“Hecho en Casa”: la última apuesta de La Vitrina

Hecho en CasaSin excesos ni pretensiones, Daniela Marini y Nelson Avilés entregan una parte de sus vidas, una muy importante, en esta pieza que termina su temporada el próximo fin de semana.

Daniela Marini y Nelson Avilés (coreógrafo de larga trayectoria, fundador de revista Impulsos y de La Vitrina)  forman el corazón del colectivo de arte La Vitrina. Colegas de vocación  y pareja en la vida real,  se decidieron a hacer una obra íntima, que los revela como creadores de ese espacio que no se toca pero se siente, que se llama familia. Y, de paso, muestra sus ganas de llevar la danza al espacio testimonial, donde la épica no es otra que la vida misma.
En escena, ambos cuentan cómo formaron una vida en común y también reflexionan sobre la maternidad en términos sociales. La danza es simple y despojada de efectos, lo mismo que el escenario. Y el público se siente como en su casa.

Hecho en casaDaniela y lo íntimo

Con siete meses y medio de embarazo, Daniela emociona al público sólo con aparecer con su enorme guata. Clara en sus ideas, explica sus razones para “Hecho en Casa”.

-¿Cuál fue el detonante para crear “Hecho en Casa”?
-La verdad es que hacía tiempo que con Nelson teníamos ganas de trabajar juntos y no habíamos tenido el tiempo ni el espacio. Además, ahora tenemos algo que decir muy importante: construir una familia. Decidimos abarcar esa pregunta y para nosotros fue una experiencia muy fuerte.
-¿Cómo fue el proceso?
-Lo primero que definimos fue un guión experimental, como le dice Nelson, formado por la Concepción, la Gestación y la Crianza. Antes de la Concepción ocurre hay una pareja y ahí hacemos un pedacito de “Desdoblada” (2001), obra que bailábamos hace muchos años atrás, y después íbamos analizando en relación a cada una de las partes, en relación a cosas que estábamos leyendo y a preguntas que les hacíamos a amigos-papás, y en relación a nuestra experiencia y fueron apareciendo las imágenes. Fue muy generoso.
-¿Y el trabajo en conjunto?
- Fue súper orgánico la verdad
-¿Ninguno se hizo cargo de alguna cosa más que el otro?
-Creo que yo tenía una mirada como hacia lo que quería mucho más establecida que Nelson. Y que había aparecido en otra obra, Geográfica (2006), que yo había trabajado hace como dos años. La idea es súper sencilla, es como no al recurso escénico, no al cliché del recurso escénico, porque claramente recursos escénicos hay todo el tiempo. Después, en cuanto a la metodología por ejemplo, yo iba planificando más sobre que trabajar, porque el Nelson iba abriendo espacios de libertad que eran aceptados también. Entonces fue súper fluido la verdad. La obra fue súper generosa desde el principio
-Y los textos, Daniela ¿cómo surgen?
-Improvisando. Hay dos textos que son leídos, y teníamos hartos mas, que son cosas que estuvimos leyendo antes de que llegara el Amaru (su primer hijo). Como curiosamente nos tocó de nuevo estar embarazados, que no teníamos idea que íbamos a estar mientras fuera la obra, no era parte del plan, como que la estábamos leyendo de nuevo y fuimos diciendo: bueno si hay que decirlo y de esta manera, está sintetizado. Los textos que vamos diciendo nosotros los improvisamos, y entre los dos íbamos construyendo la estructura de lo que era esencial decir y lo que no.
-En relación al lenguaje corporal a lo que querían hacer con el movimiento, ¿cómo fue el trabajo?
-Una de las bases que teníamos era bailar por el placer de bailar. Como que en algún minuto uno entra en una cosa sumamente conceptual y analítica de lo que es la danza y nosotros sentimos que se ha perdido un poco la colusión como vital de querer moverse.
-Ya, por que uno lo necesita…
-Claro y por celebrar, por decir, por expresarse. Entonces, mucho ahínco en el lenguaje en un principio no pusimos. Si pusimos ahínco en las lecturas, la dinámica y en los diseños espaciales. Y en la última parte estuvimos revisando videos del Amaru y agarramos la kinética de él, como por los lugares que pasaba, cómo organizaba el peso o el tiempo, para toda la escena de la Crianza hay una  kinética inspirada en niños.
 -Sustento real.
-Nos dejarnos ahí influenciar pero eso sin tratar de imitarlo, porque sería absurdo ver a señores haciendo de niños, pero sí viendo lo del peso, los soportes… y es bonito, porque son los de cualquier niño. La evolución de movimiento en cualquier niño es un tiempo antes o después, pero más o menos similar
-Me llamó la atención las grabaciones que están al final.
-Al principio las íbamos a editar en relación a lo que nosotros queríamos que se escuchara y después sentimos que en realidad lo interesante es cómo ese concepto “hecho en casa” es un concepto que se traduce en los cuerpos, en todo, entonces también como el recurso editar era…
-Interferir, digamos, mediar
-Sí. Entonces dejamos que estuvieran ahí los cuatro discursos y que la gente escogiera cuál escuchaba. A nosotros también nos interesaba enunciar y denunciar a unos mas que otros pero…
-Ahí se asoma la cosa social, por el tema de los problemas que tienen las madres.
-Sí claro, eso es algo que nos movió a hacer la obra. Queríamos que fuera más enfática en esa crisis: se dice que la base de nuestra sociedad es la familia, pero en realidad el sistema no facilita las cosas. Fue medio difícil meterlo en el discurso general que estaba. Tratamos, pero se nos como divorciaba la obra en dos partes: la revisión poética de lo que es familia y la cosa más social. Entonces lo separamos y lo dejamos bastante enunciado. Aparece fuerte lo social con la historia de María, que cuida a otra guagua y no puede cuidar a la suya.
¿Cómo ha sido la reacción del público Daniela?
-La gente se conmueve mucho. Para nosotros es curioso porque hay gente joven
que no es padre o madre,  y se ven súper conmovidos. Muchos agradecen. Se confirma otro principio que teníamos, que era que el arte no tiene porque hablar sólo desde los grandes eventos o de las cosas heroicas y épicas, sino que en realidad lo que sucede en la casa de uno es completamente digno de ser puesto en la escena.  
-Yo lo sentí femenino, sentí más fuerte tu voz que la de Nelson.Hecho En Casa
-Trabajamos súper a la par los dos, pero partimos del hecho de continuar con la estética de Geográfica, porque a Nelson le interesaba meterse en ese lugar. Uno está acostumbrado a ver las  obras de Nelson que involucran mucha gente y un gran riesgo corporal.
-¿Y cómo te sientes con el resultado?
-Bien, disfrutamos de hacer la obra, sentimos que es muy coherente con lo que pensamos del arte, del mundo.
-¿La pieza es un preámbulo para otras creaciones de ese estilo?
-Para mí la pregunta va por ese lado totalmente. Creo que para mí la danza es preciosa y todo, pero no me alcanza para decir todo lo que quisiera, por eso recurro mucho a la palabra. Esta misma obra creo que la vamos a revisar después de ser padres, porque mi cuerpo fue cambiando durante el proceso, entonces fue cambiando el lenguaje y fue cambiando todo.

Nelson y la compañía

Nelson habla menos en escena y de pronto se pone en un segundo plano. Es que él piensa que en el proceso de maternidad el hombre es un acompañante. Necesario, incluso vital, pero cuyo rol es incomparable al de la mujer.

-¿Cómo te resultó el proceso?
- Más complejo que a Daniela porque ella ya venía con eso desde Geográfica. Además, yo soy mucho más estructurado, tengo un margen de forma en el concepto de técnica más tradicional que me costaba, me cuesta todavía tener como esos márgenes y ser muy riguroso con esos márgenes para que el lenguaje del concepto y la forma total no se transforme en otra cosa. Entonces,  cuando hablábamos de los textos también era como al fin llegar  a escribirlo sin memorizarlo, darle el orden, ver cómo eso se iba a modular y cómo finalmente se iba a formar la transición para pasar a la escena siguiente. Esas cosas eran bien complejas para mi trabajo y ha sido una bonita experiencia porque, en el fondo, era una resistencia por temor más que por incapacidad Hecho en Casa
-Y yo le decía a  Daniela que sentí una mirada femenina más fuerte
-Es que, de todas maneras, para mí no hay caso de que la maternidad sea masculina. El hombre es un apoyo que siento está subestimado en la sociedad occidental y en casi todas las sociedades actuales, pero que no es menos importante, sobre todo por la incidencia que tiene en la relación de la pareja desde la conformación de la familia hasta el campo laboral. Definitivamente, la que tiene esta guagua en estos momentos, la que la anda acarreando, por decirlo de alguna manera,  es  Daniela. Yo simplemente puedo ser un apoyo y a veces no logro ni siquiera  entender que Daniela se cansa el doble o el triple que yo.
-¿Cómo te sientes ahora que están terminando  la temporada? ¿Cómo ha sido el proceso?
-Hemos ido limando montón de cosas, sobre todo el decir textos, ya nosotros no estamos acostumbrados los niveles de volúmenes, los niveles de intención. Daniela tiene mucho más manejo, ya desde antes la Daniela podía aprenderse una secuencia y sobre esa secuencia, rigurosamente ejecutada, podía hablar. Yo nunca he podido hacer eso, no puedo aprenderme una secuencia y hablar, yo creo que ella es mucho más concentrada, mucho más eficaz en ese tipo de cosas.
-¿Y el público?
-La acogida ha sido divertida. Yo tenía la sensación  que de repente la cosa es tan íntima que iba a provocar cierta resistencia o pudor, como cuando uno hace una obra tan particular…Y se empieza a dar cuenta que hay un montón de efectos, que las mismas cosas que eligió están puestas ahí pensando que eso podía producir una empatía con las aficiones de los demás, y eso ha ido ocurriendo. Los comentarios nos han sorprendido mucho y es gratificante pensar que las mismas particularidades del acto artístico, dependiendo de  la organización que se haga, son válidas para todo el resto de las personas.
Hecho en casa

“Hecho en Casa”

Coreógrafos e intérpretes: Daniela Marini y Nelson Avilés
Viernes a domingo, 20 horas
Sala La Vitrina, San Ignacio 1631, metro Rondizzoni. }
$1500