Una obra donde el texto puede escucharse

Tan Sólo el Fin del MundoMarcela Orrego, directora de “Tan Sólo el Fin del Mundo”, se asoma a la palabra de Jean-Luc Lagarce desde un sitio de respeto y reconocimiento. Es así como su versión para este texto, que muestra la llegada de un hombre que regresa al hogar familiar para contarle un secreto a su familia (compuesta por su madre, una hermana mucho menor, un hermano y su esposa) es correcto y con un tratamiento sólido, en ritmo y manera de decir, de la palabra del francés. Por eso las conmovedoras frases de Lagarce, que desnudan a una familia incomunicada y disfuncional como tantas, resuenan claras en el universo escénico creado por la directora. Claro que en ciertos momentos se echa de menos una opción más personal, más tensionante, que acogiera de igual modo el verbo de Lagarce (como “Fedra” o “Medea” de Rodrigo Pérez).

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Un potente texto para una puesta no acabada

Bajo Hielo”, del alemán Falk Richter (40), forma parte de un proyecto titulado El Sistema, que surge frente  los sucesos ocurridos el 11 de septiembre de 2001 y  la consiguiente invasión norteamericana a Afganistán, apoyada por el gobierno alemán.  Richter, el mismo autor de Electronic City (acá la vimos en la versión del grupo La Puerta y la dirección de Luis Ureta) propone en “Bajo Hielo” Bajo Hieloun texto seco, verborrágico y deshumanizado, en el que tres personajes hablan sobre el ser eficientes y funcionar. Ellos son asesores de empresas, empeñados en rendir al máximo y enseñar a otros a hacer lo mismo. El mayor, Pablo Nadie, interpretado por Daniel Muñoz, en largos monólogos da cuenta de su infancia y su sentimiento de abandono. Los otros, los más jóvenes,  Carlos Brillo de Sol (Néstor Cantillana) y Aurelio Espejito (Gonzalo Muñoz Lerner) en sus parlamentos destilan superioridad en el tema de cómo ser más eficientes para el sistema. Entre ambos no se da una verdadera conversación o diálogo como suele entenderse, más bien es como si se continuaran los textos  párrafo a párrafo uno a otro. Hablan en el idioma del consultor, salpicado de términos en inglés como “high speed jump started”, “drive”, “box-tool”, “exposure”, entre muchos otros, que le dan a sus palabras un temple arrogante.

La pieza muestra lo alienados que están los personajes, lo vacíos, lo solos, lo deshumanizados; sin vida privada, sin afectos, poniendo las palabras “rendir” y “eficiencia” antes que sentir o amor. Pablo Nadie, el mayor del trío, aniquilado y expulsado del sistema finalmente, es el único que transmite el dolor de, como su nombre lo grita, haber dejado de ser persona para convertirse en nadie.

El montaje, dirigido por Heidrun Breier, con dramaturgismo de Bajo HieloMauricio Barría (hay cambios en el orden de los textos y en quién los dice en relación al original), se instala en la sala del Goethe Institut. Sin mayor escenografía que las mismas sillas de la sala dispuestas de una manera inusual, dejando pasillos para que transiten los intérpretes, la directora sumerge al público, mayormente incómodo por su especial ubicación, en medio de la acción que no es otra que el trío actoral desplazándose de un lado a otro. Proyecciones indescifrables en las paredes enfrentadas en ambos lados de la sala, y el lanzamiento de cientos de bolitas de vidrio, que corren por el suelo, son los únicos elementos que apoyan el trabajo actoral.

La puesta en escena es discutible. Las proyecciones no colaboran en nada a contextualizar los textos y la disposición de las sillas tampoco. Se ve precario más que despojado, da la impresión de un trabajo en proceso, no acabdo. Lo que funciona es el trabajo actoral. Los tres intérpretes actúan el texto con propiedad e intención, sobresaliendo Néstor Cantillana por los matices de su estupenda voz. Daniel Muñoz da muy bien con el tono del asesor de más edad que ve que su tiempo ya pasó, y Gonzalo Muñoz Lerner se ve cómodo en su rol.

Faltó darle más sentido a la participación del niño Benjamín Velásquez, ya que el pequeño es una importante metáfora que dice relación con lo nuevo, lo inocente, y lo que hay que preservar.


“Bajo Hielo”

Autor: Falk Richter (Traducido por ilana Marx)Bajo Hielo

Dirección: Heidrun Maria Breier

Elenco: Daniel Muñoz, Néstor Cantillana, Gonzalo Muñoz y Benjamín Velásquez

Diseño: Maya Mora

Dramaturgista: Mauricio Barría

Composición: Pablo Aranda

Asistente Iluminación: Claudio Rojas

Filmación: Claudio Contreras

Diseño Gráfico: Mauro Balzarotti

Producción: Un Mundo Teatro/Goethe Institut

Asistente de Producción: Ximena Sáez

Jueves a sábado a las 21:00 horas.

Goethe-Institut, Esmeralda 650, Santiago Centro. Metro Bellas Artes

General: $5.000. Estudiantes & tercera edad: $3.000. Jueves populares: $2.000

 

Natacha: un reestreno joven e imperdible

En el Teatro del Puente está de vuelta esta obra de Armado Moock, escrita en la primera mitad del siglo XX y protagoniza por Andrea García Huidobro, en una actuación excepcionalmente profunda.
 NATACHA
La presencia de Andrea García Huidobro es aplastante como Natacha, protagonista de la obra homónima que acaba de reestrenarse en el Teatro del Puente, luego de una exitosa primera temporada en 2008. Natacha es una mujer que reniega de los roles femeninos tradicionales y elige ser madre soltera, al mismo tiempo que crítica las nociones convencionales de belleza que obligan socialmente a la mujer.

¿Una heroína contemporánea? Nada de eso, esta joven de casi treinta años fue imaginada por Armando Moock (1894-1942) autor chileno, vicecónsul en París y cónsul en Barcelona, en la primera mitad del siglo XX.  La compañía Geografía Teatral y su director, Tomás Espinosa, descubrieron la vigencia de los textos de Mook y también montaron Isabel Sandoval Modas (1915) a comienzos de este año, con un muy buen resultado escénico.

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“Equívoca fuga de señorita apretando un pañuelo de encaje sobre su pecho": un estreno recomendable al que le falta fluidez

“Equívoca fuga de señorita apretando un pañuelo de encaje sobre su pecho" fue escrita por el prolífico actor, director y dramaturgo argentino Daniel Veronese, entre 1994 y 1996, y publicada en 1997. En la pieza toca varios de los temas que ha tratado de diferentes formas en sus obras ("Crónica de la caída de uno de los hombres de ella", "Mujeres soñaron caballos", "La noche devora a sus hijos" entre muchas): la soledad, el aferrarse a los recuerdos, el desconocimiento de quién es verdaderamente la persona que tenemos cerca (pareja, hijo, amigos), la crispación interna, el dolor de las existencias sinsentido.

Equívoca fuga de señorita apretando un pañuelo de encaje sobre su pecho 

Veronese forma parte de un grupo de autores argentinos que dan una mirada ácida a la realidad humana y social de su tierra. Y lo hacen a través de obras que toman anécdotas aparentemente nimias pero que se enrarecen y descubren un fondo insospechado, siempre humano, social y, a veces, político.
Equívoca fuga de señorita apretando un pañuelo de encaje sobre su pechoEn “Equívoca fuga de señorita apretando un pañuelo de encaje sobre su pecho" el autor muestra la desintegración de una familia común y corriente, luego de la desaparición de la hija, una joven llamada Martina de quien todos hablan pero nunca se ve. La familia, como metáfora de país, de núcleo social, de base, palpita aquí detrás de la disparatada acción, que tiene como eje tres cartas que dejó la joven: a sus padres, a su mejor amiga y a un pretendiente. Los escritos son muy distintos en forma y fondo, como si la persona que los creó fuera diferente para cada uno.
Hay violencia en estas personas que rodean a la desaparecida. Son capaces de quitarse las cartas y romperlas sólo para acomodar la realidad a sus deseos. Y la madre es peligrosa cuando se desata, utilizando al padre para que imite la voz de Martina ( “lo necesito”, argumenta) o agrediendo sin piedad al que sea capaz de mostrarle a una hija que ella desconoce.Equívoca fuga de señorita apretando un pañuelo de encaje sobre su pecho

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IMPERDIBLE: “Isabel Sandoval Modas”

Isabel Sandoval ModasEn un país como Chile, en que la memoria suele ser frágil para algunas cosas y absolutamente estricta para otras, el rescate que la compañía Geografía Teatral, dirigida por Tomás Espinosa, ha hecho de la dramaturgia de Armando Moock (1894-1942) es más que reconfortante. Primero fue “Natacha”, con gran éxito de crítica y público, y ahora es   "Isabel Sandoval Modas", que pese a haber sido estrenada en 1915 está absolutamente vigente en cuanto a reflejar un problema social permanente: el arribismo desenfrenado.

La acción sucede en un barrio humilde, en la casa de doña Isabel Sandoval quien, después de la muerte de su marido, ha sacado adelante a sus tres hijos (Juan estudiante universitario; Lalo, mecánico; e Inés, también costurera) gracias a la máquina de coser. Con ellos vive un padre y su hija de allegados.  

El drama se suscita porque Juan se avergüenza de sus orígenes y menosprecia su entorno familiar, a tal punto que decide irse de la casa. El joven ofende a sus hermanos y a su madre alegando que por sus estudios de derecho necesita estar en otro ambiente, para recibir cómodamente a sus encopetados amigos.

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“A Primera Hora”: Teatro como en el cine

Obras como “Sin Sangre” (Teatro Cinema) y “El Cuidador “ ( Pete Brook) investigaron en el cruce cine-teatro desde diferentes aristas, pero centrándose en lo tecnológico. En “A primera hora”, escrita y dirigida por Cristián Figueroa (“Malacrianza”, “San Rafael”,  “Daño Colateral”) lo tecnológico no es tan importante como el ritmo de las escenas y la “edición” de ellas.
A Primera Hora
La trama es deudora del cine y la novela policiales. En clave de road movie, la pieza sigue la escapada de Marta, una mimada adolescente de clase alta (Carmen Gloria Sánchez) con Vicente (Víctor Montero), un tipo inadaptado con conductas ambiguas en el plano sexual. La chicas es hija de un ministro (Alberto Zeiss), quien está casado con una actriz de teleserie llamada Manuela de Gerónimo  (Daniella Tobar).  Por supuesto, el padre usa toda su influencia para que la policía encuentre a su hija sin escándalos, pese a que la niña es menor de edad y maneja un auto.

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