El Acierto de "Molly Sweeney"

“Molly Sweeney” es producto de la búsqueda personal de la actriz italiana radicada en Chile, Alessandra Guerzoni, tal como lo fue antes la comedia “Tenías que ser tú". Escrita por el irlandés Brian Friel, la obra cuenta lo que sucede en la vida de una mujer ciega desde la infancia, Molly, cuando a los 45 años recupera la vista producto de una operación. A través de monólogos interiores, de ella, de su marido Frank y del oftanmólogo que la interviene, el Dr Rice, el público va construyendo la historia desde el punto de vista de cada uno. La puesta en escena, dirigida por Omar Morán, releva la percepción de la realidad de Molly a través del

uso de interesantes proyecciones, a veces figurativas y otras abstractas, además de ubicar tres momentos de oscuridad total durante el desarrollo.
A eso se suma la inclusión de los no videntes: en el hall hay una exposición con muñecos con el rostro de los actores y la ropa que usan en escena, el programa está en braille y, además, la obra es contada por la actriz María Olga Matte, a través de unos audífonos.
Fiel ha sido llamado el Chéjov irlandés, por su poderosa reflexión sobre las contradicciones del ser humano y su capacidad de reflejar lo extraordinario de la vida cotidiana. Eso, precisamente, es lo que vemos en “Molly Sweeney”. La protagonista (Alessandra Guerzoni) es una mujer feliz, una ciega que es plena, casada y trabaja como terapeuta ocupacional. Su marido, Frank (Carlos Ugarte), es un tipo soñador e idealista, que ha criado cabras iraníes y se involucra en proyectos descabellados. Es él quien insiste en que Molly puede ver y la lleva don el doctor Rice (Diego Casanueva), un oftanmólogo que fue una promesa y que la operación de Molly es una oportunidad de regresar en gloria y majestad.
La dirección de Omar Morán trabaja adecuadamente el espacio, y consigue que cada intérprete “rompa” su monólogo mediante el flujo de emociones que recorre su cuerpo, permitiendo que el espectador perciba las acciones que los personajes realizan a través de la narración. Además, cada uno da cuenta muy bien de su personaje a través del uso de la voz, los fraseos del texto y el viaje energético emocional por sus cuerpos. Ugarte, desde que dice la primera palabra, revela el carácter de Frank y que su actitud frente a la operación de Molly es simplemente la concreción de otro de sus sueños. Casanueva encarna perfectamente a un ser que conoció la fama y la desgracia, y ve en Molly una oportunidad, una estrella apagada que intenta volver a brillar. Además, le saca mucho partido a su bella voz. Por su parte, Guerzoni construye una no vidente sin estereotipos, apostando por la naturalidad, sin poner los ojos en blanco ni nada parecido.
El conjunto - las actuaciones, el espacio sonoro (diseño de Cristian Mascaró y composición musical de Alejandro Miranda) y el diseño visual (Alex Waghorn)- es armónico, sutil y a la vez intenso. Un acierto esta coproducción, de SENADIS, Corpartes y Alessandra Guerzoni, que desnuda como muchas veces el ver la diferencia en el otro como discapacidad es solo un prejuicio social. Cuesta aceptar que el otro/a sea feliz y pleno sin el sentido de a vista, en este caso, o sin piernas o sin una mano. Finalmente, Molly era una mujer plena antes de la operación. Tenía mucho que perder, y así sucedió.


Coordenadas
CA660 (Rosario Norte 660)
Hasta el 29 de septiembre
Sábado 20:00 horas, domingo 19:30
Entradas entre $8000 y $20.000