Una Hedda estupendamente Actuada

Se trata de un texto emblemático, escrito a fines del siglo XIX, con un personaje protagónico que -según todo el mundo piensa- debería ser uno de los mayores retos para una actriz. “Hedda Gabler”, escrita por Henrik Ibsen y estrenada en 1891, fue considerada una obra discutible en ese entonces porque Hedda no era una mujer con virtudes deseables. Marcada por el aburrimiento, Hedda, la hija del general Gabler, goza con manipular a los hombres que la rodean y despreciar a las mujeres (Berta, la empleada; Julia, la tía de su marido; Thea, su antigua compañera de colegio). No tiene en mente una salida, como Nora, protagonista

de “Casa de Muñecas”, también de Ibsen. Simplemente se aburre, se siente encerrada en una vida que no ha elegido, sino que la ha elegido a ella.
La obra, montada por Ivo van Hove en el National Theatre de Londres en 2016 con una adaptación de Patrick Marber (“Closer”), está lejos de desinteresar a las generaciones actuales. Sobre todo en 2018, el año donde los movimientos femeninos se tomaron la agenda de los medios de comunicación, la rebeldía de Hedda adquiere más capas de sentido.
En Chile vimos la versión de Víctor Carrasco en 2007, con una puesta en escena donde lo visual tenía una fuerte presencia (fondos blanco y negro, vestuario de los mismos colores) y separada del público por un velo, donde Claudia di Girolamo encarnó a la turbulenta Hedda. Once años después, en GAM, la misma actriz se puso del lado de la dirección de la obra, esta vez con una adaptación del texto a cargo de Alexis Moreno, de la compañía La María.
La acción transcurre en un espacio – creado por Cristián Reyes- que no evidencia si está derruido o en construcción, con un techo rasgado, una lámpara encendida apoyada en el suelo, y un telón de fondo con una abertura en la mitad, por donde salen y entran los personajes.
Tal vez el mayor acierto de esta propuesta es el elenco y la dirección de actores. Amparo Noguera encarna soberbiamente la languidez, la voluptuosidad y la angustia vital de Hedda, revelando su complejo ser a través de pequeños gestos, tonos de voz y una actitud corporal reveladora. Muy bien están Francisco Ossa, como el simple y enamorado Jorge Tessmar, su marido; Néstor Cantillana, preciso como el atormentado Ejlert Løvborg; Rodolfo Pulgar, atemorizante como el inescrupuloso juez Brack; Marcela Salinas, sólida y emotiva a la vez como Thea. Con ellos, Gloria Münchmayer, perfecta en el rol de la tía de Tessman.
Solo Josefina Velasco, una buena actriz, está en un registro poco entendible: habla con una voz muy aguda, además de entrar y salir del escenario en puntillas y tocándose el trasero, como arreglándose la ropa interior.
El vestuario, del reconocido diseñador Pablo Núñez, creador de bellos vestuarios para ballet, es suntuosamente atemporal, pero con guiños a la época contemporáneo. Revela, además, la personalidad del cada personaje. Hedda se pasea con enagua negra y pantalones anchos con aberturas, indumentaria a la que luego suma un top y una falda de amplio ruedo desigual en un intenso azulino. Løvborg lleva abrigo largo, pantalones con rayas a los lados, zapatos sin calcetines, y Brack viste como un dandy. Tessman y Thea llevan indumentaria simple y nada estilosa, muy de acuerdo con sus temperamentos.
La adaptación de Alexis Moreno acorta los actos y agiliza la acción, sin transar los aspectos fundamentales. Las escenas fluyen sin trabas y los diálogos se escuchan frescos.
Los ruidos en la interpretación de la pieza provienen de la atmósfera: la semi destrucción del salón, la entrada y salida por la abertura en el telón de fondo de los personajes confunde en vez de aportar, lo mismo que la música de la escena final. El realismo de las actuaciones y la historia no dialoga con este entorno. No sucede como en la mirada de Alfredo Castro para “Hechos Consumados” (1999), donde la escenografía simbólica sumaba dimensiones al texto de Radrigán. O en la de Carrasco, donde lo visual era parte fundamental de la lectura del director.
Pese a eso, Hedda y su drama están en es escenario. Y consigue capturar al espectador desde los cuerpos y las palabras de los intérpretes.

 


Coordenadas
GAM
Hasta el 15 de diciembre
Miércoles a sábado 20:30 horas.

fotos Patricio Melo