Amor y Clandestinidad en "Cienfuegos" 39

Marta y Ricardo se conocieron en calle Cienfuegos 39 luego de retornar a Chile, a fines de los 70, a vivir en la clandestinidad. No estaba pensado que se enamoraran, pero sucedió. De su romance fallido en medio de la resistencia a la dictadura, y su reencuentro en la democracia que tenemos actualmente, habla obra que se llama como la dirección donde se vieron por primera vez.
Pierr Sauré, su autor, crea una ficción a través del testimonio real de dos miristas que salieron al exilio luego de vivir la tortura, para luego regresar a dar la lucha en la clandestinidad. La obra transcurre en dos planos. El del testimonio, sin efectos y contado a público por Gloria Laso y Vittorio Yaconi desde el 2013, y el de la recreación,

donde Claudia Pérez y Benjamín Hidalgo dan cuerpo a los personajes en un pasado que se hace presente mientras los protagonistas observan desde el hoy.
El público asiste al enamoramiento de Marta y Ricardo al mismo tiempo que tratan de mantener una casa de seguridad. Ella quiere convertir la farsa que viven como evangélicos a cargo de  una editorial en algo parecido a un hogar, en tanto él trata de mantener separadas la tarea política y la fachada, de la vida real y los sentimientos. Por supuesto,  no hay final feliz. Son descubiertos: ella logra huir y sale nuevamente al exilio, pero él es detenido.
Ambos regresan a Chile cargados de vivencias y se encuentran ahora, precisamente en Cienfuegos 39. El significado del retorno y su intento, no muy logrado, de reinserción se traslucen en sus monólogos.
Uno de los aciertos de la obra es, precisamente, mezclar sentimientos con la frialdad que se necesita para vivir clandestinos. Esta mirada entrega otra perspectiva de los protagonistas de la historia reciente, mostrando un lado que por lo general no se revela, uno más suave y menos debatible o criticable.
A eso se suma las muy buenas actuaciones del elenco. Destacan Gloria Laso, que interpreta a una Marta en la madurez, sólida y sin efectismos; Claudia Pérez y Benjamín Hidalgo, ambos precisos, creíbles y apasionados como los jóvenes. Yaconi no alcanza la verosimilitud de los otros, tal vez porque le faltan años para el rol.
La iluminación y la escenografía funcionan creando la ilusión de los diversos planos temporales con asertividad, lo mismo que la música, de Lucía Covarrubias.
La dirección de Marcela Orrego logra que la obra fluya sin tropiezos incluso salvando el único momento bajo, el baile abrazados del reencuentro, demasiado romántico y al más puro estilo Hollywood. Pero ése es un detalle. “Cienfuegos 39” es una obra que se disfruta y se reflexiona.

 

Coordenadas
 Matucana 100
Hasta el 18 de agosto
jueves a sábado a las 21:00 hrs. Domingo a las 20:30 hrs
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