"Quédate conmigo": fortalezas y debilidades

"Quédate conmigo” es una obra de teatro musical, que tiene varios puntos a favor, pero cuyo resultado final es débil. Se trata de una historia de amor con caída y redención, escrita por Natalia Grez, dirigida por Elvia López Alfonso, cantante y actriz; con Josefina Fiebelkorn y Jorge Arecheta como la pareja protagónica, y Magdalena Müller en una breve, pero decidora, aparición. La trama suena conocida: una cantante (Fiebelkorn) se deja llevar por la bohemia y la tentación de la noche, dejando de lado a su novio -un correcto profesor de lenguaje- para caer en el espiral del alcoholismo.

Un gran atractivo del montaje es que los actores principales son pareja en la vida real, situación que permea la ficción de manera consciente -como su relación con los gatos- y también sin que se lo propongan. Además, juntos tienen un proyecto musical llamado Mutante que les ha permitido trabajar no solo sus voces sino también su relación integral con la música.
Con ellos está Magdalena Müller, siendo el trío de intérpretes reconocidos por su talentoso despliegue actoral en distintos formatos.
Las canciones fluyen en medio de una puesta en escena que tiene mucho de película, por sus diálogos cotidianos y la mirada de la cámara que sigue a los intérpretes. De fondo unas persianas que se transforman en telones donde se proyectan imágenes de Él y Ella, captadas antes o fruto del momento escénico. Josefina Fiebelkorn y Jorge Arecheta cantan a dúo “If you don´t know me by now” de Simply Red, y “High and dry”, de Radiohead. Y la actriz se luce con un repertorio que va de un pasional “Total eclipse of the heart” (Bonnie Tyler) hasta un doloroso “I don`t want to talk about it” (Rod Stewart). Impecable la transición de los intérpretes hacia el canto, que no se fuerza y parece orgánicamente.
Pero hay más. Arecheta canta a Prince y la cantante de la banda que los acompaña en vivo, Macarena Rozic, se pasea por Blondie, Sinnead O´Connor y The Police, entre otras figuras de la música.
Entonces, con buenos actores que cantan, un cancionero atractivo y una directora como Elvira López Alfonso, ¿en qué consisten las debilidades mencionadas al comienzo de este comentario? Pues bien, en una ralentización del ritmo que hace eternos algunos pasajes y que parece -digo parece porque no tengo el texto a mano- que brota de la puesta en pantalla y el intento de complejizar la visualidad por momentos. Por ejemplo, en la primera escena se utilizan tantos planos que se pierde incluso la continuidad (en medio de acciones con el pelo suelto Ella se ve con el pelo amarrado en una toma, luego sigue suelto y finalmente se lo amarra).
En cambio, en otras escenas todos los elementos funcionan: como cuando Él y Ella se encuentran en el parque luego de su separación y de la rehabilitación de la cantante. La pantalla consigue traspasar la tensión de ambos, su fragilidad y sorpresa, su emoción.
Tanto Josefina Fiebelkorn y Jorge Arecheta como Magdalena Müller están precisos en sus roles. Arecheta maneja muy bien la emocionalidad de su personaje, sin exageraciones, con un amplio registro emotivo; Josefina apunta a la confusión de una adicta destacando su redención y Magdalena acierta como un elemento detonador de la reunión de la pareja.
Lo más probable es que “Quédate conmigo” gane ritmo cuando se presente en vivo, además de lograr traspasar la energía y emocionalidad de las interpretaciones al público.

 

Coordenadas
Jueves 3 a las 21:00 horas
$6000 por ticketek