"El paquete": apuesta por el poder del actuación

"El paquete” es una de las buenas obras estrenadas en esta cuarentena, que merece una temporada más larga de la que tuvo. La puesta, de Álvaro Viguera para un texto de Boris Quercia, consigue emocionar y mantener al espectador interesado de principio a fin. ¿Las razones? Un texto que sorprende en su sencillez, la dirección que sabe jugar con los recursos del zoom pero sin quitarle protagonismo al hecho teatral y, por supuesto, las interpretaciones de Luz Valdivieso y Marcial Tagle. Es una pieza que identifica a personas de diferentes generaciones con temas tan universales como el amor, el desamor, la costumbre, la pareja.

La acción transcurre en la cocina de un matrimonio (Tagle y Valdivieso) que se ve sorprendido por la llegada de una encomienda que nadie ha pedido. Ella está frente al computador terminando de dictar una clase, y él se ve en un segundo plano, saliendo y entrando con el paquete inesperado. Que los actores sean una pareja en la vida real permite que los espectadores vean una sola locación, dejando de lado la pantalla dividida que ha sido lo usual en el teatro virtual durante la pandemia. Esto permite la recuperación del tête à tête que tanto anhelamos en las artes escénicas: que los actores compartan espacio, se miren y se toquen es un regalo en estos momentos de distanciamiento.
Viguera demuestra su asertividad como director, ahora virtual. Maneja los planos y los encuadres gracias a que la protagonista mueve el computador de un lado a otro, en una coreografía que nunca parece forzada y que captura la mirada del público. Más cerca o más lejos, el ojo del zoom nos permite seguir el diálogo de la pareja, que se mueve de lo cotidiano a lo dramático con pasmosa facilidad gracias al texto de Quercia.
Si bien entre las producciones virtuales destacan “La familia”, de Teatro Finis Terrae, y “Preguntas frecuentes”, de GAM, por explorar con creatividad y vuelo las posibilidades de la plataforma zoom consiguiendo diversas capas de significado, “El paquete” se ubica en el otro polo: la plataforma solo es una inteligente mediadora entre el hecho teatral y nosotros, los espectadores. Los cuerpos, el texto pronunciado y las emociones son lo fundamental, como en el buen teatro realista que tan difícil es de concretar.
Marcial Tagle y Luz Valdivieso se lucen con sus actuaciones, de registros matizados y con el cuerpo siempre presente, vibrantes, cargados de sentido. Y su saludo final, como se hacía antes de la pandemia, es un regalo para los y las amantes del rito del teatro.