"La Taguada": un paso más en el teatro de pandemia

“La Taguada” marca un paso más en el camino que durante la pandemia han recorrido los y las creadoras de las artes escénicas nacionales, que partieron tímidamente usando las plataformas disponibles, para llegar a propuestas donde las transforman en nuevas capas de sentido. En ese viaje, esta obra del Teatro UC aporta una visualidad jugada y compleja, que entrega al espectador la ilusión de un único escenario. Pero son muchos más sus méritos, ya que con discursos complejos y que podrían ser difíciles de digerir, se convierte en una pieza tan profunda como disfrutable. A partir de un mito, el duelo de payas entre el latifundista don Javier

de la Rosa y el mulato Taguada -ocurrido en 1830- , ambos eximios ejecutantes de la guitarra y el verso a la chilena, “La Taguada” toca temas como la identidad nacional, los orígenes de pueblo chileno, el patriarcado y el mestizaje profundo, que nos define y recorre todas las clases sociales.
La partida es el libro “Taguada” de Andrés Montero (cabeza de la Escuela de Literatura y Oralidad Casa Contada y fundador de la Compañía de Cuentacuentos La Matrioska), cuyo protagonista investiga en el mito desde el presente hasta el San Vicente de Tagua Tagua del siglo XIX, a través de diversas voces. Luis Barrales adaptó el texto de Montero, y es responsable también de su dirección en este nuevo formato.
Los payadores Moisés Chaparro y Manuel González son los encargados de instalar un contrapunto recitado a los diálogos entre Paula Zúñiga y Claudia di Girolamo, quienes encarnan a descendientes del mulato Taguada y de Javier de la Rosa, respectivamente. Un detalle importante -gracias al diseño integral y multimedia de Rodrigo Leal- es la corporalidad de las actrices, que aparecen de cuerpo entero antes los espectadores. Es la recuperación del cuerpo-intérprete, del cuerpo-signo, cuando nos estábamos acostumbrando a ver solo rostros y, a lo más, medios cuerpos de frente a una pantalla.
Leal realiza un trabajo delicado y preciosista al construir virtualmente un único espacio escénico, donde las intérpretes interactúan. Esa opción, que implica precisión máxima en el diseño de la locación que ambas habitan, ayuda a comprender lo que sucede entre los personajes. Barrales se suma con una dirección que no solo aprovecha e ilumina los sólidos recursos de ambas, sino que realiza una minuciosa coreografía con ellas para regalarnos la ilusión de que están compartiendo espacio.
Claro, uno no se imagina el extenso diálogo de descubrimiento de sus orígenes, de derrumbe de certezas y surgimiento de cercanías, a través de una fría pantalla de zoom.
Hay abundante texto, con capas y capas de discursos: los orígenes de la chilenidad, la posibilidad de que el mulato era en realidad mapuche, la diferencia social, el mestizaje una y otra vez, el peso de la morenitud, el patriarcado, el amor entre clases y también la violación. Y, además, la importancia de los cuentos y las historias, de las narraciones orales que se convierten en mitos y nos hablan de nosotros mismos desde el pasado.
El intercambio entre las protagonistas tiene una progresión que revela cada vez más datos, a partir de una foto en el caso de una de ellas, y de una carta en el caso de la otra. Su mestiza identidad salta a la vista luego del recorrido.
“La Taguada” es una obra de contenido profundo -social, histórico y humano- y un jugado trabajo visual, que hace posible un viaje a nuestros orígenes para revisar nuestra memoria. Impecable trabajo de todo el equipo de creadores.

 


Ficha técnica
Dramaturgia y dirección: Luis Barrales
Elenco: Claudia Di Girólamo y Paula Zúñiga
Payadores: Manuel Sánchez y Moisés Chaparro
Diseño integral y Multimedia: Rodrigo Leal /
Asistente de dirección: Aníbal Gutiérrez / Producción Teatro UC

 

Coordenadas
Hasta el 3 de octubre, jueves a sábado a las 20.30 h, vía Zoom.
Entradas Teatro UC Virtual: $4.300 general; $2.300 Súper jueves; $3.200 Club La Tercera. Disponibles en Ticketplus.tv
https://tv.ticketplus.cl/events/taguada