Comedia Chilena Refresca la Cartelera

Juan Pereira, un joven candidato a alcalde entra en pánico cuando la prensa se entera de que, a los 18 años, huyó de una familia más que disfuncional. Por eso vuelve al hogar, a pedirles a su madre, hermano, hermana y abuela, que actúen frente a los periodistas. Este es el argumento de “El Desmontaje de los Pereira”, desopilante comedia escrita y dirigida por el chileno Pablo Greene.
Por supuesto, nada podía salir bien. No sólo por la falta de empatía entre todos, sino también porque ese mismo día, la desfachatada madre (Katyna Huberman) esperaba a un niño recién adoptado, pero hubo un error en alguna parte del proceso y le mandaron un

anciano, provocando su ira. La acción, que parte con una voz en off que introduce el conflicto,  transcurre en el living de una casa de clase media baja en Macu. Los personajes son hilarantes y absolutamente disonantes: Jack (José Antonio Raffo), un aspirante a rostro exagerado y lleno de tics; Rose (Valentina Parada), una joven que habla como francesa; la abuela (Ana Reeves), que finge invalidez; Sernam (Felipe Rojas), un anciano que mueve la cabeza como bailarín de danzas indias, y el periodista (Álvaro Valdebenito), ansioso de una gran nota que revela su origen humilde.
No hay real conexión entre los miembros de la familia, incluso la abuela depende de la buena voluntad para comer y mover su silla de ruedas. Nadie  quiere ayudar a Juan (Mario Ocampo), salvo Rose, quien alguna vez quiso irse con el candidato, y la anciana y su nuevo amigo mayor. Finalmente, Jack y la madre acceden previo pago de algunos billetes.
En medio de situaciones disparatadas, en un estilo que recuerda a ciertas comedias argentinas, la acción -que nunca para- dibuja un viaje desde la risa sin freno hasta la reflexión y la emotividad. 
La dirección enfatiza el ritmo y la palabra unida a la acción física, consiguiendo muy buenos desempeños actorales. Desde la locura de Jack (un divertido y excesivo Juan Antonio Raffo) hasta el irreconocible Felipe Rojas (ex Amango), como el abuelo intruso.
Al final, las paredes de la casa se desmoronan en un símbolo de la insoslayable realidad: la familia Pereira no responde a ningún modelo y está irremediablemente herida.
Se trata de una propuesta que refresca la cartelera, donde es poco habitual encontrar comedias nacionales. Solo habría que ajustar los tiempos y la dramaturgia (hay elementos atractivos que no se mencionan, como un cajero automático en el patio), para que la propuesta sea absolutamente redonda.

 

 

 foto Maglio Pérez

 

Coordenadas
M100
Hasta el 17 de marzo
viernes y sábado 20:30 hrs.
Entrada general: $5.000.
Estudiantes y tercera edad: $3.000.