Un montaje exigente y cautivante

 

 

 

un_nio_1_OKUn Niño”, de Emilia Noguera, es una arriesgada puesta en escena en cartelera en el GAM, que exige un espectador concentrado y capaz de sacar sus propias conclusiones a cada segundo.

La dirección de Diego Noguera lleva a pensar, al comienzo, que se trata de una lectura dramatizada, idea que se desvanece al poco rato. En escena, Héctor Noguera y Eduardo Barril, vestidos de negro pero no iguales, sumergidos en un entorno del mismo color, cada uno frente a un micrófono. Comienzan a leer. Las hojas ya leídas caen del atril, y el ruido que hacen al chocar contra el suelo son parte del todo.

El diálogo entre ellos es coloquial y no aporta detalles al público. El espectador debe estar atento a los elementos que de apoco entregan para ir armando qué sucede entre ambos. Pronto sabemos que el personaje de Noguera ha estado preso por tres décadas, tiempo en que el de Barril ha sido su carcelero. El texto permite que asistamos a su última noche juntos. Entre cuentos, frases triviales y otras que quedan en suspenso, se arma el puzle. La pluma de Emilia Noguera es cautivante, rítmica. La mayoría de los textos son cortos y enigmáticos, abiertos, que dejan entrever una cruda verdad sin decirla expresamente. Nunca.

Las voces de Noguera y Barril son graves, espesas. Llenan el espacio vacío. Son voces seductoras, que incitan a abrir el oído. Mientras ellos están frente a los atriles, la iluminación de Rocío Hernández y un espacio sonoro de ecos y vibraciones, también de Diego Noguera, dan cuerpo a una vertiginosa teatralidad.

Hay un momento en que los protagonistas dejan el atril. Ya no hay objeto distractor. De pronto hay mayor realidad en escena, una de gestos, de rostros, de ojos que dicen cosas. Los dos personajes se parecen, tienen aproximadamente la misma edad, los mismos ojos azules. ¿Quién es quién? La identidad es otra variable trabajada por el texto y la dirección. ¿Cuánto o qué los separa?¿Cuánto o qué los une?

La dirección de Diego Noguera convierte la puesta en escena de un texto inteligente, en un complejo engranaje de estímulos para los sentidos y el intelecto. Por supuesto, el peso escénico de Héctor Noguera y Eduardo Barril, así como sus voces, son ingredientes fundamentales para el montaje. La iluminación -otro actor más-, y las proyecciones del final, dan cuerpo a un montaje exigente y cautivante, que le pide al público que complete lo que ve y escucha.

Fotos Jordi Castell y Riolab

 

 

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“Un Niño”

GAM

Hasta el 22 de abril de 2012.

Jueves a sábado a las 21 horas, domingo a las 20.

$5.000general, $3.000 estudiantes y tercera edad.