Danza para uno: Una experiencia sensorial

 

danza_1 “La Canción” es una propuesta creativa que transcurre en un pequeño gabinete, con la idea de explorar en la comunicación que se establece entre un cuerpo sin rostro y un solo espectador.

En una caja de madera, de no más de 1.60 de alto por dos de ancho, Aileen Salas danza con su rostro cubierto. A pocos centímetros de ella se ubica el público, formado por una sola persona, que podría tocarla si quisiera. La pieza se llama “La Canción” y el gabinete se encuentra en el Centro Experimental Artístico Tessier (CEAT), donde tendrá funciones hasta el 30 de junio.

Dentro del gabinete, bajo una ampolleta encendida de leve voltaje que cuelga desde el techo, yace un cuerpo de boca sobre un piso de arena. El espectador se puede sentar en cualquier lugar, en el suelo, menos cerca de dos mini parlantes ubicados en una de las esquinas.

Cuando la puerta del gabinete se cierra, la intérprete comienza a moverse lentamente al ritmo de una suave melodia de relajación. La propuesta de la bailarina resulta interesante, ya que logra cautivar al espectador con su performance: comunicar emociones y complejidades sin utilizar el recurso del rostro.

El espacio, creado originalmente por el cineasta Leonardo Medel y que la compañía Teatro en Construcción utilizó con el montaje “Sujeto-a Disolución, fue cedido a la joven coreógrafa Aileen Salas. “La obra nace de una perfomance orginalmente llamada “La Canción”, pieza en que me tapaba la cabeza y escuchaba la música de un pendrive mientras narraba al público el tema que escuchaba, con mi voz y movimiento. Teatro en Construcción me ofreció tener una temporada en su gabinete, acepté, y cuando me encontré con esta precaria casa, sólo me tape la cabeza, escuché una canción y habité el espacio. De ahí nace esta nueva obra”, dice la intérprete.

Si bien habitualmente la presencia del rostro en la danza es muy importante, la bailarina decidió ausentarlo para obligar al público a que sólo viera el cuerpo y éste pudiera hablar desde su kinética, rítmica y emotividad. “Es una especie de inversión del recurso, se nota la ausencia, la omisión del rostro, que a su vez cede el protagonismo a la presencia de las otras extremidades y la voz. Se interpreta explícitamente desde dentro, insertando `La Canción´ como quien inserta en un dispositivo un paquete de información. El espectador solo vera la transmutación de ésta ejecutada por el intérprete”, enfatiza Salas.

La novedosa experiencia estará en cartela hasta el 30 de junio, en el Espacio CEAT.

 

danzaCoordenadas:

 

“La Canción, danza para un espectador”

Horario de 18 a 20 hrs

Espacio CEAT, Dardignac 172, barrio Bellavista

Adhesión voluntaria.