Historia de amor prohibido llega a la danza contemporánea

-Javier Muñoz Máximo se inspiró en una dramático hecho policial sucedido en 1999 para dar vida a la pieza favorecida por el Fondart “No se lo Digas a Mamá”

 
En 1999, dos hermanos tratan de disimular su incesto lanzando el fruto de su amor a un pozo séptico en Padre Las Casas, localidad cercana a Temuco. Diez años después, el bailarín y coreógrafo Javier Muñoz Máximo desentierra la historia y la plasma en lenguaje de danza contemporánea en la obra  “No se lo Digas a Mamá”. En escena, dos bailarines, Nicolas Cottet y Javiera Sanhueza muestran la relación salvajemente cómplice de estos hermanos a través de reveladores fraseos coreográficos, donde los cuerpos juegan, se funden y se aman sin fronteras de ningún tipo.

La sala La Vitrina donde acaba de estrenarse la pieza está desnuda, salvo algunas proyecciones en la pared del fondo (la sombra No se lo digas a mamade una silla o de una ventana, por ejemplo) que dan atmósfera a lo que sucede en escena. Otras veces la luz es descarnada y puede verse a los hermanos sin mediatizaciones de ningún tipo. De pronto hay palabras. Escasas, pero importantes para que el espectador se integre a la magnitud de lo que se está contando.

Javier precisa que  “la intención original era acceder directamente a los archivos judiciales del caso, pero esto no pudo concretarse pues, aparentemente, están perdidos. Como me explicaban en los juzgados del crimen, debieron ser archivados bajo un número erróneo y al ser un caso cerrado, es muy difícil que se recuperen”.

Por eso, la mayor parte del desarrollo escénico surge de lo que el creador pudo inferir a través de la noticia publicada hace una década.  “A esto le sumamos ciertos factores ambientales y sociales básicos y un poco de la fantasía propia de algunos libros que han tratado el tema del incesto entre hermanos, desde una perspectiva de entendimiento, sin juicio moral o religioso. Sobre todo fue un proceso de lógica, asumiendo que estoy contando una ficción basada en un hecho real”, explica.

“¿Estoy convencido que los verdaderos protagonistas de esta historia se amaban fuertemente y trataron de que esta relación pudiera subsistir pese a estar social y moralmente condenada, y finalmente eso es lo que trato de mostrar con "no se lo digas a mama": una historia de amor”, concluye el creador.

-¿Cómo llegaste al texto?

- Fue un proceso particularmente difícil para mí, pues no quería usar palabras que traicionaran la "verdad" que planteo en escena. Hubiese querido que el texto naciera de los archivos judiciales, es decir, su historia con sus palabras, pero como no fue posible,  intenté que la palabra dijera aquello que el cuerpo no puede explicar. Siempre tuve la seguridad de que lo primero en ser dicho debía aclarar la relación entre ellos y el resultado de ésta (que son hermanos y que ella intentó matar al bebé de ambos) a modo de los textos trágicos griegos. Al disipar esas dudas, el espectador se puede centrar en lo que realmente nos importa, que es el cómo ocurre esta historia. A esto le agregue información extraída de los diarios de la época y el lugar, que pudiera contener cierto lirismo, como "hacía frío esa noche, era la temperatura más baja del año, cada una más baja que la anterior, gente murió esa noche, se la llevo el frio". Todo esto es información real contenida en el diario de la ciudad, en las fechas en que ocurrió el crimen.

-¿Qué aspectos de la historia de estos hermanos quisiste encarnar en los cuerpos de los bailarines?

-Como es una historia "supuesta", no biográfica o documental, elegí ciertas "verdades" inferidas de la noticia y a partir de estas se generó el trabajo con los intérpretes:

1- Estos hermanos estuvieron siempre juntos, se necesitaban, amaban No se lo digas a mamay dependían uno del otro. 2- Deseaban vivir una vida de familia y lo consiguieron por más de cuatro años. 3-El segundo hijo les resultaba muy difícil de explicar. Como sienten miedo y desesperación,  él se va a la casa de sus padres y ella (en depresión post-parto) tira su guagüita al pozo séptico de la casa. A partir de estas "verdades" genero una dramaturgia fragmentada, en la que se distinguen tres tiempos: el presente (la confesión del crimen), el pasado remoto (la infancia) el pasado cercano (la noche en la que él se va). El pasado cercano es el tiempo dramático principal y desde donde contamos la historia (misma escena, fragmentada en tres momentos a lo largo del montaje) desde el punto de vista dramatúrgico es el momento de climax y conflicto, al plantear la separación de estos dos seres siempre juntos. En términos corporales, los cuerpos se trabajaron sobre el contraste simple: Ellos están cerca (situacion permanente) o distantes (situaciones de quiebre); se tratan dulce y cuidadosamente o de forma más ruda o dura... Aún así el cuidado y necesidad del uno por el otro resulta en acciones y sentimientos que están presentes durante todo el montaje.
 
no se lo digas a mama