“Kiss & Cry”: Cuando la tecnología se convierte en magia

 

KissCry_Credito_Maarten_Vanden_Abeele_2Una obra que explora en la finitud de los sentimientos y relaciones, un verdadero  y mágico engranaje que mezcla cine, danza, palabras y teatro, es “Kiss & Cry”, recién en cartelera en Santiago a Mil e idea original de la coreógrafa Michéle Anne de May y el cineasta Jaco Van Dormael, ambos belgas, y creación colectiva de la compañía Charleroi Danses.

Ellos crean un espacio para la ilusión gracias a un par de manos que se encuentran y desencuentran, y una escenografía minúscula que recrea una casa, nieve, trenes, muñecos en miniatura.

Todos estos artilugios se presentan al público cuando entra a la sala, como esparcidos en el escenario. Luego, cobrarán vida. Usando la tecnología al máximo, el enorme equipo adentra al público en la máxima fantasía. Dos manos que danzan y cuyos movimientos son capturados por una cámara pequeñísima que proyecta la imagen como una película, dos manos que se tocan, se columpian, se toman de las manos (sí, aunque suene imposible).

El tono es ingenuo y predecible, pero eso no es negativo ni mucho menos, porque la pieza apunta a crear mundos mágicos, a hacer links con la infancia de los que miran, con los sueños, con esas imágenes que todos guardamos en el inconsciente.

Con “Kiss & Cry” queda claro lo que dicen los amantes del teatro de muñecos y objetos: el público entra más rápidamente en la convención, cree de inmediato lo que se le muestra. Al final de la función, la mayoría de los espectadores estaban emocionados. Es que esta compleja puesta en escena apela a la fantasía que todos atesoramos en alguna parte de nuestro ser.