Dickens en la mirada de Álvaro Viguera

Una mirada entretenida y especialmente dedicada a los niños es la versión de Álvaro Viguera para la conocida “Un Cuento de Navidad”. Se trata de una atractiva puesta en escena que reúne tecnología, teatro y música, para transmitir cel mensaje implícito en la novela homónima de Charles Dickens. A lo anterior se suma un elenco con nombres conocidos, encabezado por Daniel Muñoz en la piel del tacaño Scrooge. Junto a él están Matías Oviedo como su sobrino, Jaime MacManus como su secretario, Bárbara Ruiz Tagle como la esposa de éste, Andrés Zará como el fantasma del socio muerto, además de María José Illanes, Adriana Stuven y Carmen

 Barros. Viguera, que este año estrenó “Todos Eran mis Hijos” y “La Desobediencia de Marte”, sintetiza el famoso cuento de Dickens, que cuenta cómo el ávaro y explotador señor Scrooge cambia su personalidad luego de que el fantasma de su socio muerto, el señor Marley, y la visita del tres espíritus (de las navidades pasadas, presentes y futuras) le confirmaran que su vida sólo le traerá como consecuencias un futuro lleno de dolor. En la puesta en escena nacional se obvia al espíritu de las navidades futuras, pero se mantiene lo que depara el destino si el personaje central mantiene su avaricia.

El tono general del montaje es festivo, rápido y evidentemente dedicado a los más chicos. Así, algunos personajes hablan o hacen gestos al público y se toca muy someramente el trasfondo emotivo de la trama. Sin embargo, esta decisión es acertada para los niños, que disfrutan y siguen la acción con entusiasmo. Al mapping que recrea los diferentes escenarios, se suman la música en vivo y la voz de Antonia Santa María (gran aporte su entonación del villancico “Los Peces en el Río”).
Daniel Muñoz saca aplausos como el tacaño Scooge. Canta, intenta algunos pasos de baile y hace gala de una gestualidad que encanta a niños y niñas. Muy bien el resto del elenco, salvo Adriana Stuven que, como el espíritu de las navidades pasadas, se escucha desentonada. Otro pero es que Carmen Barros, quien da la partida al cuento como narradora, tiene nula participación durante el desarrollo. Poco partido se le saca a la hermosa voz y desplante de la nonagenaria actriz.
Una buena obra que alimenta una poco variada cartelera infantil.
Ojalá se reponga, ya que estuvo muy pocos días en el Teatro Municipal de Las Condes.