De la Experiencia al Teatro

Por Montserrat Piffaut
18 años, Las condes
 
La cotidianidad y las experiencias vividas en carne propia suelen ser las mejores materias primas que pueden tener los artistas para crear. Eso bien lo sabe Trinidad Piriz, protagonista y autora de “Helen Brown”, montaje en el que retrata el fraude monetario que sufrió en Berlín, junto al músico Daniel Marabolí, y que se presentó en el GAM.
La génesis de la historia, se sitúa en un viaje que Piriz realizó a

Alemania por trabajo durante algún tiempo. Las expectativas son altas, pero todo comienza a nublarse cuando Trinidad tiene dificultades con Helen Brown, él(la) dueño(a) del departamento que ella pretende usar durante su estadía. Finalmente, nada es favorable y Trinidad resulta estafada. De ahí surge la idea de llevar aquella terrible experiencia a las tablas, convirtiendo su tragedia en éxito teatral y ganando el Festival de Teatro Joven de Las Condes en 2013.
La obra, una lectura dramatizada de manera múltiple por la protagonista, mezcla ambientación sonora en vivo, recursos audiovisuales, histrionismo, tensión y humor en un escenario envuelto en escasa, pero precisa, escenografía, micrófonos y poca luz. La sencillez está bien pensada, ya que la historia es narrada desde un escritorio, lugar que logra transmitir, a propósito, la soledad vivida por Trinidad durante su estadía en Alemania.
La intención de plasmar la horrible experiencia de la actriz, se logra mostrando la inutilidad de la burocracia,  el desentendimiento, la sensación de estar ajena en un lugar desconocido y lejos del hogar y por sobretodo la desesperación acompañada de la soledad.
Piriz demuestra su talento interpretando con gran audacia a múltiples personajes junto a sus respectivos idiomas y acentos, tarea que le otorga su característica peculiaridad y genialidad  al montaje. Marabolí, encargado de la atmósfera y la musicalidad, participa estupendamente y se mantiene atento e impecable a las señales de su compañera de escenario.
Divertida y llena de talento, el nombre de Helen Brown, pasó más allá de ser un personaje estafador y desconocido. Se convirtió en una pieza teatral y musical que logra transmitir el drama de una estafa y a la vez se ríe de ello.