Javier Ibarra y el teatro del horror

Javier Ibarra - Clara    Convencido de que el género que tan bien  se da en el cine y la literatura puede ser parte de la escena, este joven dramaturgo y director presenta su última creación: “Clara”.  Seguro, explica sus porqués.

    Javier Ibarra es un actor y director de 25 años, que desde hace cuatro comenzó a indagar en el género del horror en el teatro, estrenando con gran éxito los montajes “Hansel y Gretel”, “Dolores” y “Saverio el Cruel”. Con “Dolores”, estrenada en 2006, obtuvo el Premio a la mejor dirección del VI Festival para Nuevos Directores Teatrales, del Magíster Universidad de Chile. Ahora acaba de estrenar en la Estación Mapocho “Clara”, obra de su autoría y que también dirige, donde narra la historia de una mujer que en “algún lugar del sur de Chile” ve su vida sacudida por sucesos extraños que mantienen al espectador en suspenso.

    ¿Por qué una obra de género? No es frecuente en teatro, al parecer funciona mejor en el cine o la literatura.

    Justamente, que no sea frecuente en teatro y sumando el placer que siempre he tenido hacia el género es que me he planteado investigar acerca del horror. Soy egresado como actor de la escuela de teatro de la Universidad de Chile, donde gracias a mis maestros he aprendido mucho de la tradición teatral y de los grandes clásicos. Durante mis estudios siempre tuve mucho interés en la tragedia (griega y shakesperiana), género que posee mucho de los referentes utilizados en el horror. Por ahí he tratado de cruzar lo que entendemos convencionalmente como género de terror y lo que podría suceder en el teatro. Sin ir más lejos, para la realización de la dramaturgia de “Clara” me he inspirado en la obra “Lástima que sea una Puta” de John Ford (contemporáneo a Shakespeare), entre otros.

    La poca frecuencia en el teatro es lo que me seduce del género, además del placer que tengo por él, siempre es importante hacer lo que a uno le mueve ante todo, sin olvidar que hay un espectador que va a entretenerse, deleitarse y sorprenderse.

    No sabría decir si funciona mejor en la literatura y en el cine, ha sido un gran cuestionamiento que me han hecho, yo pienso que simplemente es un mundo desconocido en el teatro, yo como creador lo que trato de hacer es buscar una manera de hacerlo sin dejar de lado la teatralidad. Pienso que si trato de copiar los elementos utilizados en la literatura y el cine me limitaría a descubrir cuáles son aquellos detalles que formulan un estilo de horror en el teatro, sin embargo, ante la escasez de referentes teatrales, la literatura y el cine han sido mi fuente de inspiración. Pienso que no es un camino errado ya que mi anterior montaje, escrito y dirigido por mí, “Dolores”, tuvo gran éxito como genero de horror.

    Además del director eres el dramaturgo. ¿De dónde proviene la inspiración?

Javier Ibarra y el teatro del horror

    La idea de hacer la dramaturgia de mis obras surge por la necesidad de poder desarrollar ideas e imágenes que veo cuando comienzo a desarrollar una historia. Para mí es muy importante rescatar historias en el teatro para que el espectador (muy importante al momento de realizar mi trabajo) se entretenga y lleve consigo un pensamiento gracias a la experiencia artística que presenció, que esta vez la novedad la trae el estilo. En primer lugar tengo el género de horror, luego una idea vaga acerca de lo que quiero hacer y finalmente muchas imágenes que van en directa relación con la puesta en escena. Ante eso mi dramaturgia parte de una manera muy funcional, incluso en ocasiones a la par con la necesidad de los ensayos y de los actores, cuando ya logro una unión más acabada entre la escritura y las imágenes, desarrollo el discurso. Mi inspiración proviene de la tragedia, el cine y la literatura de horror. Entre otros, mis referentes más importantes son “Lo Ominoso”, de Freud; “Indagación filosófica acerca de lo sublime y lo bello”, de Edmund Burke; Shakespeare, Strindberg, Edgar Allan Poe, Lovercraft, directores de cine como G.Romero, Cronemberg, Hitchcock, Kubrick, Carpenter y un sin fin de películas desde lo más under hasta lo comercial. Para “Clara” tenemos de referencia el cuento “El Demonio de la perversidad” de Poe, “Lástima que sea una Puta” de John Ford, “Night of the living Dead” de Romero y Baudelaire.

    ¿Cómo resuelves los desafíos de una historia así, sin los recursos del audiovisual (close up, fundidos a negro etc)?

     Dentro de nuestra investigación del género utilizamos mucho la sugestión de la historia, hay juego de luces como apagones, luces palpitantes, la infaltable música, el suspense, el “monstruo” (en nuestro caso el fantasma del padre), juego de planos a partir de la proxemia de los actores y por último una justa medida de sangre.

    ¿Hay efectos especiales?

    Hay efectos especiales, algunos bajo la convención teatral propia de la historia y otros bajo la magia del teatro

    ¿Qué buscas en la actuación?

Javier Ibarra y el teatro del horror

    La actuación es un tema que no dejamos de discutir ¿Cómo es una actuación de horror y más aún en el teatro? Como toda obra partimos por explicar nuestra historia y distinguir las particularidades de los personajes, de ahí empezamos a desdibujarlos en determinadas escenas que son claves para la narración, donde establecemos una actuación “ominosa”, que está cercana a la extrañeza del diálogo y las acciones. Alguna vez dijimos que estamos haciendo realismo terrorífico, puede ser, el terror es más amplio de lo que uno cree, tú puedes ver una película de horror ultra psicológica y luego puedes ver otra grotesca, pasas desde el psicópata a arañas mutantes, ovnis, monstruos deformes, vampiros, zombies, fantasmas, etc. Lo rico es que cada subgénero del horror surge por una opinión crítica de su actualidad. Quizás lo más parecido en relación a la actuación “ominosa” de determinados momentos en “Clara” es lo que hace Víctor Carrasco en sus montajes (quien admiro mucho) o un corto llamado “Rabbit” de Linch

    ¿A qué público está dirigida?

Clara - Teatro De Horror    Siempre he querido llegar a la mayor cantidad de personas posibles, sin distinción de estrato social o secta urbana. Claramente el horror invoca a jóvenes y seguidores del género, sin embargo me preocupo de hacer una obra legible para todo espectador, entretenida y de alto nivel artístico, para invitar hasta ese público que pensó que este género no es considerado importante para la crítica. El horror nace con la tragedia, tiene más importancia y estudio de lo que uno cree. G. Romero dijo una vez que para el crítico es muy fácil despedazar una película de horror, porque el critico no sabe nada acerca del genero.

    Finalmente, ¿qué pretendes aportar a la escena nacional?

    Lo que más deseo es instaurar el horror como un género teatral en Chile y, siendo más ambicioso, quiero acercar el teatro a un público más amplio, de manera que nuestro arte crezca en espectadores, para que surjan nuevas ideas y podamos seguir generando desde el placer que nos conduce el teatro.
CLARA      Dramaturgo: Javier Ibarra Letelier       Director: Javier Ibarra Letelier