La seducción del realismo

Cristian Campos y Héctor Noguera son los protagonistas de la obra “La Última Sesión de Freud”, dirigida por Marcelo Alonso y una vez más en el Teatro U.C en una tercera temporada, con entradas agotadas igual que las dos anteriores.
Campos representa a C.S Lewis, autor de “Las Crónicas de Narnia” y católico, quien es citado por el ateo Sigmund Freud (Noguera) para interpelarlo por unos escritos ofensivos publicados en el último libro de Lewis. Este argumenta y reafirma su postura frente a la tozudez del viejo Sigmund. Es así como se inicia una batalla de psicoanálisis entre ambos; discusiones sobre la

existencia de Dios, el ateísmo, las relaciones humanas y la importancia de la familia. La discusión pone en la mesa la pregunta de si es posible ser creyente en pleno siglo XXI.
La obra transcurre en el estudio de Freud, ambientado con un escritorio en un extremo y opuesto un sillón y una chaise longue para terapias psicológicas. Al fondo de la habitación, una gran biblioteca llena de libros y esculturas pequeñas. Complementan la ambientación varias cajas en donde se guardan otras esculturas.
La producción incluye sonidos muy reales, que nos llevan a una casa de los años 40: música en swing suave, locuciones de la época, ladridos de un perro. La iluminación es muy tenue y en gran parte de la obra solo un foco simulando luz día entra por la ventana e ilumina el espacio. Solo para marcar el psicoanálisis aparecen luces diferentes, que pintan el fondo o las esculturas. Para marcar el paso de las horas baja la luz de la ventana poco a poco, hasta quedar en oscuridad absoluta por varios minutos hasta que los personajes encienden un par de lámparas.
El contexto es la guerra, por tanto, el ambiente es tenso por un posible bombardeo en cualquier minuto. La radio informa a cada momento de lo que sucede y ambos guardan en sus cosas personales mascarillas antigases.
De los personajes, el profesor Lewis representado por Campos viene llegando de un viaje en tren, por lo que viste abrigo, sombrero, suéter sin mangas, camisa, pantalones y zapatos. Además, porta un maletín en dónde guarda su mascarilla. Es un personaje resuelto y contemporáneo, muy convencido de lo que piensa, apasionado en su hablar, intruso y a ratos miedoso y dubitativo. Noguera representa a Sigmund Freud, un personaje acabado por un cáncer a la boca, aparentemente de más de 80 años, que viste un traje color azul marino, lleva un reloj de bolsillo en el chaleco y pañuelos en sus pantalones para secar la sangre que sale de su boca. Un personaje tozudo, frío, intransigente en sus argumentos que busca en todo momento psicoanalizar a su invitado cuestionándolo en sus dichos y acciones. Piensa suicidarse antes que el cáncer lo mata.
Ambos actores se apoderan y encarnan a cada personaje con total comodidad, integran cada texto y pareciera nos contarán una historia como en el living de nuestra casa. Notable credibilidad en cada interpretación. Sin embargo, cabe señalar que la corporalidad y lo vocal de Campos parece que la hubiéramos visto antes. Una obra realista para disfrutar.

 

Coordenadas
Teatro UC
Hasta el 18 de enero
Miércoles a sábado 19 horas