Carolina Bravo y su Relectura de un Clásico

Por segunda vez la integrante del Ballet Nacional Chileno, Carolina Bravo, realiza una obra para la compañía que integra. En esta oportunidad tomó un clásico como “Pedrito y el Lobo”, de Prokofiev, estrenado en 1936 con el fin de cultivar el gusto musical en los niños, y lo trasforma en una obra de danza. En Santi.cl quisimos saber más sobre este nuevo estreno, que no contará con música en vivo pero que tiene tanto novedades sonoras como de libreto. Por esta misma razón llegamos a los ensayos a entrevistar a Carolina, quien nos contó los porqués de su versión.

-¿Cuéntanos porqué esta obra en el Ballet Nacional Chileno?
-La obra nace por la invitación del Mathieu Guilhaumon, director de la compañía, a montar mi versión de la obra “Pedrito y el Lobo”. Es una invitación súper específica, porque pretende ser una temporada para un público familiar.
Conociendo la obra de Prokofiev me pregunté ¿qué sentido tiene hacerla actualmente con un lenguaje de danza contemporánea y sin orquesta presente? cuando la obra está hecha para mostrar los instrumentos a los niños, siendo una obra muy didáctica. La verdad, fue una aventura para mis compañeros porque decidí que lo que tenía sentido para mí, necesitaba un guion paralelo a la obra original. Tomé solo partes que me interesan de la obra, y es diferente a lo que propone Prokofiev. Yo utilizo su historia y música, pero trabajo con conceptos que me parecen interesantes, como por ejemplo qué significa el lobo, quién es el lobo, por qué Pedrito vive con sus abuelos y no con sus padres, porqué Pedrito no le teme al lobo y su abuelo sí.
- ¿Cómo ha sido el montaje de la obra?
-Hemos jugado mucho con la compañía y llegamos a un guión. Además, para ello invité al músico Benjamín del Ríoo, que tiene mucha experiencia con teatro. Él ha editado la obra de Prokofiev y creado composiciones, hace el papel de la producción musical.
- ¿Cómo fue la creación de personajes?
-La obra tiene 6 personajes y yo tengo 11 bailarines en escena, donde no todos los personajes existen, pero sí se nombran. En la obra no todos personajes están representados por bailarines, existen personajes que están personificados por muñecos. Lo importante es desplegar una danza contemporánea que sea fuerte, donde el colectivo represente las ideas que yo tengo de cada personaje, y eso hace que sea menos descriptivo.
-¿Tú sientes que este cuento es aplicable hoy, y por qué?
-Por supuesto, los cuentos infantiles trascienden el tiempo, y específicamente este cuento. También creo que, en este caso, y a medida que fui estudiando la obra, claramente la intención que tenía el compositor era musical y didáctica. Por esta misma razón tuve que cuestionar el cuento.  Pienso en esta historia y me pregunto por qué Pedrito no vive con sus papás y vive con su abuelo, por qué pasa encerrado Pedrito, qué es el lobo, porqué el abuelo le teme al lobo. Yo tengo una hija. Donde los cuentos parecen ser muy sencillos, no es tan así, siempre hay cosas más allá de lo evidente y eso es un tema.
- ¿Qué representa el lobo para ti?
-No sé si quiero decir las respuestas, porque es bonito y quiero que vean la obra, que saquen sus propias conclusiones. Pero puedo decir que me encanta el lobo. En ningún caso estoy de acuerdo con matar al lobo, ni encerrarlo o meterlo en un circo, y eso tiene sentido para mí. Es por eso por lo que tuve que buscar soluciones o salidas al resultado del cuento original, donde los cazadores son los héroes de la historia.
- ¿Quieres presentar una obra animalista en esta oportunidad?
-No sé si es animalista, pero es lo que tiene sentido para mí en este momento. Creo que todos en un minutó de nuestra vida tenemos un lobo, al que hay que mirarlo de frente y dejarlo en libertad.
- ¿Qué es lo que busca Carolina Bravo en el momento de crear?
-No me lo pregunto, así como, ¿qué es lo que busco en la coreografía?, pero puedo decir que es una pulsión muy contundente cuando ocurre una invitación a trabajar. Yo voy y me comprometo cuando se hace un espacio creativo, sin preguntarme si puedo o no realizarlo, es una pulsión más grande que me hace enfrentarme a la creación. El diálogo es lo que me motiva, el cómo puedo resolver una obra, ejemplo en “Pedrito y el lobo, esta es nuestra historia”, yo resuelvo las preguntas que nacen, me gusta el proceso de investigación. Me interesa trabajar el cuerpo, la investigación en el cuerpo y, en ese sentido, qué es lo que la persona que baila puede ofrecer. Hablo de personas no de bailarines, porque cuando las personas bailan abren un espacio que me parece hermoso y único.
-¿Tú fuiste alumna de Patricio Bunster, sientes que él influyó en tu forma de enfrentar la coreografía?
-Estoy segura de que en muchas cosas no pensábamos lo mismo y no resolveríamos las interrogaciones de la misma forma, pero sí, Patricio está presente en todas las preguntas que debo resolver y que me hago. Siempre nos ponía desafíos al trabajar, y uno de esos era realizar una obra a partir de un texto o un cuento, y para un público familiar. Él hablaba que un coreógrafo debía tener la versatilidad en la creación. Y en esta oportunidad ha sido muy importante su imagen, porque es la primera vez que me enfrento a una historia pre establecida, con un guion que va apareciendo en el trascurso de creación del trabajo. Ahora me da risa hacer esto, porque él lo anuncio muchas veces en nuestras conversaciones, no específicamente con Pedrito, pero el enfrentarse a un cuento, a un guión.  Por eso digo, que él claramente está en mis procesos creativos, a pesar de que los resultados no tengan nada que ver con su visión, o con cómo llegaríamos a un resultado.
- ¿Qué importancia le vez a crear una obra familiar?
-La importancia es total. Y no es que yo coreografíe o me pregunte por el público o destinatario, porque uno se escucha asimismo al enfrentarse a la creación. Además, creo que a no ser que la obra sea pornográfica o contenga un grado de violencia, es decir, inapropiada para los niños. Todos chicos pueden apreciar una obra, pueden aburrirse antes o no gustarles, pero sí tienen la capacidad de entender y enfrentarse a una obra. Por lo demás, hay obras pensadas para los niños que no resultan, y es porque están consideradas como si los niños no tuvieran la inteligencia de entender, y eso no es así. En la danza clásica nos llevan la delantera de años, porque tienen obras de danza pensadas para los niños, con cuentos y leyendas infantiles, está bien si la historia es de princesas, príncipes y mariposas y nadie lo cuestiona. En la danza contemporánea no hay tantas opciones de danza infantil. Por eso celebro la obra de Natalia Sabat con su versión de “El Principito” que era hermosa, o la obra de Mathieu con “Alicia”.
Está muy bien la investigación y crear vanguardia, yo también lo realizo, pero también debemos preocuparnos en crear afición. Que los niños tengan propuestas para ellos porque son el público de mañana. En el teatro, tienen muchas obras y muchas historias dedicadas solamente para los niños, imagínate que también tienen un festival de teatro infantil donde van muchos niños.
-¿Entonces crees que la danza contemporánea es excluyente y se ha olvidado de los niños?
-No por propósito ni por gusto. Considero que la danza contemporánea que se hace en Chile es enorme, se trabaja mucho, pero el contexto es brutal en las condiciones y no nos alcanza para abarcar todo lo que debiéramos contener.
 
Coordenadas
Teatro U. de Chile (Metro Baquedano).
viernes 7, sábado 8, jueves 13 de octubre a las 20:00 horas y sábado 15 de octubre a las 16:00 y 20:00 horas.
Entradas en boletería del Teatro, o a través de www.daleticket.cl