Ítalo Tai: “Descubrir de dónde venimos es un tesoro enorme”

ITALO TAI“Reche, los Caciques Retornan”, impactó el año pasado con una visión profunda de los mitos del pueblo mapuche. En julio se presentará en Matucana 100, junto a un diario que recoge el proceso que vivió el Colectivo Catedral en el sur.

Marietta Santi

“Reche, los Caciques Retornan”, del Colectivo Catedral y dirigido por Ítalo Tai, es una experiencia profunda. Fruto de una investigación en terreno, en una sureña comunidad mapuche, remece al espectador de manera inexplicable al rescatar la mitología mapuche y traerla a nuestros escenarios. Cuando uno ve Reche, reconoce algo propio en ese mundo sonoro, en esas imágenes.

Por algo la pieza fue premiada de manera unánime por el Círculo de Críticos de Arte como la mejor obra de danza del año 2009.   
Ítalo Tai es el impulsor del proyecto, última parte de la Trilogía Fundacional de la compañía, que incluyó Huacho (2005) y La Ciudad de los Césares (2006), y que responde al profundo cuestionamiento ¿de dónde venimos como pueblo?
“Siempre he tenido atracción por lo mapuche. Durante mi infancia, en los 70-80, en un momento en que no se difundían estudios sobre el tema, todo estaba en mi imaginario. En el colegio recibí los íconos convencionales respecto de los mapuches, pero algo me quedó dando vuelta. El 98 hice El Tralaf, extracto del libro Donde Mejor Canta el Pájaro, de Alejandro Jodorosky. Eso derivó en una fallida postulación al Fondart. Me di toda una vuelta para llegar a Reche, fue un largo proceso”, cuenta Ítalo.
ITALO TAIDe pronto, se dio la coyuntura. Una mañana, María Pichún, nana de la bailarina butoh Carla Lobos, lo llamó para que la acompañara al sur. Ítalo llevaba mucho tiempo tratando de convencerla de que lo invitara. Sin dudar partió a Rulo (Nueva Imperial), donde participó en el primer nguillatún en 81 años. Allí, él y su pareja fueron acogidos por la ñaña (abuela, mujer mayor) Marcelina. Aconsejados por el lonko, ofrecieron establecer su cuartel general en la escuelita de la comunidad, la Tranamil, número 308. La idea fue aceptada y hasta allá llegó el Colectivo Catedral en pleno, en abril de 2009.
“Pusimos linóleos, luces, audio. Y tuvimos un exigente programa: maestra de canto y danza hasta las 14.30, luego Patricio Coliqueo, maestro de canto. Los niños nos dieron una bienvenida haciendo purrun (danzando) y nosotros visitamos las ocho principales familias de la comunidad, llevando un presente compuesto de azúcar, harina, aceite, para contarles lo que queríamos hacer”, recuerda Tai.
Eran 14 personas entre intérpretes, el músico Patricio Pacheco, el ingeniero de sonido Luis Barría,  el productor Felipe Conejeros, la diseñadora de vestuario Beatriz Zamora, el iluminador Raúl Aguirre, y el visualista Daniel Cruz.
Para Ítalo Tai y su grupo la experiencia resultó mágica, con claras señales de que algo estaba pasando. El director dice que ha sido parco en contar sus profundas vivencias, pero que esta vez las compartirá: “Pasaron cosas inexplicables, como que llovió sin parar durante siete días y nunca nos mojamos. Cuando íbamos a terreno dejaba de llover y luego seguía. Otra vez fuimos con la maestra de danza a un lugar donde ella se puso a hablar con las aguas. Entonces cantó un pájaro que está en vías de extinción y se abrió arriba de nosotros una estrella.  Ella lo interpretó muy bien como una respuesta del Niem, genio de la naturaleza, que está vivo y es frágil”.
-¿Cómo les resonó la experiencia?
-En cada uno ha tenido una resonancia propia. Fue emocionante, lloramos mucho de emoción, de ternura. Tuvimos sueños muy decidores. Nosotros hemos adolecido siempre del espíritu del huacho, de no saber de dónde venimos. Descubrir de dónde venimos es un tesoro enorme. Uno se siente engañado por la educación que tiene.
-Que te aparta de tus orígenes
-Tiene que ver con la génesis de la nación llamada Chile. El español que se vino a Chile se transformó en un ser angustiado, con un rictus que es atávico y que se ve en algunos miembros de la oligarquía. Quería ser señor y le dieron un guaracazo. Como dice Jocelyn Holt, este es el país de los desilusionados.
Tenemos que tomar conciencia de nuestros orígenes en término psicomágicos más que racionales, por eso para mí la importancia de la danza y lo eficaz que podría ser como rito, en las conciencias.
- La danza te conecta
-Exactamente, y eso es lo que necesita el público, conectarse. Con él mismo y con sus ancestros. Por eso digo que nuestro desafío es hacernos imprescindibles, esa es nuestra responsabilidad.
Aún en el sur

ITALO TAI“´Reche´ se diferencia de otras obras en que se pasó para tener vida propia. Hay un montón de cosas que no salieron como yo esperaba, hay gente que desapareció en el proceso, gente que desapareció después del estreno. Pero eso ha permitido que la obra tenga la forma que ella necesita. Estamos parados encima de muertos que han sido abonos y están listos para dar frutos. Dejamos que aquello actuara. En La Ciudad de los Césares volamos, acá nos despojamos de cosas y bailamos más, investigando con las ñañitas, con los wentrus (hombres), fumando quitra (pipa) en una esquina con los viejos bajo la lluvia”. Ítalo Tai se escucha sorprendido y agradecido de la experiencia vivida. “En el proceso nos pasaron cosas personales fuertes, aparecieron cosas que estaban ocultas y hubo que hacerse cargo. Nos metimos en una energía muy grande, muy poderosa”, confidencia.  
La estadía en el sur no sólo fue fructífera en términos espirituales y creativos. La preparación de los bailarines de Colectivo Catedral se inspiró en la formación del guerrero mapuche,  reflejada en la alimentación, la disciplina física y en el enfrentamiento a la muerte. Y eso queda en evidencia en los cuerpos de los intérpretes, que se volvieron magros y fuertes.
Tai reconoce que podría haberse perdido en el camino de creación, con todo el material que trajo del sur: notas, videos, grabaciones de audio, fotografías. Pero en su auxilio llegaron los poetas mapuches y la actualidad nacional.
“Los poetas vivieron en mi auxilio a la hora de encauzar este trabajo, me llegó un libro de Elicura Chihuailaf y lo contacté. Las poesías estaban allí, los poetas son guardianes del mito, como dice Teillier.  Chihuailaf, Leonel Lienlaf,  David Aniñir, lograron encauzar la obra. Al definir qué es lo que queríamos decir.  tuve que partir del mito. Cosas que nunca han ocurrido pero siempre son, como dice Salustio. Todos los valores han sido vapuleados en nuestra civilización contemporánea y el mito emerge cuando se requiere de ayuda, cuando hay necesidad. Los aspectos míticos actúan en la historia, nuestro mito actual es la ciencia, antes era la iglesia”.
Para el artista, la danza se ha transformado en un grito, un quejido, “porque nos hemos alejado de las fuentes, estamos tan absortos en un mundo de dinero, confort y ambiciones, que nos hemos desarraigado. El arte contemporáneo para mí es un grito de desarraigo, por eso es tan fresca la voz de los poetas mapuches. Escuchar el mapudungun es una experiencia gratificante”.
En ese contexto, si bien agradece el premio del Círculo de Críticos, no se jacta ni vanagloria con él. “Nosotros estamos en el sur todavía, allá ese tipo de cosas no son tan importantes. Lo importante está en la energía que descubrimos, en la vida que tiene el trabajo”.