Entrevista a Joel Inzunza

Aquel jueves tenía como misión asistir al preestreno de la obra “Insomniac”, obra coreográfica de Joel Inzunza y que actualmente se está presentando en Matucana 100.
La idea era realizar la crítica de la obra pero, además, quería aprovechar el tiempo y realizar una entrevista a Joel. Como lo conozco desde mi época de bailarín del Ballet Nacional y él era maestro de técnica contemporánea de la compañía, pensé que sería fácil llegar a él, presionarlo un poco y conseguir todo el mismo día.
Joel Inzunza de  origen penquista, y es muy conocido en nuestro

medio dancístico como maestro, coreógrafo y gestor cultural. Licenciado en danza de la U. De las Américas, maestro y ensayador en el período 2013-14 en el BANCH  en técnicas de Flying Low, Release y Floor Technique, también tiene estudios en Francia y Argentina.  A eso se suma una innumerable cantidad de horas de talleres que imparte.
Quedamos en que a las 18:45 horas nos reuníamos en la Sala Patricio Bunster del Centro Cultural, sala donde se presenta Insomniac.
Al llegar a la sala Joel se encontraba solo y escuchaba música a todo volumen.
-¿Cuéntanos de qué  trata la obra?
-Trata de un estado físico corporal, en ese sentido el marco de investigación de la obra surge de estos episodios. En un primer momento es porque  experimento este estado de  trastorno de conciliar el sueño. Comencé  a investigar qué pasaba en relación al cuerpo y me encuentro con que existen estados de hipersensibilidad. Hay dos síntomas que me interesaron en esta investigación; que es la euforia y ansiedad. Estos dos estados físicos comenzaron a iniciar la obra, que corresponden a un cierto grado obsesivo  que tengo con respecto a un trabajo físico o coreográfico. Con relación a los intérpretes en ese sentido, éstos revelan este carácter obsesivo y se visualiza esta molestia.
-¿Cómo es tu relación de trabajo con los bailarines?
-Principalmente lo que caracteriza mi metodología en el trabajo es que instalo una inquietud o idea y desde ésta se van generando distintas etapas, para finalmente ir apostando en escenas, en situaciones que determinan dramaturgia total de la obra. Para mí los intérpretes son muy importante, porque son pautas, consignas, con ellos trato de trasmitir mis ideas y sus cuerpos comienzan a dialogar y existe una lógica corporal que habla.
-¿Cómo es tu relación con la música?
-La utilizo como una capa, como un vestuario. Me parece  interesante  utilizarla como una  atmósfera o sonoridad de una escena. No trabajo con cuentas, me gusta pensarlo casi como una banda sonora de una película danzada.
-¿Cuánto tiempo tomó el montaje de esta obra?
-Terminó hace muy poco tiempo, pero su inicio de investigación tiene ya un año, exactamente desde mayo del 2014. En una primera etapa fue de indagación, donde aparece un elenco original con los que ya había trabajado y comencé a re-visitar o auto plagiar mi material. En esa idea de revisar, nace la idea de saber qué pasa en otros cuerpos, y bueno, nace otro desafío por lo cual creo un segundo elenco. El primero era mi elenco original de un año de procesos y análisis. Hablando con Mathieu Guilhaumon, director del Ballet Nacional, propuse trabajar con algunos bailarines de esa compañía  y generar este segundo reparto pero con la intención de buscar otras particularidades sobre la misma escritura corporal.
-Todo coreógrafo tiene obsesiones, ¿cuál son las tuyas?
-La mía es la fisicalidad. Quien me acompaña con mucha fuerza y tiempo, es este lenguaje  contemporáneo y dinámico, esta pseudo escritura inestable. Debido a esta inestabilidad logro generar escritura y esa obsesividad es la que me persigue.
Trato de llamar al público a una estética personal sobre el  estímulo, de retina, de luz tenue, acotada, mínima, invito a seguir la obra.
-Hablas de público… ¿No te interesa un público pasivo, necesitas que haga un esfuerzo?
-Sí. Soy bastante indulgente con el espectador, el lenguaje físico es un recorte subjetivo desde una dirección. Por lo general en las obras genero variaciones de las variaciones desde los motivos corporales y espero que el público tenga una lectura abierta subjetiva. Me gusta tirar datos sobre el insomnio.
 -No es común que  en la danza independiente existan dos repartos ¿Por qué lo haces?, ¿Quieres que el público venga dos veces?
-Es una gran jugada. ( Sonríe) Cuando uno está con insomnio ocurre que a veces siento un deja vu y es eso. Ojalá vengan dos veces, ojalá sea así ya que son dos caras de la misma moneda. Dos elencos, una misma coreografía, pero instalados en dos grupos con cuerpos diferentes.