Santiago a Mil no para: sigue con novedades y en marzo vuelve a full

Marcada por la pandemia, la XXVIII edición del Festival Internacional Santiago a Mil se transformó en su cita más desafiante, extensa e inédita, en un gesto de resistencia para insistir en la importancia de volver a encontrarnos a través de las artes y contribuir a la reactivación del sector cultural, que este último año se ha visto enfrentado a una de sus crisis más profundas. Con una estrategia gradual, ajustada a cada una de las fases del Plan Paso a Paso del Ministerio de Salud, el festival desplegó una programación híbrida que no tuvo límites para abrirse a nuevos escenarios: salas de teatro, calles y parques, bibliotecas,

museos, copas de agua, la televisión, la radio y el teléfono, además de una abultada propuesta en línea por Teatroamil.tv, Zoom e incluso, Facebook e Instagram. Esa misma adaptabilidad permitirá extender el festival más allá de enero para regresar en marzo, en la medida que las condiciones sanitarias lo permitan, para presentar el resto de las funciones y obras que no pudieron estar, cumpliendo así el compromiso con los y las artistas, y las municipalidades que colaboraron.
Carmen Romero, directora general de Fundación Teatro a Mil reflexiona sobre esta primera parte del festival: “es realmente emocionante constatar una vez más la resiliencia y resistencia de las y los artistas para sobrevivir este momento. Reconforta y estimula su disposición a haber creado nuevas formas de encontrarnos con el público con instalaciones, recorridos y algunos pequeños gigantes gestos que nos permitió abrir teatros, aunque fuera para 10 personas. Pudimos ampliar nuestros escenarios y estar en tv, radio y teatroamil.tv, que cada vez se consolida más. Este Santiago a Mil fue un desafío, pero un profundo aprendizaje, demostrando que la colaboración y la convicción es la base de todo. Sabíamos que debíamos insistir y contribuir a la reactivación del sector con una programación fuertemente nacional, que no pierde lo internacional. Así impulsamos una treintena de coproducciones, apoyamos 15 creaciones de artistas de distintas regiones como parte de Territorios Creativos, y generamos interesantes cruces entre grandes directores y directoras internacionales con artistas y técnicos chilenos”
La multiplicidad de escenarios y formatos permitió ampliar el alcance territorial del festival, convocando y diversificando los públicos que accedieron a las distintas actividades desde distintos rincones de Chile y Latinoamérica. Así, más de 306.000 personas participaron de las 1.637 funciones presenciales y digitales que se desarrollaron en el transcurso de 36 días.
En total, fueron 122 espectáculos de 19 países que se pudieron presentar: 71 obras chilenas y 51 internacionales provenientes de Chile, Alemania, Argentina, Francia, Suiza, Canadá, Estados Unidos, Bélgica, Australia, Austria, Reino Unido, Países Bajos, Rusia, Polonia, Serbia, Uruguay, México, Cuba y Paraguay. Teatro, danza, música, ópera, circo, radioteatros, performances, intervenciones urbanas, instalaciones, artes visuales, archivos sonoros y documentales, entre otras disciplinas y formatos, fueron parte de la atractiva cartelera adaptada al contexto. De ellas, 35 obras se realizaron de manera presencial y mostraron la capacidad de imaginación e innovación de los y las artistas para crear experiencias para un solo espectador como “Guilty Landscape”, de Studio Dries Verhoeven que se presentó en Centro GAM; “Un río de sangre” de Iván Navarro, que se instaló en el río Mapocho; “Audición 8” de Ángelo Solari; “Ciudad invisible”, de Lado B; “Jardín Sonoro Volumen 2”, de Aliana Álvarez Pacheco y Florencia Lavalle, que se desarrolló en el Jardín Botánico Mapulemu en el Parque Metropolitano; “Esculpir el Silencio”, de Tamara Cubas en el Museo Chileno de Arte Precolombino; “Formas de caminar con un libro en la mano”, de Lola Arias y Ulises Conti que se desarrolló en la Biblioteca municipal de Ñuñoa, entre otros.
Con la Región Metropolitana bajo fase 2 durante gran parte de enero, Santiago a Mil estuvo presente en Anfiteatro Bellas Artes, Centro GAM, Matucana 100, Aldea del Encuentro y Teatro UC –desde donde se transmitieron obras en vivo–, y se desplegó en 19 comunas con programación gratuita: Santiago, Renca, Pudahuel, San Joaquín, Independencia, Lo Prado, PAC, El Bosque, Til Til, Talagante, La Pintana, Recoleta, Isla de Maipo, Peñaflor, Paine, Cerrillos, Estación Central y Maipú. Además, por primera vez, el festival llegó a todas las regiones del país gracias al programa Territorios Creativos, de Fundación Teatro a Mil y su Consejo Asesor para impulsar proyectos artísticos en todo el país. En total fueron 42 comunas de 16 regiones de Chile, con extensiones especiales en Antof., Valpo y Conce a Mil.
Los espacios de encuentro, formación y diálogo son ejes fundamentales de Santiago a Mil. Este 2021 se desarrolló un completo programa de más de 106 actividades gratuitas, la mayoría en formato digital por Zoom y Facebook Live y que contó con más de 3.511 participantes. Con foco al intercambio de artistas nacionales e internacionales con la comunidad, las tecnologías permitieron ampliar el alcance a públicos de diversos territorios y edades. Entre las actividades destacan los Diálogos para el acontecer, que este año estuvo orientado a reflexionar con los y las candidatos a la Convención Constitucional; la primera edición de La Noche de las Ideas en Chile que, en alianza con el Instituto Francés de Chile, permitió realizar dos importantes conversaciones con la economista Françoise Benhamou y el arquitecto Patrick Bouchain; y el programa Pequeñas Audiencias en línea que reunió a 111 niñas y niños de todo Chile con Teatro Niña Imaginaria; encuentros con importantes referentes como los talleres performativos Petrificaciones de Manuela Infante o los diálogos que tuvo Tim Robbins con Guillermo Calderón y Ariane Mnouchkine. Además, se organizó el ciclo PDE (Programa de Dirección Escénica), como una manera de celebrar los cuatro años del Programa organizado por Fundación Teatro a Mil junto al Goethe-Institut Chile.
El intercambio internacional y la colaboración con el mundo es otro de los pilares que define al festival, por eso PLATEA21, la Semana de programadores y programadoras se adaptó al contexto y realizó una inédita versión digital que contó con la participación de más de 350 programadores, colaboradores culturales y productores de 41 países, y 50 artistas de Latinoamérica. Con el apoyo de Corfo y ProChile, se realizaron encuentros, conversatorios, pitching -presentados por organizaciones como Teatro La Plaza (Perú), FarOFFa (Brasil), La Maldita Vanidad (Colombia) y VACA 35 (México)- y showcases digitales, gracias al registro de 20 obras y la disposición de una videoteca de artes escénicas latinoamericanas con acceso exclusivo para programadores.
Debido a que el contexto sanitario no permitió presentar todas las funciones y obras que estaban programadas, el Festival Santiago a Mil regresará en marzo y abril, y durante el año, con una treintena de espectáculos en teatros y comunas de la Región Metropolitana y otras ciudades del país, a medida que las fases y condiciones sanitarias lo permitan. La razón de esta reactivación tiene que ver con la necesidad de cumplir con el compromiso con los y las artistas, y las municipalidades que colaboraron en esta edición. Dentro de las obras que se podrían ver destacan varios estrenos como “La clausura del amor”, con dirección de Alfredo Castro; “Estrellar”, del Colectivo obras pública, “El convento”, de Stephie Bastías; y “Concierto para ovnis”, de Héctor Morales y Daniel Marabolí, entre otros
Además, el escenario digital Teatroamil.tv, que en esta edición renovó imagen y logró convocar a nuevos públicos de todo Chile y distintos países de Latinoamérica, seguirá activa todo el año con espectáculos gratuitos y funciones en vivo para mantener una programación de excelencia.