EL CUERPO EN LA ESCENA: “DILEI”, “INFINITO” E “INTERIOR”.

El cuerpo y todos sus puntos de fuga. Cuerpo social, afectivo, cultural, temporal, el cuerpo objetual o de consumo, poético o concreto, como residuo o soluble, caótico, invisible, presente o ausente, por ejemplo, está en constante desplazamiento, al igual que las ideas de cómo re-presentarlo, re-inventarlo a través de diferentes prácticas artísticas. Existen hoy diversas maneras de cómo posar o movilizar estas ideas en torno a él, de exponer y reflexionar en él y a través de él.  Los artistas escénicos han tomado incansablemente diferentes caminos de cómo abordarlo en estas últimas décadas y sus decisiones generan un efecto y performatividad diverso en la audiencia. A pesar del frío del invierno, hay público en las salas que va a ver estos trabajos que logran instalar en nuestra sociedad en construcción, una mirada reflexiva sobre lo que es componer con algo que al parecer no se agota como génesis creativa: el cuerpo, y por consecuencia, una temporalidad particular puesta en tensión con otros factores.
En nuestra cartelera nos encontramos con tres propuestas exhibidas de manera simultánea: “Dilei” de Alejandro Cáceres en el Edificio B del Centro Cultural Gabriela Mistral (GAM),  “Infinito” de Francisco López en el Espacio Nimiku, e “Interior” de Rodrigo Pérez en el Teatro la Memoria.  Son tres enfoques muy distintos sobre este cuerpo, presentados en contextos institucionales disímiles, que recorren la danza como una experiencia hasta su mix con el teatro, o a la inversa. Dramaturgia hay en los tres trabajos, existe un evidente ordenamiento en las unidades (cuerpo-espacio-tiempo) que componen una temporalidad particular, un tiempo creado especialmente para cada una de las experiencias, más que sólo una ficción, aparece un orden conceptual, temático o desde un texto, de Maeterlinck, en el caso de “Interior”.
“Dilei” como versión fonética del efecto “Delay”, utilizado en la música, compone insistentemente a partir de este factor, se transforma en su estrategia de abordaje de un trabajo que como el mismo efecto aplicado a un sonido, genera ondas que se pliegan y generan capas simultaneas de residuos en el espacio, resultando una sonoridad multiplicada. Este trabajo es una experiencia sonora, en donde el cuerpo está articulado y sometido a la técnica (micrófonos-sensores) de los sonidos concretos del cuerpo; voz, golpes, roces, entre otros. La experiencia está ordenada según los experimentos realizados con este diálogo con el propio efecto que se genera entre el cuerpo y el sonido, en todas sus posibilidades.
La coreografía u orquestación  de esto factores se somete a enclaves o decisiones que nos recuerdan a sistemas de composición de la danza postmoderna propuesta en los 70’s en adelante por el movimiento generado en Judson Church de USA, o el uso y aplicación de lo aleatorio en los experimentos de la dupla Cunningham-Cage. Es relevante nombrar que no hay un tema subrayado, ni un discurso evidente en la performance, sino que la experiencia, cercana al trance al que nos lleva el sonido y el cuerpo que nos sumerge en una temporalidad,  nos permite reflexionar de manera más abstracta sobre el cuerpo como máquina, de las relaciones corporales, de los sistemas y variables de composición, o del uso espacial de vectores y su multiplicación en el espacio-tiempo, desde ahí la audiencia puede enlazar estas ideas con su propia experiencia cotidiana o imaginaria, para darle un contexto y un sentido a lo que se ve y escucha. Es un concierto, donde el cuerpo y el sonido se fusionan y distancian, se expanden y contraen, una experiencia sensorial. Es coherente que el espacio esté utilizado por los atriles y micrófonos que dialoguen con los intérpretes, con los ventanales que dan a la calle Alameda, que multiplican a su vez los cuerpos a través de los vidrios que sirven como espejos, como un Delay  holográfico. Es inevitable hacer un enlace con trabajos anteriores de los creadores, por un lado con “Karaoke” de Paulina Vielma, que participa en la pieza, y con la dupla Torreblanca-Cáceres en “Beige”, que tienen un eco, un “Delei”.
“Infinito” es el primer intento de abordar el movimiento y la danza tras varios montajes de teatro escritos por el propio López.  Para esto, el novel director se arriesga y crea esta pieza junto a tres bailarines. Su abordaje de composición es completamente temático, y como su propio nombre lo insinúa, la pieza se va expandiendo desde lo concreto a la fragmentación de las imágenes secuenciales y aisladas. La temática: tres personas/personajes que trabajan en una empresa se despliegan desde el espacio más simbólico y mental del cuerpo en movimiento o en estados afectivos, hasta llegar a lo concreto y algunas situaciones más teatrales, incluso de “estilo realista”.  La relación con las ideas exhibidas es bastante directa, se nos presenta como un recorrido de los deseos y frustraciones de tres personajes inmersos en la sociedad de consumo; el paseo a la playa, el deseo de un obrero por su compañero de trabajo, la lectura de los deseos afectivos escritos por los propios espectadores,  la hora del té en la soledad de la casa, la obsesión por el aseo y la humillación en el ámbito del trabajo del área de servicios.
Un mix de situaciones teatrales y de secuencias de movimiento, que hacen de este trabajo una lectura directa, sin rodeos, con un guión que presenta cuadro tras cuadro, una idea bastante explícita de lo que es una sociedad de frustraciones y de una corporalidad oprimida que busca liberarse, incluso la sonoridad y elementos visuales nos hacen referencia a un cine norteamericano o europeo más comercial, que subraya lo anterior.
“Interior” es tensión y contraste, una temporalidad en donde se alimentan, uno del otro, dos factores: escenografía referencial/espacio físico concreto –sala de teatro, coreografía muda/ coreografía de textos, corporalidad en gestos y movimiento/ textos ecualizados (susurros, voces, actuaciones y líneas sobreactuadas). Una progresión de la intensidad es la gran labor de todo el equipo en la composición de este tiempo particular, una tensión re-construída de un texto en una experiencia que tiene su efecto en el “reventón” del último quintil de la pieza: en la música, en el espacio, en la audiencia, en las acciones, en los objetos. La pieza utiliza sus recursos ya sea corporales o textuales de manera reconocible, in crescendo, pero además de esta tensión acumulativa se sitúa a la audiencia en un mismo espacio humano donde conviven dos “obras”, dos públicos o más (el real y el de los actores que miran).
La dirección que toma la historia nos hace cuestionarnos constantemente sobre lo visible/invisible y no sabemos si es resultado del propio autor del texto, del autor de la puesta en escena o de la autoría de los intérpretes o del autor del espacio, que nos hace preguntarnos por qué estamos viendo algo que quizás no debemos ver “una familia a la espera de algo”. Este factor o variable que envuelve todo accionar, es la tensión producto de uno de los logros de “Interior”; en mantener esta pregunta y sostenerla temporalmente. La experiencia también se arma desde un texto de “indicios” o pistas para armar un contexto que lo sostenga, se nota que hay un esfuerzo en dar sentido a textos simbólicos a través de imágenes concretas, “la punta de mi abrigo está mojada” y lo vemos como acción, por ejemplo. La lucha que se genera entre la corporalidad de la coreografía de los tres intérpretes del espacio “realista” con la “otra obra de teatro” que los mira y rodea (una suerte de pueblo mirando a la alcurnia), se enlaza incluso a una lucha entre la danza y el teatro, entre el cuerpo y la palabra, entre el movimiento y la quietud, una batalla interna. Es inevitable recordar la pieza del mismo director, “Cuerpo”, de una trilogía anterior, donde la tensión también estaba puesta en la construcción de sentido (y también su pérdida) del tiempo, y por consecuencia, del cuerpo.
Tres trabajos que nos invitan a hacernos preguntas, desde tres puntos de vista; ya sea más sensoriales, explícitos o complejos, pero no podemos negar que vaticina una cartelera cada vez más diversa en nuestra ciudad.
Coordenadas
“DILEI”
Creado y dirigido por Alejandro Cáceres.
Elenco o Intérpretes
Creación e interpretación: Paulina Vielma, María Inés Ibarra, Miguel Torreblanca, Magnus Rasmussen y Alejandro Cáceres.
Composición interactiva y espacialización en tiempo real: Félix Lazo.
Diseño de vestuario e iluminación: Tatiana Pimentel.
Sala B1 (edificio B, segundo nivel).
Temporada
6 al 28 de agosto de 2011
Jue. a sáb., 20 h. | Dom., 19 h $5000 y $3000.
“INFINITO”
director: Panchito Paco López
intérpretes: Álvaro González, Pamela Lagos y Sebastián Ruiz.
Espacio Arte Nimiku
Crescente Errázuriz 346 (estación del metro Irarrázaval) Ñuñoa.
Del 05 al 14 y del 26 al 28 de Agosto, viernes y sábados a las 20:30 hrs, domingos a las 20:00 hrs.
“INTERIOR”
Jueves, viernes y sábados desde el 04 de agosto al 01 de octubre del 2011. A las 21:00 hrs. T
Teatro La Memoria (Bellavista 05.
Compañía: Teatro La Provincia
Dirección: Rodrigo Pérez Muffeler
Autor: Maurice Maeterlinck
Elenco: Alfredo Castro, Francisca Márquez, Álvaro Morales, Claudia Vicuña, Carolina Jullian, Guillermo Ugalde, Gabriel Cañas, Susana Hidalgo.
Diseño Integral: Catalina Devia
Diseño
Gráfico: Carola Sánchez
Producción: Gestus, Gestión y Producción
Entrada general $6.000 estudiantes, 3ª edad y jueves populares $3.000 socios
Teatro la memoria bellavista 0503 (costado clínica sta. maría)
InteriorEl cuerpo y todos sus puntos de fuga. Cuerpo social, afectivo, cultural, temporal, el cuerpo objetual o de consumo, poético o concreto, como residuo o soluble, caótico, invisible, presente o ausente, por ejemplo, está en constante desplazamiento, al igual que las ideas de cómo re-presentarlo, re-inventarlo a través de diferentes prácticas artísticas. Existen hoy diversas maneras de cómo posar o movilizar estas ideas en torno a él, de exponer y reflexionar en él y a través de él.  Los artistas escénicos han tomado incansablemente diferentes caminos de cómo abordarlo en estas últimas décadas y sus decisiones generan un efecto y performatividad diverso en la audiencia. A pesar del frío del invierno, hay público en las salas que va a ver estos trabajos que logran instalar en nuestra sociedad en construcción, una mirada reflexiva sobre lo que es componer con algo que al parecer no se agota como génesis creativa: el cuerpo, y por consecuencia, una temporalidad particular puesta en tensión con otros factores.
En nuestra cartelera nos encontramos con tres propuestas exhibidas de manera simultánea: “Dilei” de Alejandro Cáceres en el Edificio B del Centro Cultural Gabriela Mistral (GAM),  “Infinito” de Francisco López en el Espacio Nimiku, e “Interior” de Rodrigo Pérez en el Teatro la Memoria.  Son tres enfoques muy distintos sobre este cuerpo, presentados en contextos institucionales disímiles, que recorren la danza como una experiencia hasta su mix con el teatro, o a la inversa. Dramaturgia hay en los tres trabajos, existe un evidente ordenamiento en las unidades (cuerpo-espacio-tiempo) que componen una temporalidad particular, un tiempo creado especialmente para cada una de las experiencias, más que sólo una ficción, aparece un orden conceptual, temático o desde un texto, de Maeterlinck, en el caso de “Interior”.
“Dilei” como versión fonética del efecto “Delay”, utilizado en la música, compone insistentemente a partir de este factor, se transforma en su estrategia de abordaje de un trabajo que como el mismo efecto aplicado a un sonido, genera ondas que se pliegan y generan capas simultaneas de residuos en el espacio, resultando una sonoridad multiplicada. Este trabajo es una experiencia sonora, en donde el cuerpo está articulado y sometido a la técnica (micrófonos-sensores) de los sonidos concretos del cuerpo; voz, golpes, roces, entre otros. La experiencia está ordenada según los experimentos realizados con este diálogo con el propio efecto que se genera entre el cuerpo y el sonido, en todas sus posibilidades.
La coreografía u orquestación  de esto factores se somete a enclaves o decisiones que nos recuerdan a sistemas de composición de la danza postmoderna propuesta en los 70’s en adelante por el movimiento generado en Judson Church de USA, o el uso y aplicación de lo aleatorio en los experimentos de la dupla Cunningham-Cage. Es relevante nombrar que no hay un tema subrayado, ni un discurso evidente en la performance, sino que la experiencia, cercana al trance al que nos lleva el sonido y el cuerpo que nos sumerge en una temporalidad,  nos permite reflexionar de manera más abstracta sobre el cuerpo como máquina, de las relaciones corporales, de los sistemas y variables de composición, o del uso espacial de vectores y su multiplicación en el espacio-tiempo, desde ahí la audiencia puede enlazar estas ideas con su propia experiencia cotidiana o imaginaria, para darle un contexto y un sentido a lo que se ve y escucha. Es un concierto, donde el cuerpo y el sonido se fusionan y distancian, se expanden y contraen, una experiencia sensorial. Es coherente que el espacio esté utilizado por los atriles y micrófonos que dialoguen con los intérpretes, con los ventanales que dan a la calle Alameda, que multiplican a su vez los cuerpos a través de los vidrios que sirven como espejos, como un Delay  holográfico. Es inevitable hacer un enlace con trabajos anteriores de los creadores, por un lado con “Karaoke” de Paulina Vielma, que participa en la pieza, y con la dupla Torreblanca-Cáceres en “Beige”, que tienen un eco, un “Delei”.
“Infinito” es el primer intento de abordar el movimiento y la danza tras varios montajes de teatro escritos por el propio López.  Para esto, el novel director se arriesga y crea esta pieza junto a tres bailarines. Su abordaje de composición es completamente temático, y como su propio nombre lo insinúa, la pieza se va expandiendo desde lo concreto a la fragmentación de las imágenes secuenciales y aisladas. La temática: tres personas/personajes que trabajan en una empresa se despliegan desde el espacio más simbólico y mental del cuerpo en movimiento o en estados afectivos, hasta llegar a lo concreto y algunas situaciones más teatrales, incluso de “estilo realista”.  La relación con las ideas exhibidas es bastante directa, se nos presenta como un recorrido de los deseos y frustraciones de tres personajes inmersos en la sociedad de consumo; el paseo a la playa, el deseo de un obrero por su compañero de trabajo, la lectura de los deseos afectivos escritos por los propios espectadores,  la hora del té en la soledad de la casa, la obsesión por el aseo y la humillación en el ámbito del trabajo del área de servicios.
InfinitoUn mix de situaciones teatrales y de secuencias de movimiento, que hacen de este trabajo una lectura directa, sin rodeos, con un guión que presenta cuadro tras cuadro, una idea bastante explícita de lo que es una sociedad de frustraciones y de una corporalidad oprimida que busca liberarse, incluso la sonoridad y elementos visuales nos hacen referencia a un cine norteamericano o europeo más comercial, que subraya lo anterior.
“Interior” es tensión y contraste, una temporalidad en donde se alimentan, uno del otro, dos factores: escenografía referencial/espacio físico concreto –sala de teatro, coreografía muda/ coreografía de textos, corporalidad en gestos y movimiento/ textos ecualizados (susurros, voces, actuaciones y líneas sobreactuadas). Una progresión de la intensidad es la gran labor de todo el equipo en la composición de este tiempo particular, una tensión re-construída de un texto en una experiencia que tiene su efecto en el “reventón” del último quintil de la pieza: en la música, en el espacio, en la audiencia, en las acciones, en los objetos. La pieza utiliza sus recursos ya sea corporales o textuales de manera reconocible, in crescendo, pero además de esta tensión acumulativa se sitúa a la audiencia en un mismo espacio humano donde conviven dos “obras”, dos públicos o más (el real y el de los actores que miran).
La dirección que toma la historia nos hace cuestionarnos constantemente sobre lo visible/invisible y no sabemos si es resultado del propio autor del texto, del autor de la puesta en escena o de la autoría de los intérpretes o del autor del espacio, que nos hace preguntarnos por qué estamos viendo algo que quizás no debemos ver “una familia a la espera de algo”. Este factor o variable que envuelve todo accionar, es la tensión producto de uno de los logros de “Interior”; en mantener esta pregunta y sostenerla temporalmente. La experiencia también se arma desde un texto de “indicios” o pistas para armar un contexto que lo sostenga, se nota que hay un esfuerzo en dar sentido a textos simbólicos a través de imágenes concretas, “la punta de mi abrigo está mojada” y lo vemos como acción, por ejemplo. La lucha que se genera entre la corporalidad de la coreografía de los tres intérpretes del espacio “realista” con la “otra obra de teatro” que los mira y rodea (una suerte de pueblo mirando a la alcurnia), se enlaza incluso a una lucha entre la danza y el teatro, entre el cuerpo y la palabra, entre el movimiento y la quietud, una batalla interna. Es inevitable recordar la pieza del mismo director, “Cuerpo”, de una trilogía anterior, donde la tensión también estaba puesta en la construcción de sentido (y también su pérdida) del tiempo, y por consecuencia, del cuerpo.
Tres trabajos que nos invitan a hacernos preguntas, desde tres puntos de vista; ya sea más sensoriales, explícitos o complejos, pero no podemos negar que vaticina una cartelera cada vez más diversa en nuestra ciudad.
Coordenadas
“DILEI”
Creado y dirigido por Alejandro Cáceres.
Elenco o Intérpretes
Creación e interpretación: Paulina Vielma, María Inés Ibarra, Miguel Torreblanca, Magnus Rasmussen y Alejandro Cáceres.
Composición interactiva y espacialización en tiempo real: Félix Lazo.
Diseño de vestuario e iluminación: Tatiana Pimentel.
Sala B1 (edificio B, segundo nivel).
Temporada
6 al 28 de agosto de 2011
Jue. a sáb., 20 h. | Dom., 19 h $5000 y $3000.
“INFINITO”
director: Panchito Paco López
intérpretes: Álvaro González, Pamela Lagos y Sebastián Ruiz.
Espacio Arte Nimiku
Crescente Errázuriz 346 (estación del metro Irarrázaval) Ñuñoa.
Del 05 al 14 y del 26 al 28 de Agosto, viernes y sábados a las 20:30 hrs, domingos a las 20:00 hrs.
“INTERIOR”
Jueves, viernes y sábados desde el 04 de agosto al 01 de octubre del 2011. A las 21:00 hrs. T
Teatro La Memoria (Bellavista 05.
Compañía: Teatro La Provincia
Dirección: Rodrigo Pérez Muffeler
Autor: Maurice Maeterlinck
Elenco: Alfredo Castro, Francisca Márquez, Álvaro Morales, Claudia Vicuña, Carolina Jullian, Guillermo Ugalde, Gabriel Cañas, Susana Hidalgo.
Diseño Integral: Catalina Devia
Diseño
Gráfico: Carola Sánchez
Producción: Gestus, Gestión y Producción
Entrada general $6.000 estudiantes, 3ª edad y jueves populares $3.000 socios
Teatro la memoria bellavista 0503 (costado clínica sta. maría)