Gigi Caciuleanu: “Cuando uno baila están presentes la vida y la muerte”

 El coreógrafo del BANCH expone totalmente su interior y el de sus bailarines en “Verdi-Réquiem”, pieza que se estrena este viernes en el Teatro de la U de Chile. 24 rituales, mucha emoción y reflexión, es la tónica de un viaje a las profundidades de la danza y del ser humano.

Gigi ensayando

Marietta Santi

Abierto a que el público conozca que hay detrás de cada paso de su nueva entrega, “Verdi-Réquiem”, está el director del Ballet Nacional Chileno, Banch, Gigi Caciuleanu. Tanto así, que el viernes pasado, una semana antes de su estreno, el coreógrafo rumano-francés invitó a algunas personas a presenciar un ensayo general. La experiencia fue impactante. Los bailarines contagiaron a los asistentes con la fuerza emocional de su interpretación, y las casi dos horas de danza pasaron volando.
“Me enfrento realmente desnudo frente al público y digo estas son mis fragilidades, mis cuestiones, mis preguntas sobre la vida”, reflexiona Gigi, descalzo y con ropa de training, mientras los bailarines comen algo antes de continuar con los ensayos. Lo primero que dice es que por  esa idea suya de no tener secretos con el público, después de cada función los que quieran podrán conversar con él y el elenco para develar, y compartir, las diversas capas de lecturas del espectáculo.
“Es importante encontrarnos con el publico, para que yo les hable de las cosas que están detrás de los rituales que componen el Réquiem. Son 24  conjuntos de rituales, porque cada momento puede ser leído como un ritual separado”, precisa.
-Se siente la presencia del rito en escena.
-Se siente, los chicos lo entendieron muy bien. También lo que pasa en off, cuando cambian la banca, cuando salen y entran, todo lo hacen con una conspiración de ritual. Mis indicaciones no se limitan solamente a lecciones de dinámica de piernas y brazos, o coreográficas, también hay metáforas, imágenes de reacciones sicológicas y filosofía profunda.
-Parte importante, creo yo, de lo que vimos es la transformación eterna.
-Es mas fácil para uno saltar dos metros a lo largo que saltar dos metros hacia arriba, entonces, cuando bailamos sabemos que la vertical es la tercera dimensión. Y eso también te permite ver más allá y reflexionar sobre otras dimensiones del espacio, llegando tal vez hasta la cuarta, la quinta, que sé yo. Yo pienso que, como los poetas, cada uno tiene acceso a otros planos de la existencia pero no nos damos cuenta.
-Y de percepción.
-La dimensión sicológica es vital y también la filosófica, diría yo, porque  sin ellas no hay arte. El arte tiene su filosofía;  la filosofía puede ser muy sencilla, muy básica y también personalizada, eso pienso yo. Cuando uno baila están presentes la vida y la muerte.
-Claro, la danza es tan frágil, tan inasible.
-Frágil, exactamente. Siempre se dice que se trabaja con la fuerza, pero la fragilidad también es una cosa importante, así como cultivar el estado de danza. O sea estar con todos los sentidos conectados. La primera cosa, antes de empezar a estirarse y calentar, es entrar en un estado muy especial, como sucede con las ondas Alfa, donde estamos atentos con la cabeza, el cuerpo y nuestros sentidos internos.

Galeria GigiLA CABRITA DE RENNES
Caciuleanu lleva ocho años a cargo del Ballet Nacional Chileno. Bajo su liderazgo, la compañía universitaria ha evolucionado en opinión del público y la crítica especializada. En primer lugar, los cuerpos de los intérpretes se han convertido en herramientas trabajadas y dúctiles, aptas para responder a los requerimientos de cualquier coreógrafo, chileno o extranjero y, además, se ha logrado un repertorio propio, variado y de primer nivel. Los numerosos premios Altazor y Apes que acumula la compañía, en figuras como Jorge Carreño, Vivian Romo, Paola Moret, Cristián Contreras, y el mismo Gigi, así lo demuestran.
Pero  el coreógrafo quiere ir más allá. “Mi idea con el Ballet Nacional no es solamente armar funciones y espectáculos, yo quiero cada vez subir un peldaño. Pienso que el problema no es  avanzar, sino que profundizar, ir más allá cada vez. Cada uno de nosotros, el público y los bailarines, y yo como creador, y también el espacio, evoluciona. Nadie ni nada se queda como era cinco minutos atrás”, comenta. Por eso abomina estancarse y opta por tomar riesgos, en apariencia tan simples como reflexionar sobre los pasos, en el ritual llamado precisamente Pasos: “El paso de repente se volvió muy importante, muy esencial. Pensamos en los pasos de los niños, en los nuestros…”.
Los rituales son 24: Iniciación, Cuatro, Trece, Ruedas, Líneas de Fuerza, Pasos, Caminos Perpendiculares, Carnaval, la Mesa del Silencio, Lucha, Dúo con Variaciones, Pájaros y Violencia, Lacrimosa, La Soledad del Rey, Geometrías Variables, Boda Secreta, Viaje, Sanctus, Cielo Cuadrado, Desmultiplicación, Impulsos, Respiro. Cada ritual está develado por Caciuleanu con palabras escritas en forma de poemas (ver adjunto).
-Los rituales van desde relaciones muy cotidianas hasta reflexiones sobre el poder o la soledad.
-Absolutamente. El Rey habla sobre la vanidad, sobre el poder estadístico y también sobre el poder personal, que uno piensa tener o no tiene. O de las fuerzas que tenemos sin saber que las tenemos.
-Una imagen muy violenta es la de César Sepúlveda atravesado por esos palos, como crucificado.
-Sí,  eso es lo que hacemos con los insectos cuando los ponemos en un laboratorio. Hablamos de la crucifixión  de Cristo, pero hay crucifixiones cada día; todos nosotros pasamos de un día a otro momento por ser crucificados o por crucificar a los demás. Eso también es una idea para mí, yo soy muy creyente, pero no religioso, pero no podemos ignorar a la religión. Incluso los ateos tienen otro tipo de religión. Su figura representa un viaje iniciático, que seguro tendrá diversas lecturas.
-Otra parte muy fuerte es la de Carola Alvear bailando frente a la enorme mesa vacía.
-Sí, es La Mesa del Silencio. Imaginé una mesa de todo y nada, entre ella y nadie. Todos pasamos por ese momento, todos tenemos momentos de soledad, de desesperación.
-Cada ritual exige, más allá de lo que es la técnica misma, mucha interpretación casi teatral.
-Es que les hablé mucho a los chicos de la paradoja del comediante de Diderot, escrita hace tres siglos atrás pero muy válida para nosotros: lo que hacemos es una actuación de verdad, o sea no es falso, aunque estemos actuando.
 -La idea de organizar la coreografía en  rituales, imagino que le da mucha libertad.
-Claro, mucha libertad también de hacer cosas distintas, de no limitarme a una sola cosa, porque pienso que la vida es como los ojos de las moscas (imita a esos insectos) que miran para todos los lados, con muchos puntos de vistas y perspectivas.
-¿Cómo llegaste a todos los elementos que ocupan en la coreografía?
-Las cuerdas, por ejemplo, es una manera de darle consistencia al espacio entre los bailarines. La cuerda no perdona, tiene el largo que tiene, entonces hay que medir  completamente tu espacio. También prolonga las fuerzas que salen y entran del cuerpo.  Entonces no hay solamente la idea de medir el espacio sicológico entre dos personas, también se pretende medir el espacio propio, de la misma manera en que una araña mide el espacio con su tela.
-¿Y los otros elementos?
-El cuadrado da justamente la idea de que un espacio muy chico me permite un camino a la vida eterna. Las cuerdas que separan a los atletas representa la idea de limitación que tenemos en el espacio.
-“Verdi-Réquiem” propone un gran viaje.
 -Sí, y la idea la saqué de un pequeño zoológico en Rennes, al oeste de Francia, donde habían  cabras que estaban como en libertad. De repente una cabra parió y cuando nació el hijo la mamá se fue con el resto de la manada. El bebé comenzó a caer del cerro donde estaba hacia un pequeño río con agua, y todos los que mirábamos nos preocupamos. Yo comencé a gritar para que lo sacaran, pero cayó. De repente se incorporó y salió del agua. Entonces las cabras adultas se acercaron a lavarlo. Dicen que en el momento en el cual nacemos comenzamos a morir.Tal vez, de forma simétrica, en el momento cuando nos vamos de este mundo comienza el camino hacia una nueva vida.
 


“Verdi-Réquiem”
Ballet Nacional Chileno
Estreno 21,22, 27, 28 y 29  de noviembre, a las 19:30 horas
Teatro Universidad de Chile (Providencia 043)
Entradas desde $ 3.000 público general;  estudiantes $ 1.000 en boletería


Descarga aquí VERDI - REQUIEM, Rituales de vida y una palabra susurrada.

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