Brunetti y su sensible interpretación de García Lorca


Teatro Camino es el lugar escogido para las funciones de “Muchacho de Luna”. Un espectáculo del director y guionista argentino Oscar Barney Finn, con Paulo Brunetti en el papel protagónico y la participación de la actriz Catalina Castellano. El montaje conjuga textos de Federico García Lorca que el actor transita en clave de unipersonal, a veces en la piel del autor español y otras como el mismo intérprete. El material escogido viene de los libros “Yerma”, “Doña Rosita la Soltera”, “Bodas de Sangre”, “La Casa de Bernarda Alba” y “Romancero Gitano”, entre

otros. Aparecen personajes de cada uno de ellos (Bernarda, Rosita, Yerma, Leonardo…), que Paulo representa elegante y emocionalmente.
Es aquí donde nos detenemos, en la gran destreza que Brunetti despliega al interpretar a personajes femeninos y masculinos, con pequeños y sutiles gestos. Vestido de camisa blanca, pantalón de tela y chaquetilla de color terracota, aparece al inicio sobre la mesa, jugando con un par de títeres emulando a un rey y un príncipe.
El montaje transcurre en un escenario visualmente limpio, con una gran mesa al centro, cuatro sillas distribuidas haciendo esquinas (dos dirigidas hacia el fondo y las otras hacia el frente) y un telón blanco de fondo, que nos recibe con la proyección de los profundos ojos de García Lorca. Como apoyo, un personaje misterioso circunda por el balcón de la sala, hay música en los cambios de cuadro y se proyectan imágenes en el telón, que muestran lugares o momentos íconos del español.
La idea es resaltar la vida de Lorca a través de sus personajes, transitar emotivamente por su intimidad y conocer el mundo poético que habitó, con sus luces y sombras. No es una obra fácil, pues los textos en monólogo son largos, a ratos difícil de seguir.
Un pequeño abuso de la herramienta audiovisual distrae la atención por sus quiebres repentinos, ensucia la puesta en escena que no necesita “tanto” apoyo, pues los textos son de gran fuerza y envolvente la interpretación.
En una hora y quince minutos la obra (el actor) pasa por risas, ironías, llanto, rabia, sosiego y mucha, mucha poesía. Una actuación magistral.

 

Coordenadas
Teatro Camino hasta el 11 de agosto
Más info en www.teatrocamino.cl

fotografía de Marcela Araya