Cristián Plana y el dolor de una madre

Amparo Noguera y Cristian Plana ya trabajaron juntos en “La señorita Julia” (2011) con un resultado estremecedor desde la encarnación del delirio y las heridas de la protagonista de la obra. Lo mismo vuelve a suceder hoy en “La vida que te di”, obra que hurga en el profundo dolor de una madre que pierde a su hijo uniendo un texto de ficción escrito por Luigi Pirandello (“La vita che ti diedi”) con el testimonio real contemporáneo y chileno de Eliana Pérez, cuyo hijo fue asesinado en el SENAME, recopilado por la periodista Carolina Rojas. La cruda realidad convive con la mirada del dramaturgo italiano hacia el amor de madre y la búsqueda del

hijo ausente.
La pieza, breve, adopta un profundo sentido simbólico que considera elementos como la voz de Noguera que se apropia de la voz de una mujer humilde y sufriente, el espacio físico oscuro y despojado que luego da paso a la habitación del ausente, el espacio sonoro (realizado por Damián Noguera) que abre más capas de lectura y, finalmente, el registro audiovisual que recoge a cabalidad la propuesta de dirección de Plana. Hay siempre una sensación de encierro, que cruza la puesta y que al espectador le habla del mundo sin posibilidades en que vivió Daniel, y también del lugar del dolor donde habita la madre.
Plana inicia la obra con una especie de introducción o prólogo, donde la actriz enfrenta a Eliana Pérez. Es un cara a cara entre la realidad y la ficción, en el que la primera le traspasa su historia al teatro. Este encuentro da la partida a un monólogo que estremecerá a los espectadores, donde el texto de Rojas y el de Pirandello conviven sin fisuras en la voz de Amparo, en un cruce de reveberberancias insospechadas. Ana Luna, la protagonista de Pirandello, y la chilena Eliana se unen en ese amor iconmensurable por el hijo que no está, que además las lleva a un dolor sin límites, que roza la enajenación.
Uno de los elementos impactantes de la puesta es una máscara, realizada por Franklin Sepúlveda, que reproduce el rostro de Eliana. Es de un realismo máximo y tanto cuando la actriz la cuelga como cuando se la pone sobre su cara lleva a un imaginario mortuorio, que hace sentido cuando se piensa que la madre real está muerta en vida luego del asesinato de su hijo en el SENAME y la de Pirandello también lo está por la ausencia.
Del espacio oscuro y despojado la pieza se desplaza a un pequeño lugar que recrea la habitación del hijo desaparecido. Una cama, un oso de peluche, un cojín con el chuncho de la U de Chile. Es ahí donde el cuerpo de la madre atrapa al hijo desaparecido en una escena impactante, con los Wachiturros de fondo y el baile de la muerte.
“La vida que te di” es una pieza que reflexiona sobre la representación y la realidad, sobre la ficción y la vida, sobre la posibilidad de que el teatro espejee a la sociedad. Al mismo tiempo nos muestra un caso de tantos que incumben al SENAME, personificándolo y sacándolo de las estadísticas, abriéndolo a sentimientos y emociones. Es cruda, dura y, por su simbolismo, lleva a espacios insondables de cada espectador y espectadora. Amparo Noguera, sólida como siempre, vehículo sensible del texto y sus dimensiones, y Cristian Plana a la cabeza de una puesta en escena tan inteligente como sensible y dramática.

 

 

Coordenadas
GAM.cl
2 y 3 de abril