Refrescante e inclasificable puesta en escena

Marietta Santi

El Cuarto de Isabella, del belga Jean Lauwers, fue una experiencia refrescante y balsámica para el espíritu, pese a la falta de aire acondicionado del Teatro UC. En escena, una serie de objetos de origen africano y siete actores-cantantes-bailarines giran en torno a Isabella (Viviane De Muynck), una mujer ciega de 94 años, que recorre su vida. Aparecen sus padres adoptivos que resultan ser verdaderos, su gran amor, sus sueños, su amor de vejez etc, en una suerte de larga performance donde se alterna el canto con  la actuación y la danza, ya que los ejecutores nunca paran de improvisar fraseos contemporáneos. Pese a que la vida de la protagonista esconde un drama, la pieza está impregnada de una mirada gozosa sobre la existencia.

El Cuarto de Isabela

Inclasificable como puesta en escena, ya que incluso en un momento cada actor explica la procedencia de algunos de los objetos que componen la muestra, y tanto la danza como la música no parecen integrados formalmente, sino que funcionan con una lógica orgánica. El resultado es un cuento de hadas moderno, que esconde toda la violencia de la modernidad pero que resulta un juego encantador no apto para mentes estructuradas que creen que el teatro debe funcionar de determinada manera.