"Paradero Desconocido": Excelente y Perturbadora

Teatro de actores y texto, en contraposición a la euforia por los musicales que ha cruzado la cartelera santiaguina, es “Paradero Desconocido”, en cartelera hasta el 25 de noviembre en el Teatro Centro Cultural Las Condes. Se trata de la adaptación teatral de Frank Dunlop, estrenada en 2004, para la novela homónima escrita por Kathrine Kressmann hace 66 años. La versión chilena es dirigida por Andrés Céspedes y responde a una traducción realizada por Enrique Inda, a cargo también de la producción.
El texto se estructura en base a cartas que se envían dos amigos, tal como sucede en “Love Letters”, donde los que intercambian

misivas son dos enamorados. Acá los protagonistas son el alemán Martin Schulze (Eyal Meyer) y el judío norteamericano Max Eisenstein (Víctor Montero), amigos y casi hermanos, socios en una galería de arte en San Francisco, California. En 1932 Martin regresa a Alemania a reunirse con su familia, y es entonces que comienzan las cartas. El surgimiento de Hitler y el nacionalsocialismo otorga el telón de fondo al principio, y luego se convierte en un factor determinante en el curso que toman los hechos.
Céspedes maneja muy bien lo que sucede en escena. Cada uno de los personajes ocupa un lado del escenario, y el público asiste a sus reacciones cada vez que reciben correo del otro. Así se sabe que Martin es casado y tiene hijos pequeños, y que Max es un soltero dedicado a su trabajo. Al comienzo las palabras trasuntan cariño y una amistad de años, pero de a poco el tenor cambia. Martin habla de Hitler primero con distancia, pero el discurso del führer es capaz de colarse en sus dichos hasta que lo seduce al punto de ocupar un puesto en la nueva administración alemana. Se convence de que Alemania saldrá de la miseria y que para ello “deben sufrir unos pocos para que se salven millones”. Entonces, no duda en pedirle a su amigo que no le escriba más, que es mejor que no sepan de su relación.
La aparición de Griselle, hermana de Max quien tuvo un romance con Martin, pavimenta el camino a la tragedia. Él optó finalmente por su familia y ella se volcó a su trabajo, la actuación. Así llega a Viena y luego a Berlín, desde donde le devuelven a Max cartas con el membrete “paradero desconocido”. Max suplica a Martin, sin suerte. Lo que se desata después es inimaginable: dolor, muerte, venganza.
El director ofrece una propuesta atractiva, que avanza ágil y se distancia absolutamente de una estática lectura epistolar. Los personajes llegan incluso a cruzarse, casi se tocan, sugiriendo acciones entre ellos en un continuo movimiento emocional.
Eyal Meyer (“La Violación de Lucrecia”, “Fiebre de Sábado”) construye un Martin lleno de matices emocionales, que se traducen en su corporalidad. Transita desde el cariño a la crueldad, mostrando caras antagónicas del mismo hombre. Víctor Montero es un Max cuya proyección emotiva se trasunta en su decir, caminando de la perplejidad al dolor, para terminar en la venganza. Ambos se comunican perfectamente, instalando la verdad de las complejidades humanas, la fuerza de las ideologías, las ambiciones desmedidas, la pasión, la traición, entre otras varias lecturas.
La escenografía, de Francisca Inda, rompe el realismo con proyecciones que dotan de una dimensión simbólica la escena. Lo mismo sucede con la música de Alejandro Miranda.
“Paradero Desconocido” es un acierto desde todo punto de vista. Con actuaciones destacables que brillan gracias a una dirección precisa, que no deja cabos sueltos. Buen teatro de texto, estupendamente realizado.

 


Coordenadas
Teatro Centro Cultural Las Condes
Viernes y sábados, 20:00 horas / Domingos, 19:00 horas
$ 9.000 general
$ 7.000 Tarjeta Vecino Las Condes y convenios