Álvaro Gómez: “El Tila es como un Hannibal Lecter local”

ALVARO_GOMEZ_1“El Muro”, montaje basado en los últimos minutos de vida del denominado psicópata de La Dehesa, El Tila, llega bajo la dirección del actor de TVN Álvaro Gómez y protagonizado por Andrés Pozo. La pieza, basada en una tesis universitaria, estará hasta el 29 de enero en el Teatro Alcalá.

 

 

En una celda con goteras, donde en ocasiones se asoma un rayo de luz, se encuentra un criminal acusado de asesinar y descuartizar a su ex pareja, y de violar a tres mujeres del sector alto de la capital. Roberto Martínez Vásquez, alias el Tila, está viviendo sus últimos minutos de vida antes de ahorcarse en el penal de Colina, en 2002.

Para llevar a escena la vida del denominado psicópata de La Dehesa, el actor de teleseries como “Martín Rivas” y “Témpano”, Álvaro Gómez, se basó en el libro de cuatro periodistas de la Universidad Diego Portales: “El Tila un psicópata al acecho”. Luego, junto a su gran amigo, el actor Andrés Pozo, investigaron y compartieron experiencias con personas y autoridades que conocieron muy de cerca a quien fuera parte del SENAME. En ese periplo, llegaron incluso a entrevistar a la asistente social que pudo haber dado una luz en el camino de Roberto Martínez Vásquez.

Para adentrarnos un poco más en la escabrosa vida y actuar final del Tila, Santi.cl estuvo con el director de la obra, Álvaro Gómez.

-Álvaro ¿Qué te motivo a llevar a escena esta historia?

-Todo nace hace un año. Me enteré que había salido al mercado un libro que se llamaba “El Tila un psicópata al acecho”. Esta era una tesis de cuatro periodistas de la Universidad Diego Portales. Yo estaba en Osorno de vacaciones, vi el libro en una tienda, lo compre y lo leí en una tarde. Llamé a Andrés Pozo para ver si tenía ganas de hacer un unipersonal, un monólogo a partir de ese personaje. Andrés acepto el desafío y empezamos a trabajar. En términos de escritura, lo que hicimos fue recopilar textos literales del libro que son cuñas del Tila, e hicimos una fusión con escritos míos y de Andrés Munster. De eso sacamos un texto de 50 minutos.

-¿Cuáles son las teclas que toca “El Muro”? Porque el caso del Tila apunta varios temas.

-Con Andrés igual pensamos distinto en algunas cosas, pero creo que el Tila es un personaje que, siendo un poco frívolo, está para un thriller de Hollywood. Es como un Hannibal Lecter, pero menos refinado. Mucho más contingente. Es un Hannibal mucho más relacionado a nuestra sociedad. Nos resulta muy atractivo porque creo que toca muchos temas que están presentes en nuestra sociedad todos los días. Ahora, con el conflicto estudiantil existente, que habla de las mermas que tiene la educación, de las grandes falencias y de la poca equidad que existe en torno a esto, uno de los enunciados de la obra habla justamente que este personaje no tuvo derecho a nada en una sociedad impositora que demanda muchos deberes. De ahí en adelante se suceden muchos acontecimientos que hacen que este personaje llegue a ser lo que es: un niño que a los cuatro años es detenido por vagancia, un niño que desde un comienzo tenía rasgos patológicos psicopáticos que no fueron atendidos. Es un niño que fue encerrado en el Servicio Nacional de Menores (SENAME), donde efectivamente se ha mejorado el estándar de vida de los niños, pero sigue siendo muy deficiente y los internos terminan siendo más delincuentes.

-Pese a lo que señalas, él recibió hartos premios cuando estuvo en el SENAME.

-Sí, este cabro, dentro de las pocas posibilidades que tuvo, siempre destacaba dentro de todas las cosas que había que hacer. Cuando se hizo una obra de teatro, él fue el protagonista y después leyó un discurso frente a las autoridades presentes. Ganó un concurso de pintura, de poesía, a la mejor canción, que fue grabada y escrita por él. Yo desprendo que si este gallo hubiera nacido en una cuna un poco más abrigada y un poco más dorada, hubiese sido un gran artista por lo menos, sino un gran político loco. Lamentablemente al mismo tiempo que él se encargaba de realizar todas estas actividades o se destacaba por estas cosas que son loables y positivas, vivía en un hacinamiento falto de cualquier caricia, con una madre esquizofrénica, con un padre ausente, criados a ratos por su tía y por su tío que era travesti y lo violó a los cuatro años, o sea, su ser fue viciado desde los comienzos.

-Tú eres el director. ¿Cuál es el trabajo que has hecho con Andrés para esta personificación?

- Es un trabajo que ha sido lento y complejo, porque no hemos querido caer en el estereotipo. Porque hacer de “flaite” no es difícil, pero este gallo no es flaite, al contrario, si él tiene una conversación contigo, tú te das cuenta que maneja los mismos términos que dominas tú. A lo mejor en el decir se nota que no ha sido preparado en el colegio o en la universidad, sino que lo ha hecho de manera autodidacta, porque a él le gustaba mucho leer.  La forma ya es bastante compleja. ¿Cómo no caer en el estereotipo y en el cliché? Para resolver esto, Andrés realizó mucha investigación sobre el personaje: se vinculó directamente con los psicólogos, estuvo con gendarmes y policía de investigaciones quienes fueron los que trataron directamente al Tila. Además de eso, hay una asistente social que vivió con Roberto Martínez que no quiso juntarse con Andrés en un principio, pero éste después de insistirle mucho logró esa entrevista. Ella es una niña que le dio una oportunidad al Tila y lo acogió en su casa durante un tiempo. Tiempo en el cual se comportó muy bien y estuvo trabajando como junior hasta que ella se fue de vacaciones y lo dejó botado un rato. Luego el Tila llegó un día al trabajo y no lo dejaron entrar, obviamente nadie quería trabajar con él por una cuestión de prejuicio, pero al mismo tiempo por no querer correr un riesgo lógico: que es trabajar con alguien que en cualquier momento podía provocar algún daño. Le cerraron la puerta y él se vio en la necesidad de volver a la calle y cuando volvió la asistente social, ya había cometido su primer delito y  segunda violación en el sector alto de La dehesa.

-El Tila ¿otra víctima de las circunstancias?

-No me interesa justificar al Tila, lo que me interesa es a partir de sus vivencias, de sus textos, lograr tocar otros temas que guardan relación con la desidia social, con lo insulso que podemos llegar a ser como sociedad, con lo mucho que nos calienta ver una noticia donde hay un nuevo violador, el cual tenemos que enjuiciar y tenemos que secarlo en la cárcel. Porque eso, de alguna manera, hace que los ciclos sociales se vayan cerrando. De alguna manera eso nos otorga seguridad; saber que este tipo está encerrado es como decir que nuestra sociedad está funcionando bien. Sin embargo, creo que está funcionando muy mal, porque pensamos en la consecuencia, mas nunca en cuáles fueron las causas que hicieron que esto se encaminará hacía ese lado. Como cuando te comentaba que los rasgos sicopáticos, psicológicos que nunca fueron tratados como tal, sino que fue tratado como un delincuente común y eso después se ve reflejado en que el Tila muere ahorcado en su celda con un cable de su maquina de escribir, que era eléctrica. Entonces, yo me pregunto ¿cómo a un reo de alta peligrosidad, que lo estas sentenciando a tres cadenas perpetuas, le pasas una máquina con un cable?.

¿Entonces a qué Tila vamos a ver?

-Nosotros vamos a ver al Tila que está viviendo sus últimos 50 minutos. Es el Tila que supo su sentencia. Es El Tila que ha tenido la capacidad de estar solo en el encierro para recapacitar de sus actos. El que sabe que no tiene ninguna salida y que sabe que el muro que tiene enfrente es demasiado alto y que no va a poder volver a subir. Es El Tila que ha tomado la decisión de terminar con su vida. Son sus últimos 50 minutos de crisis donde lo vemos viajando por distintas épocas, pasará por su infancia, por distintos discursos. Hablará del aborto con mucha propiedad, incluso eso va contra mi discurso, dado que yo soy un hombre que cree en la capacidad de decisión que habita en la mujer. Sin embargo, El Tila no. Él fue acusado de tres violaciones. Golpeaba a los hombres del lugar y se vestía con sus prendas, tenía varios complejos. También fue acusado del descuartizamiento de Maciel Zúñiga, su pareja de la población que quedo embarazada y que luego aborto. Eso para el Tila significo algo muy importante, lo marcó.

 

¿Andrés habla siempre en primera persona o se distancia?

-Siempre en primera persona. Tiene un interlocutor, pero que no existe. Andrés está  encerrado entre unas paredes tratando de conceptualizar una cárcel de dos metros y medio, por uno y medio, que es acotado por la luz. Hay una luz que le molesta y una luz que no la quiere apagar porque es una luz que se mete en su conciencia, eso lo dice él.  Es una luz que es un castigo.

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Coordenadas:

 

“El Muro”

Teatro Alcalá. Bellavista 97.

Temporada hasta el 29 de enero.

Autor: Andrés Munster, Álvaro Gómez.

Dirección: Álvaro Gómez.

Elenco: Andrés Pozo.

Viernes y sábado 20:00 hrs.

Entrada general $6.000 y Est $4.000.

Reservas al 7327161.