"Vigilia": Una Experiencia para Replicar

 

Vigilia_01El público recibía una copa de vino de mano de las actrices o del director-actor Claudio Santana (“Mina de Narco”, “Normal”, “Pincho Disney”). También se repartían uvas y trozos de pan a los asistentes, que debían instalarse en unas sillas en torno a una especie de living. Así fue la experiencia en el Museo de la Solidaridad. Ahora, en sus últimas funciones en el museo Benjamín Vicuña Mackenna los espectadores son invitados a llevar algo para compartir.

Se trata de “Vigilia”, propuesta de Claudio Santana beneficiada por Fondart que toma la obra de Jean Luc Lagarce "Estaba en Casa y Esperaba que Llegara la Lluvia”, para realizar un rito colectivo donde se pierden las fronteras entre el que actúa y el que observa. En la propuesta, los cuerpos de los actores son vitales en la composición de un espacio ajeno a lo cotidiano, pero al mismo tiempo al alcance de la mano.

Una madre, Soledad Gutiérrez, y sus hijas, interpretadas por Valentina Santana Carolina de la Maza, Alejandra Dümmer y Layla Raña, aguardan desde hace un largo tiempo no definido el retorno del hijo y hermano menor, quien se fue luego de una discusión con el padre. Cuando él llega, la fiesta se instala en la casa y ellas corren y juegan en el espacio. Santana encarna la presencia del hermano, quien no habla.

Los estímulos sensoriales son muchos. Además de la comida, la bebida y el tener a las actrices en un espacio muy diferente al convencional, pudiendo mirarlas a los ojos inclusive, los intérpretes cantan, emiten sonidos con su boca y realizan vocalizaciones que van llevando a quien observa a perder las reservas y sumirse en un estado receptivo diferente. Lo que se ve reforzado por las luces multicolores que adornan-iluminan desde arriba, y las velas puestas sobre la mesa.

En medio de esta atmósfera surgen los hermosos textos de Lagarce, interpretados con una intención más coloquial que teatral. Más precisamente, se pronuncian de forma íntima, sin proyecciones vocales innecesarias. Es en este empeño que los niveles de entrega, en el momento en que fue vista la obra, a comienzos de su temporada, no eran similares. No todas las actrices conseguían el estado necesario al momento de emitir los textos, lo que hacía que ellos perdieran su potencia. Además, en algunas quedaba en evidencia cierto desorden corporal (movimientos de manos innecesarios, torpe evolución en el espacio). Hay que decir, eso sí, que Carolina de la Maza tuvo bellos momentos, de real comunicación con el entorno y el público, lo mismo que Soledad Gutiérrez.

Es posible que, a medida que se ha desarrollado la experiencia en otros espacios y con distintos espectadores, se haya consolidado el trabajo actoral, creciendo y superando los escollos mencionados.

La propuesta de Santana tiene el valor de sumergir a los espectadores en lo que le sucede a las mujeres. Así como ellas enfrentan la muerte del hermano a poco de haber llegado, el que especta se ve obligado a asumirla también y, al hacerlo, debe asumir simbólicamente su propia verdad. Este hecho tiene diversas connotaciones y dependerá de quien lo viviencie.

Claudio Santana Bórquez regresó a Chile después de dos años en Europa. Fue actor y miembro del connotado Laboratorio Permanente di Ricerca sull’Arte dell’Attore, en Italia. También trabajó con el Workcenter de Jerzy Grtowski y Thomas Richards en el Grotowski Institute de Wroclaw. Ahora está al frente del Performer. Persona.Project, investigación y práctica performativa. de Dios” (’06).

 

 

vigilia29jun11COORDENADAS

 

“Vigilia”

Últimas funciones

Museo Benjamín Vicuña Mackenna (Avda. Vicuña Mackenna 94,)

Viernes 31 de agosto y Sábado 01 de Septiembre a las 18:00 hrs.

Adhesión Voluntaria