IMPERDIBLE: “Isabel Sandoval Modas”

Isabel Sandoval ModasEn un país como Chile, en que la memoria suele ser frágil para algunas cosas y absolutamente estricta para otras, el rescate que la compañía Geografía Teatral, dirigida por Tomás Espinosa, ha hecho de la dramaturgia de Armando Moock (1894-1942) es más que reconfortante. Primero fue “Natacha”, con gran éxito de crítica y público, y ahora es   "Isabel Sandoval Modas", que pese a haber sido estrenada en 1915 está absolutamente vigente en cuanto a reflejar un problema social permanente: el arribismo desenfrenado.

La acción sucede en un barrio humilde, en la casa de doña Isabel Sandoval quien, después de la muerte de su marido, ha sacado adelante a sus tres hijos (Juan estudiante universitario; Lalo, mecánico; e Inés, también costurera) gracias a la máquina de coser. Con ellos vive un padre y su hija de allegados.  

El drama se suscita porque Juan se avergüenza de sus orígenes y menosprecia su entorno familiar, a tal punto que decide irse de la casa. El joven ofende a sus hermanos y a su madre alegando que por sus estudios de derecho necesita estar en otro ambiente, para recibir cómodamente a sus encopetados amigos.

Leer más...

“A Primera Hora”: Teatro como en el cine

Obras como “Sin Sangre” (Teatro Cinema) y “El Cuidador “ ( Pete Brook) investigaron en el cruce cine-teatro desde diferentes aristas, pero centrándose en lo tecnológico. En “A primera hora”, escrita y dirigida por Cristián Figueroa (“Malacrianza”, “San Rafael”,  “Daño Colateral”) lo tecnológico no es tan importante como el ritmo de las escenas y la “edición” de ellas.
A Primera Hora
La trama es deudora del cine y la novela policiales. En clave de road movie, la pieza sigue la escapada de Marta, una mimada adolescente de clase alta (Carmen Gloria Sánchez) con Vicente (Víctor Montero), un tipo inadaptado con conductas ambiguas en el plano sexual. La chicas es hija de un ministro (Alberto Zeiss), quien está casado con una actriz de teleserie llamada Manuela de Gerónimo  (Daniella Tobar).  Por supuesto, el padre usa toda su influencia para que la policía encuentre a su hija sin escándalos, pese a que la niña es menor de edad y maneja un auto.

Leer más...

II Festival de Dramaturgia Norteamericana:

Un acierto y una puesta alejada del texto

Marietta Santi

Dos obras lleva ya el Segundo Festival de Dramaturgia Norteamericana Contemporánea:  “La Forma de las Cosas” (2001), del destacado Neil Labute (“Gorda”, “El Lugar de la Misercordia”) y  “Tacos Aguja” (1992), de Theresa Rebeck.
La forma de las cosas


En la primera, Labute toca un tema interesante desde varios puntos de vista: Una estudiante de  postítulo  de arte, Evelyn, decide tomar como objeto de estudio a un ser humano, Adam, un joven algo mayor que ella que trabaja de guardia en un museo al mismo tiempo que estudia literatura. El autor muestra la relación entre ambos como una historia de amor, donde ella, con sus consejos, provoca cambios en él. Ejercicio, buena alimentación, cambio de look y luego una operación de la nariz, transforman a Adam, así como también su personalidad. De ser tímido e inseguro, se vuelve un seductor impenitente. El golpe de gracia sucede al final, cuando Evelyn presenta su tesis, que no es otra cosa que la transformación de Adam, “su” obra de arte.

Leer más...

Buena interpretación de un texto soso

Malacara“Malacara”, en cartelera en el Teatro la Comedia, marca el regreso de Boris Quercia al teatro después de una década de pausa, en que estuvo dedicado principalmente al cine y la TV (dirigió “Sexo con Amor” y la serie “Los 80”). Para volver eligió nada menos que un monólogo, adaptación de la novela homónima del mexicano Guillermo Fadanelli, y se puso en manos del joven director Álvaro Viguera (“Tú, mi Primera Película”; “La Leyenda del Pianista”).

Ambos, actor y director, realizan muy bien su cometido: Retratar al personaje  ideado por Fadanelli desde el despojo, sin más recursos que un sillón antiguo, unos libros y, fundamentalmente, el cuerpo y la voz de Quercia, quien ratifica el talento que lo tuvo como el inolvidable Roberto Parra de la versión original de “La Negra Ester”. La pieza va desde la comedia desatada (el protagonista, en calzoncillos, destroza un repollo e incluso interpela al público) al drama más desolador en sus últimos quince minutos, registros bien abordados por el intérprete.

Leer más...

Teatro popular, que entretiene y hace pensar

“Historias Para ser Contadas”, que acaba de terminar una temporada gratuita en la Casa Delia del Carril, es una entrega más del prolífico director Mauricio Bustos (“Por Encargo del Olvido”, “Toda Esta Larga Noche”, y los espectáculos familiares “La Bella y la Bestia”, “Alicia en el País de las Maravillas”). Esta vez incursiona en el teatro popular, ése que nace de la combinación de comedia del arte, circo y juglaría que tan bien manejó Andrés Pérez Araya, con actores que cantan, tocan instrumentos, hacen reír y son encarnaciones de las expresiones populares.

Historias Para Ser Contadas
                    Historias para ser contadas

El grupo se llama Observatorio Popular, porque sus integrantes, cinco actores, son una troupe de comediantes que deambulan recopilando las historias que entregan al público. Esta vez, las historias que cuentan son una adaptación de la obra del dramaturgo argentino Osvaldo Dragún (1957), quien se caracterizó por rescatar el sentir popular y escribir textos críticos de la relación hombre-sociedad.

Leer más...

Un Hamlet visceral y un delirio mexicano :: 2009

-Las dos últimas obras internacionales estrenadas en Santiago a mil, "Hamlet" y "De Monstruos y Prodigios", muestran dos maneras de enfrentar el misterio del teatro.

 

Marietta Santi

HAMLETLa versión de "Hamlet" del lituano Eimuntas Nekrosius, no ha perdido la profunda pasión que lo anima pese a ser una creación de hace 12 años. Y si bien funde personajes secundarios y altera el orden narrativo, prescindiendo incluso de Rosencrantz y Guildenstern, conserva y profundiza el espíritu trágico de pieza shakesperiana. Su escenografía remite al imaginario nórdico, helado y oscuro, lo que aporta a entender las bajas pasiones que se mueven en la obra. Desde el cielo pende una sierra de metal, como una espada de Damocles, símbolo de la desgracia que viene. La angustia del protagonista es recalcada con el uso de hielo y fuego en escena, creando una pesada atmósfera donde los ruidos (agua que cae, música docta, viento) son perturbadores. Impresionante es la opción del director para la locura y posterior muerte de Ofelia, que la dignifica y la aleja de las Ofelias que babean y se arrastran. Es así como sus casi cuatro horas de duración se pasan volando, porque el hilo conductor emocional que el director logra desarrollar atrapa al espectador.

HAMLET

Leer más...