Israel Galván: “En cada obra necesito renovarme artísticamente”

El más transgresor de los bailaores flamencos, presentará en Chile su obra “La Edad de Oro”, el 20 y el 21 en el Teatro Nescafé de las Artes.

irael galvanLo llaman “el Nijinsky” del flamenco, por lo innovador y atrevido. Su baile, extremadamente orgánico y teatral, lo ha hecho ganador dos veces del Premio Nacional de Danza en España. El 20 y el 21 se presentará con La Edad de Oro, espectáculo donde baila solo, acompañado de tres músicos, en el Nescafé de las Artes.

La crítica del New York Times, donde el mes pasado presentó la misma pieza, que visita el flamenco de los primeros años del siglo XX, escribió que Galván “combina el completo dominio de sus medios con una  extraordinariamente amplia gama de ideas estilísticas”.

En un  momento de su gira, Galván, de 37 años, contesta las preguntas de La Hora. “Necesitaba volver a lo esencial, a la guitarra, a la voz y al baile. Hay que mirarse de vez en cuando para atrás para saber de dónde venimos. Es curioso que cuando estrenamos La Edad de Oro a todo el mundo le pareció una osadía. Entonces todos presentaban montajes muy aparatosos, con muchos músicos, decorados etc...y vieron en este montaje esencial una forma más de provocación. No se trataba de eso, todo lo contrario”, cuenta.

Sobre los calificativos de osado y vanguardista, precisa que nunca ha pretendido serlo. “Eso lo han visto lo demás en mi, y a veces ha habido gente que sí me ha hecho sentir un poco bicho raro. Pero eso fue hace mucho tiempo, yo creo que ahora me respetan bastante. Se han acostumbrado a mi lenguaje, han visto que no era una cuestión pasajera sino que se trata de intentar construir un lenguaje, una forma de expresión”.

Le interesa mantener la raíz flamenca, pero también la experimentación: “En cada obra necesito renovarme artísticamente pero siempre desde el flamenco, interpretarlo desde distintas perspectivas que estén en consonancia con el lenguaje que me interesa”.

-Viene de una tradición, pues sus padres son bailaores. Pero en escena explora elementos teatrales y performáticos. ¿Cómo surgen ellos en su trabajo?

-Tiene que ver con la idea de investigar cómo poder contar las cosas desde mi propia perspectiva. Trabajo en todos mis espectáculos con Pedro G. Romero, un artista plástico, que se encarga de enmarcar artísticamente la idea que necesito desarrollar y de ahí surgen los elementos teatrales a los que se refiere. Pero estos elementos no pueden ser gratuitos, tienen que ser necesarios para contar la historia que quiero contar. No son adornos, si corro el riesgo de que se conviertan en eso se eliminan. Lo teatral no debe despistar al espectador de lo esencial, que es la historia que necesito contar. Esos elementos me tienen que ayudar a contaría.

-Tengo entendido que ha explorado en el butoh. ¿Cuál es la seducción de esa disciplina, en apariencia tan distante del flamenco?

-A mí el butoh me sedujo porque es una danza que nace de la destrucción y eso me interesa. Hay una gran expresividad dentro de cada movimiento del butoh y creo que no hay disciplina alejada del flamenco, hay que tener interés en incorporar esos acentos al lenguaje flamenco, y a mí eso me interesa artísticamente porque creo que amplía y enriquece mi mundo artístico. Cuando preparé “El Final de Este Estado de Cosas, Redux”,  trabajé durante un par de semanas con Atsushi Takenouchi, que no sólo me ayudó con los movimientos sino que además me hizo ver una forma de trabajar el espacio, que hasta entonces desconocía y eso siempre es positivo.

-Su cuerpo se ve muy libre al bailar. ¿Qué busca en su flamenco?

-Pues busco precisamente eso, libertad. Poder expresarme como creo que debo hacerlo, porque de otra manera no sería honesto ni conmigo mismo ni con el público y para mí eso es algo esencial en el arte. Creo que el arma más importante que tenemos los artistas para emocionar es la honestidad .

- En Chile se baila mucho flamenco ¿Se puede ser flamenco sin estar inserto en la cultura flamenca?

- Yo siempre digo que quien quiera dedicarse al  flamenco no imite a otros artistas, que busque su camino dentro de este mundo y sea el mismo. Así seguro que puede aportar algo. No hay que tener miedo a ser uno mismo. Este arte es muy libre.