Teatro joven lideró la escena en 2008

Tape
De los jóvenes fue el año que termina en materia teatral. Partió con Cristo, de Manuela Infante y Teatro de Chile, una especie de working progress que muestra la búsqueda creativa en paralelo a la de lo trascendente, siguió con dos obras de Luis Barrales (Niñas Araña, La Chancha) que reflejan la angustia juvenil en la sociedad contemporánea, y con Temporal, una joyita puesta en escena por Luis Guenel, de sólo 24 años, quien rescató a la gran actriz que es Diana Sanz. Miradas claras, buenas actuaciones y lucidez en la dirección, caracterizaron a las propuestas anteriores.
Entre las entregas de los consagrados destacó Clase, escrita y dirigida por Guillermo Calderón (Neva), texto cotidianamente poético que permitió la que tal vez fue la mejor actuación del año: Roberto Farías (La Buena Vida) como un angustiado profesor cuarentón. También impactó la belleza lograda por Víctor Carrasco y su elenco masculino para Norte, pieza del chileno Alejandro Moreno, así como también la lúdica mirada de Héctor Noguera para Enemigo Interior, del español José  Sanchís Sinisterra. En el género comedia negra, Guido Vecchiola asombró con su rol en Tape.
Clase
 
Niñas Araña