Norma Aleandro, simplemente fascinante

Norma LeandroA los 75 años, Norma Aleandro, la mítica (aunque a ella no le guste éste ni otros calificativos por el estilo) actriz argentina, tiene vitalidad, gracia, magia y talento para regalar. De verdad, es un lujo ver en vivo y en directo a la intérprete de “La Historia Oficial”,  la misma que se convierte en una mujer con Alzheimer en “El hijo de la Novia” o en una madre adicta a los fármacos en la aplaudida obra de teatro “Agosto”, entre una larga lista de títulos.

Apenas comienza el unipersonal que la trajo al Nescafé de las Artes, donde se presentó hasta el domingo 6  “Sobre el amor y otros cuentos sobre el amor”, comienza la seducción. Norma, una verdadera cuenta cuentos, va hilvanando historias de amor pasando de autores como Lope de Vega a García Márquez y Vargas Llosa. Ella recita, también cuenta y, al  final, se pone en la piel de La Señorita de Tacna, una nonagenaria que se convierte en veinteañera en la obra homónima del escritor peruano. También canta un picarón cuplé, donde derrocha coquetería,  y la Tarara, de García Lorca, acompañada del guitarrista Óscar Migueles, quien realiza asertivos contrapuntos.

El espectáculo, que estrenó en 1976, ha ido mutando a lo que vimos ahora, donde el humor y el chascarro amoroso son los protagonistas. La idea es sonreír y reírse,  lejos de la reflexión y el drama.

La actriz maneja su cuerpo (flexible y elegante), su voz (grave, aguda, melosa, de acuerdo a lo que narre) y su energía de una forma cautivante. No necesita escenografía, ni compañeros de escena, ni nada anexo. Una iluminación adecuada es suficiente para que ella lleve de la mano al público por los terrenos de la imaginación, de los sueños, cumpliendo con aquello que llamamos la magia del teatro y que es, simplemente, la comprobación que en el escenario todo puede ser verdad, hasta lo más descabellado.

El actor, la actriz, pueden ser verdaderos magos alquimistas, y Norma Aleandro lo es.