"Bru o el exilio de la memoria": docu teatro y memoria

La Premio Nacional de Arte, Roser Bru, es la inspiración de la obra teatral “Bru o el exilio de la memoria”, montada en el Centro Cultural Gabriela Mistral. ¿Por qué los autores la llaman así “o el exilio de la memoria”? Es un juego de palabras por la gran cantidad de veces que Roser fue exiliada sumadas a su actual pérdida de memoria. Por eso la obra parte con una explicación teórica - científica sobre la mente y sus recuerdos, como se encarga de recordar, olvidar y volver a recordar.
La escena está compuesta, al lado derecho del público, por una mesa-escritorio cubierta de documentos, un par de notebooks y dos

sillas. Detrás de esto un perchero con algunas prendas. Al centro, una gran tela donde se proyectan imágenes de apoyo que desmenuzan las obras de la artista mostrando sus detalles. Por último, en la esquina izquierda del escenario, una mesa de centro con tazas y café más dos sillones.
Dos personajes (la nieta de Bru y un amigo muy cercano de la joven) son los encargados de contar la historia en formato docu-teatro. Es decir, los personajes se representan a ellos mismos - Amalá Saint Pierre y Francisco López- y recrean a los protagonistas que aparecen en esta investigación, que tiene como objetivo encontrar un lienzo perdido de la artista que formaba parte de un mural creado por Bru para la UNCTADIII, y fue desaparecido durante la dictadura militar.
Dirigidos por Héctor Noguera, ambos personajes viajan por temas personales e históricos.
Vestidos casualmente, utilizando chaquetas y sombreros para personificarse cuando es necesario, los actores abordan la obra de manera poco certera cuando se dirigen al público y rompen la cuarta pared. Es cierto que la naturalidad de la acción se dificulta con la repetición de los textos aprendidos, sin embargo, es de vital importancia que el público logre cercanía con lo que sucede en el escenario en este tipo de teatro. López se ve empoderado en el desarrollo de los personajes, pero no así cuando se representa a sí mismo. Amala muestra mayor firmeza en su actuación de sí misma.
Es atractivo el trabajo de desglose que realizan de algunos cuadros creados por Roser Bru, así como también escenas como el cruce de Los Pirineos.
La línea investigativa desarrollada por Saint Pierre y López merece elogios, ya que deja en la atmósfera la inquietud de conocer más de la vida, obra y anécdotas de esta destacada artista plástica que le da el nombre.