Cristián Campos se luce en "Lección de Baile"

Mark St. Germain es un guionista y dramaturgo norteamericano, que ha explorado en sus obras temas profundos con tono didáctico y simple. Así, en “Relatividad” habla de la a veces falta de humanidad en los grandes hombres (entendiendo por aquellos a los que han aportado a la evolución de la humanidad de alguna manera), en “La última sesión de Freud” muestra el debate entre Sigmud Freud y C.S. Lewis sobre Dios, la vida y el sexo y, en “Lección de Baile”, devela cómo se relaciona un profesor universitario Asperger a la vez que explica esta condición. La versión chilena está dirigida por Aranzazú Yankovic y tiene como

gran atractivo la presencia de Cristián Campos y María José Prieto, pareja en la vida real y por primera vez juntos en una obra de teatro. Ella interpreta a Brenda, una bailarina lesionada gravemente en su rodilla, y él a Gregory, su vecino asperger que necesita aprender a bailar para una premiación y le ofrece una cantidad exorbitante.
Al principio Brenda se niega: está deprimida, toma mucho alcohol y también remedios. Su vida es la danza y las posibilidades de volver a ser la misma son escasas.
Pero Gregory insiste con una actitud que la convence. Es extrañamente directo y claro en lo que dice, algo poco usual en las relaciones sociales. Su particularidad lleva a que Brenda primero lo rechace, luego sienta curiosidad por conocerlo y, finalmente, llegue al afecto.
Cristián Campos desarrolla una estupenda composición de Gregory. Sus gestos (como la inclinación de la cabeza), el tamborilear de dedos y la tensión constante para tratar de decodificar los mensajes de Brenda, revelan la condición de su personaje. El actor nunca se ve forzado, sino que logra mucha verosimilitud, enterneciendo a la platea. Además, la traducción del texto es de su autoría, un mérito más.
A su lado, María José Prieto cumple, a pesar de que no hacía teatro desde hace unos quince años, aproximadamente. Sale airosa del desafío y seguro irá creciendo en cada función.
La adaptación realizada es muy acertada, ya que elimina todo el texto en exceso didáctico y lo deja mucho más orgánico. A nivel de dirección, Yankovic hace gala de su experiencia (dirigió “El Curioso Incidente del Perro a Media Noche”, protagonizada por un adolescente Asperger) y seguramente su mirada fue importante en la composición de Gregory.
Claro que hay detalles. La escenografía no es muy feliz (la pared de fondo es muy falsa) y el baile que pretende enseñarle Brenda a Gregory no es el más adecuado, ya que para reggaetonear hay que flectar las rodillas. Y ella está lesionada de una de ellas.
La dirección de Aranzazú Yankovic y el desempeño actoral consiguen que la comedia llegue al gran público, lo enternezca y lo lleve a pensar en la discriminación y la inclusión. Es un texto menor, pero bien resuelto en la versión chilena, que toca fibras  emocionales y permite el lucimiento de Cristián Campos.

 

Coordenadas
Teatro Mori Vitacura
Hasta el 25 de noviembre
Viernes y sábado 20.30 horas, $18.000 general