Pierre Sauré: “Esta obra habla del fracaso de la familia de clase media”

El joven director se refiere a “Detroit”, pieza escrita por la dramaturga norteamericana Lisa D´ Amour que acaba de estrenar en Matucana 100.

“Detroit”, la ultima obra de la compañía Teatro Sub, dirigida por Pierre Sauré, presenta a dos familias de clase media que sufren por alcanzar el llamado sueño americano. El montaje estará en cartelera hasta el 1 de julio, en el espacio Patricio Bunster del centro cultural.

Una linda terraza, con asador y sombrilla incluida, luce la casa de Ben y Mary, matrimonio de clase media que vive en el centro de un condominio formado por 32 grandes casas. A ese tranquilo y cómodo lugar llegan dos desconocidos, Sharon

y Kenny, quienes vienen saliendo de un tratamiento contra las drogas y el alcohol, y que perturban la apacible vida del vecindario.

El inexistente sueño americano, las pocas oportunidades que existen al pertenecer a la clase media y la sensación de abandono que viven familias que lo tienen todo, es parte de lo que Pierre muestra “Detroit”, protagonizada por Freddy Araya, Claudia García, Cristina Aburto y Cristián Gajardo.

- Pierre ¿Cómo te llegó el texto?

-Fue una invitación que nos hizo la agencia A.O. International, que tiene los derechos de Lisa D´ Amour en EEUU. Dicha entidad estaba buscando una compañía chilena para tomar este texto, así que nos lo ofrecieron, lo estudiamos y trabajamos. Eso se dio porque conocían el trabajo que realizamos en 2010 con la obra “Más allá de la terapia”, que también es de un dramaturgo norteamericano.

- ¿Qué cosas te llamaron la atención en “Detroit”?

- Las particularidades norteamericanas. El estilo realista y naturalista, muy cinematográfico que tiene la pieza, y el sistema económico de Norteamérica. Me pareció interesante establecer esa conexión con Chile, ya que tenemos su mismo método. La obra retrata el fracaso que vive una familia de clase media y de la sensación de no pertenencia. Me pareció que esa es una relación directa con nuestro sistema económico, y creo que es una discusión muy interesante. Nosotros quisimos montarla tal cual estaba en el texto original, no chilenizarlo. No hicimos cambios, lo único fue que acortamos un poco la obra, ya que se extendía mucho, pero sigue presente la idea principal. La pieza está traducida a un castellano bastante neutro y así se hace más cotidiano.

- ¿Cómo trabajaste los personajes?

- Tuvimos un proceso en relación a la biografía de los protagonistas. Trabajamos con líneas de tiempo: ¿cuál era el pasado del personaje que lo hace actuar de cierta forma? Esto es porque la dramaturga Lisa D´Amour no nos da mucha información en relación al pasado de los personajes, sino que habla solamente de la actualidad. La pieza trata la historia de dos parejas que se conocen porque una de ellas llega a vivir a una casa ocupa que está abandonada, y los vecinos los invitan a pasar. A través de esta línea de tiempo nos fuimos respondiendo quiénes son estos personajes y por qué llegan a comportarse de esta forma, o sea ¿Por qué esta familia más acomodada tiene la necesidad de conocer a más personas? Descubrimos que ellos están completamente solos, la relación de pareja está absolutamente quebrada. Y por otra parte tenemos a esta pareja que viene saliendo de un tratamiento de drogas y alcohol, que anda vagando por el mundo ocupando casas para sobrevivir un poco. Nos preguntamos por qué estos dos polos opuestos se atraían y ahí descubrimos que eran personajes completamente solos que estaban tratando de convivir. Todos los actores se modificaron en su tridimensionalidad actoral: unos se raparon, otras se cortaron y tiñeron el pelo, etc.

-¿Qué es para ti la clase media?

- Es la clase trabajadora que, para poder obtener cosas, para pertenecer a la ciudad, tiene que endeudarse. La obra hace eso: liga el endeudamiento con la pertenencia. “Detroit” también plantea temas en relación a la propiedad privada: ¿Es bueno que algo me pertenezca? O si le pertenece al banco ¿Qué hago yo con eso? La veo como una clase tremendamente abandonada. El sistema de salud es pésimo. No te alcanza para una Isapre, pero Fonasa tampoco funciona. Tienes un sueldo normal, pero eso no te permite optar a subsidios porque el Estado lo designa a personas que son demasiado pobres. Va delimitando las opciones de las clases. Es la clase más abandonada. La obra habla de la soledad que tienen los personajes, que viven en una sensación de abandono absoluto. Nada te pertenece. Trabajas para pagar las deudas y eso es todo. Las horas de trabajo en Chile son extremadamente largas. Me ha tocado tomar el metro a las 6 am y ya hay gente que va corriendo atrasada a su trabajo. Esa segregación que se hace de las clases me parece muy brutal, ya no existe la simpleza de la vida. Vivimos en una especie de engaño: Necesitamos recursos para pertenecer a la sociedad y eso significa tener internet, celular, tv cable, teléfono. Pareciera ser que mientras más cosas tengo, más dueño soy de mi propiedad, y eso es absolutamente falso.

-La puesta en escena ¿Cómo se compone?

-Ésta es una obra realista. Hay una estructura dramática muy clara. Nosotros optamos por trabajar el realismo, pero en la obra aparecen biografías muy importantes y a mí me interesa mucho el trabajo biográfico. Me interesa trabajar con la humanidad de los personajes para que el espectador pueda sentirse identificado con lo que ocurre. Le dimos una vuelta a la obra en relación a esas biografías y a esos sueños tormentosos que tienen por su sentido de no pertenencia. Metimos a un personaje que no está en el texto original, que es una mujer que trota en el barrio simulando ser el sueño americano (chica en patines). Ella los rodea siempre en la obra y además es el punto de transición que hago en cada escena. La metí vestida de fucsia y pareciera ser la mujer perfecta, como la mujer maravilla. Eso le da una connotación reflexiva al montaje. No sólo contamos la historia, sino que profundizamos en ese proceso de identificación que yo puedo tener como espectador, en relación a la biografía de los personajes.

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COORDENADAS

  • “Detroit”
  • Temporada hasta el 1 de julio
  • Matucana 100. Espacio Patricio Bunster
  • Jueves a sábado 21:00. Domingo 20:30hrs
  • Entrada general $4.000. Estudiantes y Tercera edad $2.500
  • Jueves populares $2.000.