Una Ópera para Isla Orrego

Una ópera actual, que tiene como eje la vivencia del tsumani en la Isla Orrego -un pequeño balneario situado al frente de Constitución-  es “La Isla de los Peces”, que tendrá una brevísima temporada en el GAM. Los autores son una joven pareja, en la creación y en la vida: Carla Romero (34), actriz, dramaturga y coreógrafa, encargada de la regie y el libreto; y Guillermo Eisner (35), autor de música contemporánea con un amplio catálogo a su haber.
Esta obra parte del encargo que la Universidad Alberto Hurtado hizo a Guillermo de componer una ópera. Luego de hablarlo con

Carla, propusieron varios temas, entre ellos el de la Isla Orrego, lugar al que los une una motivación  afectiva además de artística. Anteriormente ambos trabajaron juntos en la pieza “Curación”, escrita por Carla y donde unieron la historia de una pareja con la interpretación musical, cargo de Guillermo.
-Hay dos trabajos en paralelo no, el de la composición musical y el del desarrollo del libreto ¿cómo se dio ese proceso?
Carla: La investigación la hicimos juntos, antes del libreto y de la composición musical. Leímos mucho sobre Constitución, yo tengo familia allá. Estuvimos allá, conversamos con gente, leímos libros de historia de la zona, muchos muy antiguos.
Guillermo: Gracias a uno de esos libros surgió el título de la ópera, porque en uno de ellos, en un párrafo muy al pasar, se lee “la Isla Orrego, llamada antiguamente la isla de los peces”. También nos imbuimos de la sonoridad del lugar, del paisaje, y justo en el verano de 2014 conocimos a un ornitólogo  que estaba haciendo una investigación en los bosques de Constitución, luego lo contactamos y  nos mandó toda la información de cuáles eran  los pájaros y los sonido de esos pájaros.
-¿Cuánto tiempo ocuparon?    
Carla: Seis o siete meses, porque entre medio fui avanzando, escribiendo algunas escenas que tenía más claras que otras. Después comencé a escribir y ahí estuve como 8 meses más, porque no era fácil decidir si lo hacemos con harto texto o poco texto, y al final quedó un material dramatúrgico bien contundente. 
-¿Cómo estructuraste la narración?
Carla: lo primero que pensé fue en lo que lo que yo quería decir,  y esto era hablar desde el colectivo, y como finalmente es la comunidad la que se organiza y puede salir adelante. Tampoco hay que victimizar pero, pero esa gran tragedia que sucedió para mí es algo que sucede en todo el país, porque finalmente  somos tan centralistas, tan narcisos, que a nadie le importa finalmente más que sigan funcionando las empresas y la economía. Pensé en lo más impactante, y fue algo personal que nos ocurrió cuando nosotros visitamos Constitución.  Sin buscarlo tuvimos contacto con una de las madres de los niños desaparecidos y fue algo muy importante para mí verla a ella y su dolor, seguía manteniendo la esperanza de encontrarlo.  Y también pensé en la Noche Veneciana, una celebración que celebra el fin del verano, y donde hay mucha alegría, porque Constitución fue el balneario de mi adolescencia e infancia, y  no lo recuerdo como un pueblo triste.  También era importante para mí poner  una parte informativa, nos entrevistamos con un  geógrafo,  se nombran placas tectónicas y todo eso, y pero también decimos qué pasó en la ONEMI, sin culpar a nadie.
-¿Cómo entra la danza?
Carla: Es que para mí como directora es fundamental el movimiento; de la palabra, del cuerpo, de todo. Yo he hecho en paralelo mi carrera de actriz con la danza, no diría que soy bailarina porque le faltaría el respeto  a las bailarinas que desde los 8 años están haciendo pliés. En este caso la danza es ideal para expresar la naturaleza, que habla con otro lenguaje, con otra sensibilidad. También la danza da la posibilidad de que los cantantes se conecten desde otro lugar,  ha sido muy interesante trabajar con los bailarines y  los cantantes juntos. No es que los cantantes bailen todo el tiempo, pero sí hacen ejercicios o propuestas corporales que eran completamente desconocidas para ellos. 
-Guillermo, cuéntame qué trataste de plasmar, cuál es la sonoridad de tu música.
Guillermo: No intento hacer una representación literal de lo que suena en el lugar o de lo que sonó  en el momento del tsunami porque es imposible. Me hice mucho esa pregunta en el momento de la composición ¿Va a pasar en la obra el tsunami?  ¿Cómo lo represento en  música?  Decidí  no intentar representar el momento y, por contraste, fui encontrando soluciones de cómo representar la naturaleza del lugar.  En general los músicos  me han odiado porque hay un tratamiento  de la música que es muy inestable rítmicamente, y eso tiene que ver con el entorno. Estamos en una isla, en un espacio rodeado de agua,  con naturaleza hablando, y eso no es algo métrico, ni cuadrado, ni regular. Es irregular, está en permanente movimiento y esas características intenté hacerlas música, lo que complica mucho las cosas para los músicos.  Hay un desafío para ellos, y también para los cantantes. -¿La composición es para una orquesta completa?
 Es una composición para orquesta de cámara, con 22 músicos, donde están todas las familias de la orquesta (los vientos de madera, los vientos bronce, percusión, piano y cuerdas y electro acústicos en algunos momentos). La orquesta abre la obra, que comienza sin texto, y al hacerlo está abriendo un ámbito, un espacio.  Por momentos la música amplifica lo que está ocurriendo con el texto, y por momentos lo contradice también.  Van variando los recursos que utilizo,  hay  minimalismo,  atonalismo, hay secciones modales, es súper  ecléctico. Se van a escuchar varias cosas en la obra, no hay una sola escuela.
-¿Qué pasó cuando la música llegó a los bailarines? 
Carla: Esta inestabilidad de que habla Guille es para todos, fue un desafío. Esta inestabilidad rítmica también necesita gente que tenga una sensibilidad y un oído bastante desarrollado, porque no podemos establecer métricamente una coreografía o algo así, sino que en la medida que van escuchando la música también tienen que ir modificándose. Poco a poco hemos podido descifrarla y hay momentos muy bonitos, como cuando la mezzo Evelyn Ramírez  interactúa con la bailarina Natacha Torres. Pienso que la danza permite que el espectador se conecte desde un lugar más emocional, y por ahí va el trabajo con los bailarines. 
Guillermo:Creo que tanto la dificultad, tanto para cantante como para los bailarines, es  la falta de repetición. Un cantante de un lírico está más acostumbrado al repertorio clásico, donde generalmente hay una regularidad  en los temas y en los motivos, se repiten cosas, y los bailarines están acostumbrados a una musical súper regular  y aquí no encuentran eso.  Si bien hay muchos momentos en que se tiene un ritmo regular y se usa una métrica regular, no se siente regular. El músico sabe que sí lo es porque va leyendo, pero el bailarín no la siente como regular. Otro desafío para los cantantes es que el texto sea en español, quizás quedan más desnudo. Ha sido muy importante el trabajo de Paula Torres, directora musical y del coro, porque ha ido encantándose  y transmitiendo eso a los cantantes.

 

Ficha Artística
Composición: Guillermo Eisner
Libreto y Dirección de escena: Carla Romero
Elenco: Evelyn Ramírez (mezzosoprano), Carolina Matus (soprano), Jeanette Pérez (soprano), Diego Arellano (tenor), Nicolás Suazo (bajo), Coro y orquesta de cámara UAH
Bailarines: Natalia Bakulic, Natasha Torres, Paula Sacur, César Cisternas, Gonzalo Beltrán.
Dirección Musical: Paula Torres
Asistente de dirección de escena: Amelia Ibáñez
Diseño integral: Carola Sánchez
Diseño y producción de vestuario: Juana Díaz y Carolina Díaz
Mapping: Pablo Mois
Jefe técnico: Marcelo Parada
Producción ejecutiva: Pilar Santelices
Producción: Felipe González

Coordenadas
GAM
4 al 6 Septiembre, 20 horas
$8.000 entrada general, $4.000 estudiantes y tercera edad

Teatro Municipal de Talca
10 de septiembre