Teatro Testionio con Poca Profundidad

“1980-2000: El Tiempo que Heredé”, de  Sebastián Rubio y Claudia Tangoa, es la versión peruana de “Mi Vida Después” y “El Año en que Nací”, obras de teatro documental dirigidas por la argentina Lola Arias. Y si con las últimas el espectador no podía hacerle el quite a la emoción, con la recién estrenada de Perú la verdad es que no pasa nada.
Una de las razones es que el estreno fue particularmente deficiente. Hubo problemas con la parte técnica, lo que impidió que la obra corriera fluida y los intérpretes lograran concentrarse a cabalidad en sus textos. La otra explicación tiene que ver con desaprovechamiento

dramatúrgico del material testimonial, interesante para cualquier espectador ya que habla de uno de los períodos más violentos y convulsionados del vecino país.
En escena los directores reúnen al hijo de la secretaria que difundió los videos que mostraban a Vladimiro Montesinos, siniestro asesor  de Alberto Fujimori, corrompiendo políticos, con la hija del director del canal de TV que emitió la noticia y el hijo de un congresal que aparecía recibiendo dinero de Montesinos. A ellos se suma la hermana de una detenida desaparecida, y el hijo de un militar que formó parte de un escuadrón especial para combatir el terrorismo.
Este material testimonial  y documental se queda en la superficialidad, lamentablemente. No sabemos qué significó para el hijo del congresal la acción de su padre, ya que sus líneas son mínimas. Tampoco se muestran las contradicciones de los otros personajes con sus progenitores, quedando todo en un plano anecdótico.
Además, hay un nivel que no se asoma y estaba presente en los montajes dirigidos por Arias: el retrato de la sociedad en que viven los protagonistas. En este punto hay un impasse que tiene que ve con la dramaturgia, elaborada a partir de los testimonios de todos, y luego la estructura dramática, es decir con la organización de todo.
En cuanto al dispositivo escénico, utiliza proyecciones, fotos antiguas y una cámara en circuito cerrado. También hay bailes de los protagonistas y algo de música, ya que uno de ellos toca guitarra eléctrica.
No cabe duda que  “1980-2000: El Tiempo que Heredé” debe haber impactado en Perú por poner hechos de la historia reciente sobre un escenario. Revisarlos de nuevo siempre remece para los que estuvieron implicados de una u otra manera. Pero al compararla, lo que resulta inevitable, con las obras dirigidas por Lola Arias claramente le falta un  nivel de profundidad.

 


Coordenadas
Teatro U.C
15 de enero 19.30h