El Destape de Inés de Suárez

Por Carolina Catalán Muñoz
Estudiante, 15 Años, Puente Alto

El vacío histórico que quedó de Inés de Suárez, es llenado en las tablas del  Centro GAM por la obra“ Xúarez”, dirigida por Manuela Infante y escrita por Luis Barrales, que indaga en el rol que tuvo la primera mujer peninsular en pisar América y en las profundidades de lo conocido como “Conquista de Chile”. Un 12 de febrero de 1541, Pedro de Valdivia funda Santiago de la Nueva Extremadura a los pies del en ese entonces Cerro Huelén, actual Santa Lucía. Santiago en honor al apóstol patrono del ejército español, y Nueva Extremadura por la ciudad de la que provenía. Conseguir la riqueza y fama que tanto anhelaba no le fue tan sencillo a este hombre,

pues tuvo que entrar en incesantes conflictos con los aguerridos indígenas que poblaban gran parte del territorio. Pero quiso aún más, por lo que se dirigió hacia el Sur para continuar su conquista y batalla con los mapuches, dejando a cargo la ciudad recientemente fundada a Francisco de Villagra y a Inés de Suárez, su compañera. Una noche de 11 de septiembre, la ciudad  fue atacada e incendiada por Michimalonco, caudillo de los indígenas (picunches) de la zona, con el fin de conseguir la liberación de los cinco toquis más importantes de su comunidad que los españoles tenían como prisioneros. En una crisis de desesperación y pánico de los militares hispanos, Inés cae en furia y decapita a los cinco caciques con el propósito de calmar el ataque y atemorizar a los nativos. Como bien sabemos, en nuestra historia, aquí se sella la participación de esta mujer llena de valentía y valor, pero ¿quién realmente fue?
En escena, un fondo de la Cordillera de los Andes acompaña a Patricia Rivadeneira representando a Inés de Suárez y, a Claudia Celedón encarnando a todos los personajes con que  se cruza Inés en su viaje interior y astral, como su asistente mapuche (Catalina), la historiadora Josefina de la Maza y el propio Pedro de Valdivia, entre otros. Las féminas no están solas en la historia, cuentan con la colaboración de cinco actores que personifican a los cinco caciques decapitados, de gran aporte al momento de desarrollar la obra.
Inés se cuestiona actitudes y acciones que la confunden y la complican. Se manifiesta muy visionaria y analítica frente a las situaciones de la época. Pero toda esa interioridad no salió de su mente, pues fue reprimida por boca del machismo que en ese entonces invadía a la sociedad. En la obra no se muestra a una mujer asesina, sino que a una mujer valiente, inteligente y muy astuta, que buscaba soluciones y brindaba apoyo a quien lo requiriera. Una Inés del pasado y del futuro en diferentes momentos de su vida (tanto oscura como delirante), se sumerge y analiza lo que hizo y lo que debió haber hecho, con el propósito de pronosticar lo que le depara su destino.
De una simple obra pasó a ser un análisis moderno, quiero decir, de ésta época. El famoso cuadro de Pedro Lira, la Fundación de Santiago, toma protagonismo en cuanto a las discusiones y dudas que surgen de él. El personaje con túnica blanca que simula bien ser un sacerdote ¿Realmente  lo será? ¿O será un ser que no permiten que sea revelado? También entra en cuestionamiento si el cuadro es una profecía de los antepasados indígenas y no una pintura histórica como todos creen.
Es así como se resume esta pequeña pero completa obra, que cumple la función de transportarnos más allá de lo que nuestros ojos pueden ver y de lo que nuestros oídos pueden escuchar. Está en nuestras manos el poder caracterizar una historia y un pensamiento, encontrarle un sentido y un argumento ¿qué estás esperando?