Programa doble en el Banch: una apuesta en deuda

BanchFotografía: Ana Rivero

Un programa doble es el que presenta el Ballet Nacional Chileno, Banch, por estos días. Dos coreógrafas chilenas, Beatriz Alcalde e Isabel Croxatto, fueron convocadas por Gigi Caciuleanu a crear piezas en torno a la relación Chile Francia, con disímiles resultados. Curiosamente, sus creaciones se ubican en las antípodas la una de la otra, en tanto a pretensiones, discurso y recursos usados.

En “Liaison”, que abre el programa, Alcalde trabajó una serie de estampas de ambos países bastante estereotipadas a estas alturas: la chica de la boina, el Transantiago, el chinchinero,  la pelea de gallos, la fiesta, los borrachos, Edith Piaf con las manos abiertas. La coreografía privilegia el diseño espacial de ochos y el ritmo, sin un sentido que defina un hilo conductor en el viaje propuesto.

Se trata de un collage bastante simple, que a nivel de lenguaje corporal apela a formas convencionales que se vuelven por  momentos interesantes gracias a la intensidad de la interpretación de los bailarines. Hay un grupo de cueca, Las Condenadas, que interviene pero que no consigue un aporte de mayor vuelo, como podría esperarse por la irrupción del folclore en el escenario.

Banch¿Qué se echa de menos? Una mirada más fresca, música actual (son muchísimos los compositores franceses contemporáneos) o más irreverente (Serge Gainsbourg, por qué no), y un qué decir. Los bailarines del Banch están en un nivel físico e interpretativo en que pueden entregar mucho más que meras postales.

En el polo opuesto, cierra la noche “Simulacro”. Inspirada en las palabras haute coture y pret a porter, Isabel Croxatto trata de instalar un gran discurso sobre el escenario, referido al sobre consumo que mata al mundo  capitalista. Para ello trabaja con toneladas de ropa usada, entre la que los bailarines se mueven, además de vestirse y desvestirse, primero de colores, luego de gris, finalmente de negro.

Hay música en vivo, ruidos, a lo que se suma la voz femenina de una cantante francesa. Muchos códigos emitiendo discursos en paralelo pero que no consiguen  conciliarse en un  todo. Se advierten cuatro momentos claros, pero las imágenes propuestas aparecen borroneadas.

Sólo el final es magnífico: los bailarines desfilan creaciones de alta costura hechas por cuatro diseñadores (Ana López, Gerardo Tyrer, Sebastián del Real y Bernardita Riquelme de la Barrera) que dan cuenta perfectamente de la crítica profunda que pretende hacer la obra.

Se advierten ideas, trabajo y conceptos, que lamentablemente no se pudieron concretar en una pieza que fuera más allá de los aportes formales de cada disciplina que intervino en la creación. Faltó carne.

Coordenadas

6, 7, 8 y 9 de octubre,
Jueves a sábado a las 20 horas, domingos a 19 horas, en el Teatro Universidad deChile.

Entradas desde $ 2.000 a $5000 público general, y desde $ 1.000 estudiantes, TeatroUniversidad de Chile