Isidora Stevenson: “La dirección es una administración de creatividad”


TROYANASLa actriz y directora presentará “Fabula de los niños y los animales que se mueren”, versión libre de la tragedia griega “Las Troyanas”, de Eurípides, a contar del 5 de enero en Matucana 100. La obra, que fue reescrita por el ganador del Altazor 2011 Pablo Paredes, cuenta con las actuaciones de Paly García, Manuela Oyarzún y Omar Moran entre otros.

 

 

La guerra que duró diez años entre griegos y troyanos no sólo  derrotó a estos últimos, sino que tuvo un peor desenlace: todas las sobrevivientes han sido condenadas a la esclavitud y la ciudad de Troya será quemada hasta las cenizas. Este es el desolador panorama que Isidora Stevenson, junto a la compañía de teatro La Nacional, trabajó con el destacado dramaturgo Pablo Paredes (“Las Analfabetas”) para llevar a escena la tragedia griega escrita por Eurípides.

Con la intención de analizar el concepto de lo que es la derrota, Stevenson plantea una mirada contextualizada en nuestros tiempos sobre “Las Troyanas”. Para ello convocó a destacados actores y actrices de la escena local, como Manuela Oyarzún, María José Bello, Paly García, Evelyn Ortiz, Omar Morán, Juan Pablo Fuentes e incluso al dramaturgo Luis Barrales (La Mala Clase), quien interpretará al temido rey Menelao. También será el debut actoral de Vicente Salomón, un niño de diez años.

Para adentrarnos un poco en esta nueva versión de la historia griega, Santi.cl conversó con Isidora Stevenson sobre el montaje.

 

-Isidora ¿cómo nace esta apuesta?

-Este proyecto comenzó a gestarse en 2010 cuando quería hacer un taller integrado con Javier Riveros. En ese tiempo ya venía pensando en “Las Troyanas” así que me empecé a relacionar con los temas que tiene la obra, como la derrota. Esto me pareció muy interesante a pesar de que el concepto esté muy visitado en el teatro, por lo que hacer “Las Troyanas” de Eurípides era demasiado grande a nivel de material textual, de responsabilidad y de complejidad. Es por eso que invité a mi amigo Pablo Paredes (“Las Analfabetas”) para que escribiera una nueva versión. Comenzamos a trabajar en enero leyendo la historia original, estudiando los temas, viendo qué cruces nos parecían interesantes, de qué hablaban, cuáles eran los personajes. En ese proceso, yo me encargaba de hacer algunos esquemas sobre las cosas que quería en la escena, los personajes que quería que transitaran por ciertos lugares, en el fondo, el mismo ejercicio que hice con Luis Barrales en “H.P”. Esto resulto súper bonito, porque yo tengo una idea, se la entrego a Pablo, él la hace suya y me la devuelve. Yo no podría hacer hecho esa obra sin él y él sin mí. Todo eso fue entre enero y marzo, ya que en abril empezamos con el equipo completo a trabajar la versión que realizó Paredes.

 

-Cuando presentaste este proyecto a la Compañía Teatro La Nacional ¿Qué les pareció? ¿También hubo un aporte de ellos?

- Nuestro trabajo es bien horizontal. La Nacional hace tiempo quería volver a sus orígenes, ya que la primera obra que hicimos fue una tragedia griega con versión libre, “Little Medea”. Así es que ya habíamos hablado de eso y yo tenía este material, por lo que me parecía volver a lo que ya estábamos necesitando hacer. Les encantó la idea de Pablo. Yo no concibo mucho la dirección desde la posición de un dictador, de un padre, o de una madre en este caso, que le dice a su hijo qué hacer. Al contrario, les doy mucha libertad a los actores. Creo que la dirección es una administración de creatividad. No llego con ideas escénicas pre concebidas. Sí con ideas discursivas o temas.

 

¿Qué parte de la tragedia griega veremos en la puesta en escena?

- Cuando entramos a la sala vemos a Troya, que es una ciudad costera. El lugar que contiene la ficción en Eurípides es la orilla de la playa donde están las mujeres esperando ser sorteadas para ser llevadas como esclavas donde sus enemigos. Es lo que quedó de Troya después de la guerra. En este lugar ellas están dispuestas a celebrar el cumpleaños del último niño troyano, que es hijo de Andrómaca (Manuela Oyarzún).

 

-La historia es bien fuerte.

-Esta reescritura del Pablo es interesante. Los clásicos tienen esta condición universal de reescribirlos y visitarlos infinitamente. En ese sentido, la aparición de Pablo y su trabajo apunta mucho más a ver qué significa o es este clásico, y para mí tiene un sentido profundo en nuestro contexto. O sea, para mí Troya en llamas es La Moneda en llamas. Porque los griegos después de destruir la ciudad, además le prenden fuego. Es la devastación absoluta y esta gran ciudad que tiene un proyecto mágico y bello que fracasa, para mí es la Unidad Popular, para mí ese es el cruce con nuestra realidad.  Claro, fuimos derrotados, y en ese sentido estamos con ganas de rearmarnos y ellas, las troyanas, dicen que siempre serán de esa cultura, pero serán esclavas. Entonces ¿quiénes somos nosotros? ¿de quién somos esclavos?

 

¿Y  se verá eso en la obra? ¿Ese discurso?

-Son cosas que uno decide, pero el espectador al final lee lo que quiere. A lo mejor la gente hará el contacto por los animales o por las mujeres, o por la soledad o abandono, o por el fin de los proyectos. Cada uno lo verá como quiera.

 

-El teatro que ustedes realizan se ha caracterizado por trabajar temas y discursos que contienen un carácter social. Ya se vio con el caso de Hans Pozo o de las adolescentes que trepaban edificios del barrio alto para robar En esta versión libre de “Las Troyanas” de Eurípides ¿se mantiene ese discurso?

- Sí. Para mí es muy importante que el teatro tenga asidero en la realidad que lo contiene. En ese sentido, el nombre de la compañía tiene que ver con lo mismo, hablar de esto, de nosotros. La diferencia es que la mirada no está puesta, como en “Hans Pozo”, sobre la marginalidad. Acá es al revés, los personajes son la nobleza troyana, pero finalmente es como todos vivimos la derrota. Es una obra de posguerra, donde el concepto de patria está puesto en cuestión, el  de desamparo y de la soledad también. La obra no es una apología a la aristocracia, ni cómo estos nobles son las victimas, no. En las guerras todos pierden, siempre. Claro, puede ser un lugar común, pero es cierto, y en el fondo, el gran error de estas mujeres es dar por hecho de que lo que han sido, lo serán siempre. Y en realidad la vida es muy dinámica. Acá se busca  sacar el lugar de víctimas que tienen las troyanas. Ponerlas en crisis con el desamparo, con la soledad y con el final de sus vidas.

 

-Como directora ¿Qué fortalezas le diste a la obra?

- A mí me parece que las actuaciones están increíbles. Encuentro que me saqué el loto con el elenco.

-En ese sentido y en base a la versión que realizó Paredes ¿En qué pensaste para decir, “ya, este personaje es para Barrales, éste es para Manuela Oyarzún, etc?

-(risas) La versión de Pablo respeta los personajes; están las troyanas, Menelao, Helena, Taltibio y el coro. El coro, que en el texto de Eurípides eran las mujeres cautivas, acá lo hace un solo personaje, un hombre. Si pensamos que las troyanas son la nobleza, el coro aparece como la opinión del pueblo. Entonces comenta, increpa, e instala una mirada que es la que podría tener uno como espectador. Y bueno ¿Cómo escogí a los personajes? Yo en general trabajo con gente que quiero, respeto, admiro y en la que confío absolutamente. Están estos amigos maravillosos y están los personajes y digo “ya, cual se cruza con cual”. En eso, puede ser un poco por edad, por tono o por intuición la selección.

 

-Ya con el texto de Pablo en tus manos ¿Qué fue lo que más te llamó la atención?

- La poesía de Pablo me gusta mucho. Es bien lúcida. Tiene una estética particular, y me parece muy interesante y por eso lo convoco. Claro, ahora lo pienso y digo que si me parecía difícil el texto de Eurípides, ¡¡el de Pablo está terrible!! (risas). Está lleno de poesía, de metáforas, pero con Pablo tenemos un punto de convergencia súper importante, que es el gusto por el reino animal y en el texto hay un montón de comentarios, citas, guiños, notas y nombres de animales que están al servicio de la narración. Los personajes se explican a sí mismos a través de animales, con sus emociones y estados. Eso a mí me resuena muchísimo. Eso es un punto de amistad existente con Pablo que se plasma en la obra. A mí me hace mucho sentido la aparición de animales en la pieza. El lenguaje que propone Pablo complejiza la obra.

 

-En "Fábula del niño y los animales que se mueren" (versión libre de "Las troyanas" de Eurípides), veremos a Luis Barrales actuando, pese a que no se ha caracterizado por eso en el teatro ¿Cómo llega participar en este montaje?

-Bueno, yo no soy dramaturga sino directora, pero a los directores nos pasa que nadie nos invita a actuar, y uno cuando genera proyectos está dirigiendo y uno se empieza a desligar de la actuación, siendo un espacio muy placentero y entretenido. Entonces ¿Si el Lucho me da la oportunidad de que yo participe en sus obras, cómo yo no lo voy a invitar? Es mi amigo y encuentro que lo ha  hecho súper.

-¿Hay una necesidad de volver a los clásicos?

-Los clásicos contienen los temas sociales. Lo que pasa es que los personajes de los clásicos son siempre los nobles. El clásico instala las relaciones arquetípicas, instala los grandes conflictos humanos. Finalmente, todas las obras que uno ve tienen algo que las hace venir de una obra griega, la rivalidad entre hermanos, la familia, las relaciones con los padres y en ese sentido “Las Troyanas” es una obra muy particular porque no pasa mucho. No hay un gran recorrido, las mujeres están esperando y van recibiendo noticias terribles y se van yendo y eso es “Las  Troyanas” de Eurípides.

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Fabula de los niños y los animales que se mueren” versión libre de “Las Troyanas” de Eurípides.

Dirección: Isidora Stevenson.

Dramaturgia: Pablo Paredes.

Diseño integral: Juan Andrés Rivera y Felipe Olivares (Los Contadores Auditores).

Música original: Daniel Marabolí.

Investigación y diseño de afiche: Paulo Meyer.

Producción Luis Guenel.

Elenco: Paly García, Manuela Oyarzún, Evelyn Ortiz, María José Bello, Luis Barrales, Omar Morán, Vicente Salomón y Juan Pablo Fuentes

 

Coordenadas:

Temporada del 5 al 15 de enero

Sala Patricio Bunster. Matucana 100. Metro Quinta Normal.

Funciones seguidas del 6 al 15 de enero.

Lunes a sábado 21:00 hrs. Domingo 20:00 hrs.

Entrada general $4.000 Estudiantes $2.500 Jueves populares $2.000