El Circo y la Danza Homenajean al Vino

Dentro del Festival Santiago OFF se presentó los días 25, 26 y 27 de enero, en la sala principal de Matucana 100, la obra “Sangre de La Tierra”. El espectáculo de circo contemporáneo de la Compañía Circo del Mundo Chile es minucioso en detalles, tanto de la técnica como en la escenografía y transita sobre la historia e industria vitivinícola de Chile. Dentro de una gran barrica de vino suceden 12 escenas donde el elenco conformado por Úrsula Campos, Álvaro Palominos, Jorge Castillo, Alexis Carrasco, Valentina Weingart, Felipe Ramos y Joaquín Bravo asombra al público con una perfecta destreza y técnica. Ellos no solo

manejan los elementos de circo sino que hay cuadros donde fusionan danza clásica, contemporánea y folclore. La escenografía va cambiando dentro de este barril, son los mismos intérpretes, quienes van transformando, colocando y sacando elementos de forma hábil y funcional. Hay números de equilibrio, straps, rueda alemana, malabares, mano a mano, mastro chino y multicuerdas. Además, la cuota de humor la pone entre las escenas Jorge Castillo, quien hace un personaje de borracho que juega con un barril, una copa y una botella haciendo equilibrio.
La obra en un comienzo va atravesando situaciones comunes que están insertas en nuestra idiosincrasia sobre ocasiones en que se bebe vino, como las celebraciones familiares, fiestas y encuentros, y luego evoca una especie de taberna donde la bailarina Úrsula Campos interpreta a una mesera con zapatillas de puntas y realiza equilibrio sobre la base de varias copas que están en una gran mesa redonda. Ella fusiona la danza clásica con el espectáculo de circo, ocupando la técnica académica de forma lúdica para realizar varias intervenciones durante la obra como bailarina, mesera y una especie de insecto que quieren atrapar y se escabulle. Interesante es como utilizando muy pocos elementos, como son un barril y el sonido de una gallina cacareando, se evoca a dos enamorados trabajadores del campo, interpretados por Valentina Weingart y Alexis Carrasco, quienes realizan un bello espectáculo en straps, creando una atmósfera de amor con una delicada interpretación. En su romance flotan por el aire, se acarician, hacen diversas tomadas y enganches de piernas y brazos.
Un texto habla sobre la rebelión de los negros en 1807 y la abolición de la esclavitud en Chile desde 1811, con la escena de rueda alemana interpretada por Álvaro Palominos, Felipe Ramos y Joaquín Bravo. Ellos hacen un cruce con la Capoeira y la historia de los esclavos afroamericanos que se rebelaron y asaltaron el convento de San Agustín en Mendoza, principal polo vitivinícola de la actual Argentina y, hasta poco antes, capital de la Provincia del Cuyo, del Reino de Chile. Un personero de la industria manifiesta su preocupación de que estuviesen encarcelados, porque ellos eran los únicos que sabían fabricar tinajas y vasijas, por lo que eran una importante estrategia para la producción del vino en la región.
De disputas y posicionamiento del vino nos hablan cuadros como el de mano a mano acrobático y el de mastro chino ejecutados por Felipe Ramos, Alexis Carrasco, Valentina Weingart, Jorge castillo y Álvaro Palominos. En estas escenas se hace hincapié en la competencia de la industria del vino y el mastro permite evidenciar el liderazgo con que el empresario llega a la cima.
La Fiesta de la Vendimia aparece en un colectivo con danzas, uvas y multicuerdas, Éstas hacen a la vez de parras donde hay uvas entrelazadas que los intérpretes van cosechando y danzando, para entonces convertirse en un espectáculo aéreo asombroso sobre cuerdas de Alexis Carrasco, quien ejecuta movimientos complejos en altura y juega con caídas. El vestuario realizado por Elizabeth Pérez en su mayoría es simple, formado por blusas, faldas, camisas y pantalones, contemplando elementos de época que dan cuenta de las clases sociales, la aristocracia, los capataces y el trabajador de campo. Hay otros vestuarios más conceptuales como el de Campos, quien puede cambiar rápidamente de personajes porque el diseño contempla una base desmontable que permite la variación.
La musicalización es realizanda en vivo por Cristóbal Monte, quien está sobre el escenario en una especie de barril de vino donde esconde su teclado. A través de sonidos o melodías traslada por diversos ambientes o sensaciones, el campo, la industria, el romance, la tensión, la fiesta y el jolgorio.
El diseño de iluminación de Álvaro Castillo permite evocar diversos ambientes y colores que van cambiando en cada cuadro. En el escenario se muestran numerosas sombras de hojas y a través de elipsoidales se crean diversas figuras como cuadrados, rectángulos alargados o hexágonos.
Es una producción que logra conjugar muy bien todos los elementos dispuestos sobre el escenario con la historia e industria del vino en Chile, rescatando su importancia y fusionando la técnica de circo contemporáneo con danzas y nuestra idiosincrasia. Un espectáculo que destaca por su creatividad y calidad interpretativa, ya que todos ejecutan destrezas de manera sólida, precisa y expresiva.

 

 Ficha Artística
Dirección Artística y Propuesta integral: Alain Veilleux
Idea original: Francisco Alvarado
Asistente de Dirección: Francisca Arce
Dirección de actores: Camila Osorio
Entrenadora de acrobacia y danza: Bárbara Achondo
Coach de Banquina: Esteban Amaya
Texto sobre afroamericanos: Pablo Lacoste
Fotos: Paulo López (blanco y negro), Sabine Grepo (color)