Francisca Keller y “La Carcelaria”:

“El público general se va a encontrar con una obra generosa”


La joven directora y coreógrafa habla de “La Carcelaria, el Sonido de la Jaula”, que actualmente presenta en M100. Una obra que recurre a diversos soportes y lenguajes para tratar de acercarse a una parte de nuestra identidad.

Marietta Santi

Francisca Keller tiene veinticinco años y carita de niña. Estudió Licenciatura en Danza en la Academia de Humanismo Cristiano y  luego partió a México. Realizó una investigación sobre teatro indígena en Guatemala, para luego recalar en Buenos Aires, donde se quedó investigando el teatro en otros contextos. Como si tanta búsqueda no le bastara, el año pasado se diplomó de documentalista en la universidad Alberto Hurtado. En 2003 formó su compañía Zanda, movimiento de danza al revés, y actualmente está presentando “La Carcelaria, el Sonido de la Jaula” en el Centro cultural Matucana 100. Allí, teniendo  como escenario una jaula-cárcel-pista de circo, la creadora pretende ilustrar la idiosincrasia popular de fines del siglo XIX e inicios del XX.Zanda
Basándose en textos del historiador Gabriel Salazar, la compañía Zanda realizó una investigación cuyo objetivo era comprender las situaciones vividas por hombres y mujeres de otras épocas. "Creemos que la danza contemporánea se ha alejado del país que habita. Consideramos que las identidades populares son el resultado de prácticas sociales desarrolladas en ámbitos o espacios previamente constituidos de la sociedad, espacio que delimitaremos en la construcción escénica como una Jaula-Cárcel, representando ahí el mundo popular y la pobreza experimentada", dice Francisca.
-¿Cuando surge la compañía?
-El 2003, con “La Masacre de Nuestros Cuerpos”, performance que hicimos fuera del Teatro Municipal.
-Y Zanda, ¿qué significa?  
-Zanda es danza al revés. Tiene hartas premisas, la primera es que si  tienes el corazón abierto puedes entender la obra, puedes identificarte con la obra. Todos somos cuerpos y somos inconsciente colectivo también.
-Cuéntame cómo surge este trabajo.
-“La Carcelaria” es un trabajo que comienza con Fusilamiento, obra que no logró salir a flote y se materializó en pequeñas performances. Empezamos a estudiar los fusilamientos a través de la lira popular, de las crónicas,  y de ellos  surge el nombre del historiador Gabriel Salazar y la idea de mandar el trabajo al Fondart.  Se transforma de Fusilamiento a La Carcelaria, que viene a ser el sistema que envuelve a los fusilados. Dentro de eso se trabaja el extranjerismo como el patrón en Chile, la idea de caminar, y empiezan a surgir distintos arquetipos, cuerpos que empezamos a estudiar.
- ¿Qué es lo que te motiva antes de las primeras performances? ¿Qué es lo que capta tu interés?
-Antes hice “Fraktura, Mandíbula Rota” y “Perversa”, para el Teatro Mori en un festival. Siempre me inquietó el conectarse con la nación, con la ciudad, con el país que una habita.
 -Decías que la danza contemporánea está “lejos del país que habita”.
- Esa es la premisa. Hice una investigación larga. Me demoré un año en armar el cuento de cómo encontrar cuerpos chilenos y así empecé a buscar intérpretes que me presentaran esos cuerpos que estaba investigando. Apareció el tema de la catedral y la capilla. Conocí a Chery Matus y me pareció que podía encarnar a “Siempre la Otra” por su mirada y su cuerpo. Así aparecieron “La Prostituta”, “La Huacha Rubia”, en fin. Después empezamos el trabajo de archivo,  recolectar el material que está en los videos de la obra. La inquietud básica fue conectar un cuerpo en el aquí en el ahora de esta ciudad y de Valparaíso, con la historia que queríamos  narrar de emigrantes,  de hacinamiento, de conventillo. La gente  se pregunta por qué los intérpretes están dentro de una jaula si no están presos…
Zanda
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
-Igual están presos.
-Claro, de sus propios hábitos. La Carcelaria es el conventillo.
-En términos de lenguaje de danza, ¿qué estás usando?
-Está como muy en boga esto de la danza-teatro, para mí ése es un término, que yo creo que no me gusta, no es algo que me represente, no veo el género. Yo estudié danza, soy bailarina, y lo que hago es danza contemporánea con elementos teatrales, que es lo que traigo en el cuerpo.
-Hay mucho concepto detrás de la obra.
-Sí, además cuesta poner atención, siempre entre nosotros comentamos que es una película difícil, no es una de esas películas en que uno va y se sienta y digiere rápido. Esta es una obra que tiene imágenes, tiene cuatro actos, pasa por dos fiestas, por una contemplación que es como el espíritu religioso de los integrantes de la obra. Hay cuatro videos, con material que está hecho en distintos lugares de la ciudad, en La Vega, en el Callejón de los Suplicios, un lugar donde un bailarín se supone no se mete ya que no le interesa compartir con cuerpos atrofiados, adoloridos. El lenguaje tiene que ver con el golpe, con la máxima exposición de las emociones, los sentimientos. Los dos chicos son actores, que están en escena con tres bailarinas.  Hay como una mezcla, pero para mí es danza contemporánea, y si quieren agregarle algo, pueden decir con elementos teatrales.
 -Y a nivel más delicado del lenguaje corporal ¿qué cosas estás trabajando, qué  buscas o quieres?
-Mira, principalmente es lo que te dije, encontrar el arquetipo un poco basado en Jung, el encontrar quién eres por dentro, qué esconde tu cuerpo. Chery Matus que es “Siempre la Otra”, es siempre la otra; Paloma Ramírez, que es “La Catedral”, es siempre la catedral;  Alexandra Mabes es “La Guacha Rubia”, o sea su papá vive Nueva York, su mama en Dinamarca, siempre fue la guacha rubia.
-El movimiento surge desde la constatación del arquetipo.
-Los ejercicios son desde ahí y luego surge el lenguaje corporal, cada uno de los movimientos tienen una carga, un valor, son significantes. Tratamos de que haya una respuesta en el espectador. Tal vez  no lo entienda, porque generalmente es muy difícil de entender la danza contemporánea.
-Que la entienda a otro nivel.
-Claro,  que tenga una respuesta kinestésica.  Pensamos mucho en el espectador, trabajamos la mirada a público como elemento teatral. Estudié clown con Claudio Martínez, en Buenos Aires, y agarro ese elemento del clown para ponerlo en contacto con la danza contemporánea.  Después está el alto impacto que es la caída, la recuperación, el azote.  Trabajamos en tomar mucho el centro para después soltarlo, recuperarlo y así también puedes volver al estado inicial, volver a ser uno sin que esta obra te perjudique porque también ha pasado que intérpretes han pasado por la compañía y si el momento de su vida no es el indicado, bailar de esta forma no va a hacer bien.  Y el espectador, no iniciado, va a tener una línea narrativa que seguir.
- ¿Con qué se va a encontrar el público?
-El público general se va a encontrar con una obra generosa en el sentido de que tiene maneras de aproximarse al público, como el cine y  el material de archivo documental. Es importante que la gente situé estos cuerpos extra cotidianos en los cuerpos cotidianos que aparecen en la pantalla.  Es un Fondart y por eso mismo tiene requisitos del Fondart, está hecha para más público que el de la danza contemporánea, y yo creo que a la gente de la danza contemporánea quizás le puede faltar danza contemporánea.
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FICHA TÉCNICA

Idea y dirección general: Francisca Keller.
Intérpretes: Paloma Ramy, Nicolás Bascuñán, Chery Matus, Raúl Ampuero, Ursula Campos, Roxana Salinas, Alexandra Mabes.
Realización Audiovisual: Mario Contreras.
Escengrafía: José Muñoz.
Dirección de arte y operatividad técnica: Romina Olguín, Laura corona.
Construcción: Tania Corvalán.
Iluminación: Enrique Kiko Fierro.
Indagación, Composición e interpretación musical: Inti
González  y Francisca Keller
Vestuario: Alexandra Mabes, Eva Paraíso Hidalgo
Diseño Gráfico: J. C. Vukasovic
Productora: Andrea Navea    
                             

COORDENADAS  

Espacio Patricio Bunster - 9 al 31 de Mayo  2009
Jueves a Sábado 21:00 horas / Domingo 20:30 horas
General $3000  / estudiantes, tercera edad $1500
Jueves populares $1500