Luis Ortigoza nombrado director del Ballet de Santiago

El destacado bailarín y coréografo, Luis Ortigoza, quien en 2014 recibiera la ciudadanía chilena por gracia por su aporte a la cultura en el país, fue nombrado nuevo director del Ballet de Santiago. Actual asistente de dirección de la compañía y ex Primer Bailarín Estrella de este cuerpo estable del Teatro Municipal de Santiago, sucederá en el cargo a Marcia Haydée, reconocida bailarina y coreógrafa internacional quien lideró a la Compañía entre 1993 y 1994 y desde 2004 hasta hoy, y quien seguirá vinculada a ella como asesora internacional.
Nacido en Buenos Aires, Luis Ortigoza se formó con el maestro

Mario Galizzi y en el Instituto Superior de Arte del Teatro Colón de Buenos Aires. Ingresó al Ballet del Teatro Argentino de La Plata en 1988 y ese mismo año emigró a Chile para integrarse al ballet del Municipal. Su pulida técnica y gran versatilidad artística no sólo lo llevaron a abordar un repertorio de grandes coreógrafos, bailar con figuras internacionales y presentarse en diversos escenarios del mundo, sino que lo consagró como el Primer Bailarín Estrella de la historia de la Compañía, rango que ostentó durante la dirección artística de Marcia Haydée entre 2007 y 2016.
Ganador de premios nacionales e internacionales, entre ellos la Medalla de Plata en el IV Concurso Internacional de Ballet de Jackson (Mississippi), Ortigoza dejó de bailar en 2016 para iniciar una nueva etapa en su carrera. En 2007 estrenó su propia versión de “La Bayadera”, en 2008 creó el pas de deux “Sylvia” para la celebración de los 150 años del Teatro Municipal de Santiago y en 2010 el Paquita Grand Pas Classique para la Gala Bicentenario en 2010; y en 2017 presentó su versión de “Raymonda”. En 2007 asumió como asistente de dirección de su mentora, Marcia Haydée, quien se radicará definitivamente en Alemania, desde donde seguirá su carrera como creadora, remontando sus ballets en el mundo entero.
“Me hace muy feliz que Luis asuma como nuevo director de esta prestigiosa compañía, a la que ha estado ligado y comprometido por más de 30 años. Él no sólo tiene un pasado brillante en el ballet, sino que es un profesional que se ha preparado para esta responsabilidad y ha consolidado una nueva visión para el Ballet de Santiago”, señaló Marcia Haydée.
La artista agregó que este cambio en la dirección -que se concretará en enero de 2021- responde a una decisión que venía meditando desde hace años con el fin de dar espacio a otra generación y que se pudo concretar ahora, de la manera que esperaba, bajo el liderazgo de la directora general de Teatro Municipal, Carmen Gloria Larenas.
“Quiero agradecer muy sinceramente a Marcia Haydée, por haber recorrido generosamente este proceso de transición, en un año complejo, para llegar a esta nueva etapa. Y al mismo tiempo, quiero felicitar a Luis Ortigoza por su decisión y fuerza para embarcarse en este desafío en estos momentos. Estoy segura de que el conocimiento que tiene de la compañía, de su historia, repertorio y de sus retos pendientes, orientarán una visión que guiará al Ballet de Santiago y a sus artistas para los próximos años”, afirmó Carmen Gloria Larenas.
Por su parte, Luis Ortigoza agradeció la designación y señaló que espera seguir contribuyendo desde este nuevo rol al desarrollo de las futuras generaciones en la danza. “Estoy muy honrado de asumir esta nueva responsabilidad artística en la Compañía a la que pertenezco ininterrumpidamente desde 1988 y que respeto en su historia y tradición, inspirados en los legados de Cintolesi, Nagy y Haydée. En los tiempos actuales es importante también innovar incorporando nuevos coreógrafos contemporáneos. La unión de ese legado con el futuro orientarán mi dirección”, afirmó Ortigoza.
Fundado en 1959, el Ballet de Santiago es la única compañía de ballet y danza clásica profesional de Chile y una de las más importantes de América Latina. Gran parte de su prestigio se lo debe a tres grandes pilares: su fundador Octavio Cintolesi; a Iván Nagy que la consolidó nacional e internacionalmente y a Marcia Haydeé, que puso el foco en desarrollar nuevos talentos, nuevos públicos y la individualidad artística de los bailarines.