"Una hija": nueve mujeres invitan a sus mundos

El Centro Cultural Gabriela Mistral reinicia sus montajes presenciales y “Una Hija” es la obra que da inicio a estas actividades. Una invitación a transitar por un espacio escénico diferente -la sala de Artes Visuales- y a sentarse frente a cada actriz para escuchar sus historias. Una corta temporada que contará con solo 4 funciones los sábados y domingo, entre los días 27 de febrero y 7 de marzo.
Verónica Moraga y Antonieta Muñoz, productoras de “Una hija” y realizadoras del festival Mestiza 2018, toman como inspiración un taller- montaje realizado en aquel festival que indagó durante varias

jornadas en las vivencias personales de las participantes para generar un espectáculo singular, íntimo y profundo. Es así como 9 actrices crean 9 universos personales con diferentes historias, que el público puede disfrutar de manera aleatoria en primera persona o segunda.
La invitación comienza con un registro de los espectadores como parte de los protocolos Covid antes del ingreso, luego de la bienvenida de los organizadores y las instrucciones para el ingreso a la sala, los productores de la obra entregan a cada uno un piso para ubicarse en los lugares que escojan.
En la Sala de Artes Visuales del Gam se distribuyen 9 mesas en el espacio con sus respectivas lámparas, sin un orden aparente y con distancia. Frente a cada mesa, sentada está la actriz y sus objetos, parte de los elementos que le ayudarán a contar las historias que los asistentes irán descubriendo, según escojan.
Las actrices, cual muñecas, despiertan del trance cuando un asistente de sienta frente a ella y con un “hola” inician el diálogo. Entonces puede disfrutar de la historia directamente o sentarse a un costado y escuchar.
Sus vestuarios van acorde a las edades, que son muy diversas, juntos a muñecas, fotografías, ropa, tierra, comida o cartas, por nombrar algunas cosas sobre las mesas.
Historias personales, divertidas, tristes, dramáticas o anecdóticas son en parte las temáticas de esta invitación que nos muestra la relación madre-hija desde sus complejidades, amores y experiencias, que puede disfrutar de forma aleatoria y sorprenderse, pues es posible que aparezca una muy parecida a la suya.
Anteriormente pudimos ver su primera versión (Mestiza 2018). En aquella oportunidad, la curiosidad de estar íntimamente con cada actriz escuchando sus relatos, además saber si lograríamos o no empatizar con las historias, nos llenaba de ansiedad. Pues sí, lograron a cabalidad que sus textos nos conmovieran y remecieran emocionalmente, cada una en su rol, traspasaba la cuarta pared para hacer entrar al espectador a su mundo privado gracias a la conexión que se desarrollaba entre el espectador y la actriz. Es difícil no hacer la comparación de trabajos tan similares, por tanto en esta oportunidad las intérpretes no lograron atraparnos con las historias para hacernos sentir emociones profundas. Nos quedamos con hermosos relatos y la idea maravillosa de poder compartir la intimidad cercana de cada actriz.
Interesante resulta encontrarse con estos diferentes mundos-historias-actrices que son capaces de llevarnos por un viaje experiencial muy diverso en cada texto.


Ficha artística
Dirección, dramaturgia y puesta en escena: Colectiva
Performance: Valeria Salomé, Luisa Iturriaga, María Olga Delos, María José Jaureguiberry, Viviana Herrera, Enoe Coulon, Gisella Reyes, Javiera Crisosto, Aracely Essus
Música en vivo: Ángela Acuña Vera
Producción: Mestiza Chile