Mateo Iribarren: “Prefiero alejarme de la TV lo más que pueda”

Mateo IribarrenSin asco, este actor, guionista y dramaturgo, firma una obra de teatro comercial. Se trata de (DIS)funciones sexuales, en cartelera en el Teatro Alcalá, donde Iribarren pone su lúcida pluma al servicio del humor. ¿Su idea? No depender de la pantalla chica para poder vivir.
 
Mateo Iribarren, dramaturgo y reconocido guionista de cine y TV, sabe de lo que habla cuando toca el tema chilenos y sexualidad. La última historia de la cinta “Chacotero Sentimental”, donde un matrimonio no podía tener sexo por el hacinamiento en que vivía, fue inspirada en una experiencia personal: “Hacía clases de teatro a niños en una población y de repente tenía como 200. Al final descubrí que los papás me los mandaban simplemente para tirar tranquilos”.
Por eso no parece extraño que estampe su firma en una comedia con el sugerente título de “(DIS)funciones sexuales”, recientemente estrenada en el Teatro Alcalá. Se ríe este hombre, el mismo co-guionista de películas como “Tony Manero” y “Fuga”, dirigidas por Pablo Larraín, y guionista de las cintas del Rumpy, “El Chacotero Sentimental” y la no estrenada “Grado 3”.  “He estado escribiendo películas con temática sexual y me llamó la atención hacer una obra sexual comercial, narrada a través del humor y de historias cortas, formato que se me da muy natural”.
De hecho, confidencia que para Grado Tres, adaptación de “Young People Fucking”, estuvo trabajando varias historias que quedaron fuera, entre ellas El lobo precoz y El óvulo, las dos primeras de la trilogía que da cuerpo a la obra. La tercera, La Ausencia, la creó a partir de un tema que le rondaba hace tiempo. Claro que sorprende ver asociado su nombre a teatro comercial. Sobre todo repasando sus otras obras,  “El Taller de los Celos”, “El Hombre Vertical” y “La Condición Humana”, todas irónicas, punzantes, políticamente incorrectas y con un discurso arraigado en lo social y lo político.
-¿Por qué te acercas al teatro comercial?
-Mira, el grupo de actores con que estoy trabajando están fuera de TV y quieren subsistir de su oficio. Me parece digno y real pode hacer una obra que ayude a vivir de lo que uno hace, para no terminar trabajando en un banco. Estuve en TV hasta el año pasado y ahora estoy free lance, haciendo cosas para Chilevisión.
-¿Y cómo entiendes el término comercial?
-Como un teatro vendedor, con un nombre vendedor, con temática vendedora Ahora le pido una mando al teatro para vivir dignamente y el teatro me la da, lo que me parece notable.
-¿Cómo te fue, económicamente hablando, con tus obras anteriores?
-Exceptuando “El Taller de los Celos”, con todas las otras fuimos a pérdida. En “La Condición Humana” perdimos como entre 9 y 11 millones. Y “El Hombre Vertical”, que tenía Fondart, no se hubiera financiado sin ese fondo, porque en la taquilla nos fue regular. Ahora se cumplió eso de que más vale tener amigos que plata, porque nos ayudó mucha gente. Todo lo que es escenografía y vestuario es auspiciado, el cóctel lo hizo un amigo, todos los afiches y pendones también son por auspicio. Este montaje nos salió gracias a la solidaridad y el cariño.
-Pero el teatro comercial se entiende como algo muy simplón.
-Lo que evito es el teatro ramplón, facilista y sin contenido. Las temáticas son las comerciales porque indagan en el ámbito sexual, y van a encontrar identificación sí o sí  con el público. Los diálogos y los personajes los hago con la misma pluma que cualquier otra obra. Ahora estoy escribiendo “Campos de Trébol”, sobre un asesino en serie, para hacerlo con Alejandro Trejo y Erto Pantoja, que es de mayor complejidad intelectual.
Disfunciones Sexuales

-De todas formas, el humor es tu sello. Incluso antes, en tu trabajo con El Bufón Negro.
-Creo que esta sociedad en crisis la gente necesita ver una obra que los haga reír y reflexionar un poco, no al revés, reflexionar y no reírse. Con Benjamín Galemiri y Alejandro Goic trabajamos el humor durante años, como primera capa de lectura, de ahí para adentro se abría la obra. Pero me separé del Bufón Negro porque uno no puede reírse de todo tampoco. Hay relatos que uno tiene que hacer desde la nostalgia o desde otro lugar.
-Volviendo a la obra, se te da bien el tema sexual.
-Hay buen material y yo tengo cierta desfachatez para tocar el tema. Hay gente que no se atreve a decir las cosas por su nombre o por otro parecido. Además, me gusta conversar con toda la gente que me rodea y así uno va aprendiendo cosas sobre la sexualidad del chileno, que es bien interesante. En este país, frío y como una isla,  las relaciones humanas son extrañas, es una mezcla de cosas; tienes una juventud precoz y lanzadísima, y un chileno que consume de todo, ahí se instala el eyaculador precoz de la obra.
-El relato El Óvulo es bien llegador, sobre todo en un país donde lo gay es aún es censurado.
-Yo creo que hay instituciones morales en Chile que no van de la mano con la gente. La iglesia, El Mercurio, ciertas empresas, ciertos barrios inclusive, que regulan conductas morales. La gente acepta mucho más que antes la homosexualidad, pero nada se ha movido en las instituciones. No sé qué pasaría en este país con un ministro gay. Las instituciones son más cartuchas que la gente de la calle. Además, hay una cuestión económica. Con dinero tu condición sexual da lo mismo.
-¿De dónde surge La Ausencia? El más absurdo de los tres.
-Es un triste relato sobre la ocupación sexual de la mujer. La sociedad occidental ha convertido a la mujer en una negociadora sexual, que a través de su sexo encuentra lugares de poder o de dinero, el pussy control, que llaman los gringos. La Ausencia hablo de qué pasa si una mujer se niega, en qué queda convertida una mujer sin sexo.  Al final el sexo puede  ser una herida profunda, de tanto usar el sexo éste puede convertirse en algo ajeno.
-¿Y eso lo ves? Da la impresión de que ya no pasa tanto.
-Lo veo a cada rato, sobre todo en la tele, mujeres que usan su sexo para conseguir pega, y en menor escala en las relaciones de pareja. Cuando la mujer no puede entrar al supermercado,  el marido no puede entrar a la cama.
-Leí que ya no querías depender del trabajo en TV. ¿Qué significa eso exactamente?
-Llevo como ocho años teniendo como principal sustento la tele. Pero pasa que empiezas a usar recetas, porque en la TV se manejan fórmulas porque da ráting: Que en el minuto tres hay que poner una cacha y en cinco una pelea. No sé, no me acomoda, mientras más libre es un relato, mientras más preocupado esté de sí mismo, mejor. Prefiero alejarme de la TV lo más que pueda, porque tiene poco que aportarme en términos de creación.
 
Disfunciones Sexuales